Oct 30 2022
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Política

Ni dios, ni patria, ni familia, ni libertad

No está mal que una persona tenga simpatías por las ideas de dios, patria, familia o libertad. Por lo contrario. El problema es cómo este gobierno aprovecha hermosos conceptos para aplicar políticas diametralmente opuestas a ellos.

La crisis pol√≠tica, econ√≥mica, social y √©tica en Brasil es muy grave. El escenario actual es una continuaci√≥n de los principales hechos de la √ļltima d√©cada: las grandes manifestaciones callejeras contra la ‚Äúcorrupci√≥n‚ÄĚ en 2013, la Operaci√≥n Lava Jato desde 2014, la desaceleraci√≥n econ√≥mica post 2015, el golpe de Estado judicial, parlamentario y medi√°tico contra Dilma en 2016 y las elecciones presidenciales de 2018 con Lula arrestado.

Manifestaci√≥n en Brasilia contra Bolsonaro (Foto: Ricardo Stuckert/P√ļblicas)

Despu√©s de 580 d√≠as en la c√°rcel, Lula regres√≥ de manera contundente. En campa√Īa electoral desde su primer d√≠a libre, el expresidente visit√≥ decenas de ciudades, particip√≥ de mitines y encuentros con l√≠deres sociales y partidistas, articul√≥ la creaci√≥n de un frente amplio y fue recibido por eminentes autoridades de todo el mundo. Incluso despu√©s de la fanfarronada Lava Jato, parcialmente corregida despu√©s de que el Supremo Tribunal Federal (STF) anulara los casos, el candidato del PT sigui√≥ teniendo gran expresi√≥n en la vida pol√≠tica nacional.

En la primera vuelta de 2022, Lula alcanz√≥ los 57,2 millones de votos, 10,2 millones m√°s de los que hab√≠a obtenido Fernando Haddad en la segunda vuelta de 2018. Ahora el PT ha ganado en 14 de los 26 estados, mientras que Bolsonaro ha ganado en otros 12 y en el Distrito Federal. En 2022, el actual presidente obtuvo casi 51 millones de votos en la primera vuelta, 6,8 millones menos que en la segunda vuelta de 2018. La previsi√≥n, seg√ļn la mayor√≠a de las encuestas, es que Lula gane las elecciones con un margen cercano al 4%. Para tratar de evitar la derrota, el actual gobierno ha abusado del uso de la maquinaria p√ļblica y de medidas electorales.

Gobierno de destrucción nacional

Si ganara el actual presidente, se profundizar√≠a la agenda de destrucci√≥n de Brasil y de nuestro ya d√©bil estado de bienestar. Los debilitados mecanismos de protecci√≥n de los trabajadores, de apoyo a los ancianos y de promoci√≥n del desarrollo del pa√≠s y de la poblaci√≥n brasile√Īa continuar√≠an por el desag√ľe. Las medidas de Bolsonaro han sido devastadoras en el tejido de las instituciones p√ļblicas fundamentales en los m√°s diversos √°mbitos. El costo de vida aument√≥, el poder de los salarios se comprimi√≥ y los brasile√Īos comen peor.

El n√ļmero de ciudadanos en situaci√≥n de vulnerabilidad social no tiene precedentes, llegando a casi la mitad de la poblaci√≥n. Las acciones gubernamentales arruinan de manera generalizada los instrumentos del Estado, desde el mundo del trabajo y la cultura hasta el fomento de la ciencia y la preservaci√≥n y uso sostenible de los recursos amaz√≥nicos.

‚ÄúNi Dios, ni Patria, ni Rey‚ÄĚ | Anotaciones de Javier BarraycoaLa pr√°ctica bolsonarista ha sido nombrar para ministerios, secretar√≠as y l√≠deres a personas identificadas con su limitada visi√≥n del mundo, trepadores sociales sin experiencia en las funciones para las que fueron contratados. Son los que el presidente llama ‚Äúcuerpos t√©cnicos‚ÄĚ. Esta pr√°ctica es notoria en el caso de los Ministerios de Salud, Educaci√≥n, Relaciones Exteriores, Medio Ambiente, Comunicaciones, Turismo, Minas y Energ√≠a y Ciencia y Tecnolog√≠a, entre otros. Brasil nunca ha sido rebajado a niveles tan vergonzosos.

Los casos m√°s dram√°ticos de manipulaci√≥n y corte de fondos se verifican en el Sistema √önico de Salud (SUS), en el Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS) y en la red de instituciones educativas p√ļblicas. Para promover el desmantelamiento del Estado, debilitar el control p√ļblico y facilitar la adopci√≥n de normas m√°s permisivas para la acci√≥n del capital privado, el gobierno se opone a la existencia y pleno ejercicio de las funciones del Instituto Brasile√Īo de Geograf√≠a y Estad√≠stica (Instituto Brasileiro de Geografia e Estat√≠stica). IBGE), la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), el Consejo de Control de la Actividad Financiera (Coaf).

Asimismo, el Instituto Nacional de Colonizaci√≥n y Reforma Agraria (Incra), el Instituto del Patrimonio Hist√≥rico y Art√≠stico Nacional ( Iphan), el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), el Instituto Brasile√Īo de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama), la Fundaci√≥n Nacional del Indio (Funai), el Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas (Inep) y el Sistema Nacional de Meteorolog√≠a (SNM). La lista de instituciones p√ļblicas atacadas por la arbitrariedad del gobierno de Bolsonaro es larga.

As√≠, se desmorona un poderoso arreglo institucional construido a lo largo de varias d√©cadas, con reconocidos servicios prestados por miles de profesionales capacitados y calificados. Esta din√°mica de designaci√≥n de autoridades incompetentes, sin calificaci√≥n t√©cnica y sin compromiso con el sector p√ļblico tiene efectos desmoralizantes de arriba abajo, lo que conspira fuertemente contra el ejercicio del servicio civil.

Este pandemonio promovido por el gobierno de Bolsonaro trascendi√≥ las fronteras de Brasil. La pol√≠tica exterior brasile√Īa tom√≥ una posici√≥n pro-estadounidense acr√≠tica y desconcertante, sin precedentes en la historia de Itamaraty. La postura de sumisi√≥n a Washington gener√≥ impactos negativos no s√≥lo para los intereses nacionales, sino tambi√©n para la integraci√≥n regional y la cooperaci√≥n sur-sur, en la medida en que dificult√≥ las relaciones de Brasil con importantes socios. De ser un actor relevante y articulador de consensos entre naciones, bloques e instituciones, el pa√≠s se ha reducido a la condici√≥n de estado paria.

En el espacio sudamericano, los resultados de la tr√°gica gesti√≥n se reflejaron en la distancia y en innumerables situaciones bochornosas. En una actitud poco convencional para el Itamaraty, Brasil pas√≥ a sumarse a iniciativas fragmentadoras, como el Foro para el Progreso de Am√©rica del Sur (Prosur). El pa√≠s tambi√©n anunci√≥ el retiro del Acuerdo de Pagos y Cr√©ditos Rec√≠procos (CCR) de la Asociaci√≥n Latinoamericana de Integraci√≥n (Aladi). El comportamiento brasile√Īo incluso enred√≥ al Mercosur, que comenz√≥ a discutir la flexibilizaci√≥n del bloque, la reducci√≥n de los aranceles externos comunes (TEC) y las posibilidades de firmar Tratados de Libre Comercio (TLC) por separado con otros socios. Antes de eso, a√ļn en el gobierno de Temer, Brasil se hab√≠a sumado al Grupo de Lima y contribuy√≥ al vaciamiento de la Uni√≥n de Naciones Suramericanas (Unasur).

Las palabras son solo palabras

Lo que llama la atenci√≥n es que el gobierno de Bolsonaro ha estado marcado por importantes denuncias de corrupci√≥n, involucradas con el crimen organizado en todas sus facetas: evasores de impuestos, pastores charlatanes y milicianos. Los esc√°ndalos, seg√ļn el Ministerio P√ļblico, incluyen el esquema de ‚Äúcrack‚ÄĚ en la Asamblea Legislativa de R√≠o de Janeiro (Alerj), el lavado de al menos¬† 2,1 millones de reales en una franquicia de Kopenhagen de un hijo del presidente, los pagos en cheques de Fabr√≠cio Queiroz a la primera dama y las compras de 51 propiedades por R$ 13,5 millones pagadas en efectivo por miembros del clan.

Mayor√≠a de brasile√Īos percibe corrupci√≥n en gobierno de BolsonaroAs√≠ que es realmente impactante que nada de esto sea suficiente para evitar que personas de buen coraz√≥n, queridos miembros de la familia y buenos vecinos voten por un personaje de ese traje. ¬ŅDios, Patria, familia y libertad? Usa palabras hermosas, con un significado grandioso, para ocultar lo contrario. El gobierno actual es anti-Dios, anti-Patria, anti-familia y anti-libertad. Habla de Dios y difunde la violencia contra la mujer, la intolerancia contra los opositores y la insensibilidad contra los m√°s necesitados. Utiliza el nombre del Divino de la manera m√°s quisquillosa y fr√≠vola, con el objetivo de enga√Īar a su pr√≥jimo.

Bolsonaro recibe apoyo de acusados ‚Äč‚Äčde asesinato, violencia sexual y evasi√≥n fiscal. Entre los casos con mayor repercusi√≥n medi√°tica est√°n los del portero Bruno, el diputado Flordelis y el actor Guilherme de P√°dua. Pero la lista contin√ļa con otros ‚Äúpartidarios de peso medi√°tico‚ÄĚ, como futbolistas, actores de televisi√≥n y cantantes de m√ļsica country. Incluso hablando de Dios, el mandatario venera al ladr√≥n y torturador Carlos Brilhante Ustra y, en numerosas ocasiones, se para junto a delincuentes, violadores y ped√≥filos. Este es el gobierno que incentiva la adquisici√≥n de armas de fuego por parte del ciudadano com√ļn. Solo en 2021, hubo m√°s de 47.000 homicidios en Brasil, equivalente a 130 muertes por d√≠a. La compra de armas no est√° restringida solo a ciudadanos bien intencionados, que quieren defender a su familia y propiedad, y tambi√©n puede llegar a manos de delincuentes y delincuentes. De esta forma, las medidas gubernamentales han facilitado mucho la vida del crimen organizado, ya que las nuevas normas que facilitan el acceso a armas y municiones han generado desorganizaci√≥n en los instrumentos de control policial.

Por un lado, el gobierno promueve la venta de armas de fuego; por otro lado, promueve una guerra contra la educaci√≥n p√ļblica, bloquea y recorta recursos, aplana los salarios de los docentes y prev√© aumentar los impuestos sobre los libros. Seg√ļn datos del Ej√©rcito, desde 2018 el n√ļmero de clubes de tiro en el territorio nacional ha pasado de 160 a m√°s de 400, muchos de ellos funcionando sin permiso. Al mismo tiempo, desde 2015, seg√ļn el Sistema Nacional de Bibliotecas P√ļblicas (SNBP), cerca de 800 bibliotecas p√ļblicas han sido cerradas en Brasil. ¬ŅQu√© camino est√° tomando el pa√≠s para demoler un proyecto integral y universal de educaci√≥n p√ļblica mientras se promueve el consumo de armas, la violencia y la brutalidad?

Bolsonaro habla de su patria al servicio de los intereses de otros pa√≠ses, dinamita las estructuras del Estado brasile√Īo, privatiza y desguaza empresas estatales y elimina derechos sociales. ¬ŅUn presidente que saluda la bandera de Estados Unidos se convierte en patriota solo por vestir la camiseta de la selecci√≥n nacional?

¬ŅUn presidente que vendi√≥ 8.000 gasolineras de Petrobras por banano se convierte en patriota solo porque usa el lema ‚ÄúBrasil por encima de todo‚ÄĚ? El supuesto patriotismo bolsonarista es confuso. Un ciudadano brasile√Īo que falsifica un permiso de residencia en Paraguay para comprar un auto de lujo en el pa√≠s vecino se siente patriota solo porque cuelga una bandera brasile√Īa en la ventana. Al igual que un empresario evasor de impuestos exalta su patriotismo solo porque usa una gorra amarilla.

El gobierno de Bolsonaro es repartidor. Incluso algunos generales de la dictadura militar brasile√Īa se sentir√≠an inc√≥modos con la actitud del supuesto patriota hacia Eletrobras, Petrobras y otras empresas estatales. Seg√ļn la Secretar√≠a Especial de Privatizaciones, Desinversiones y Mercados de la Secretar√≠a de Econom√≠a, en cuatro a√Īos el n√ļmero de empresas controladas por el gobierno federal baj√≥ de 209 a 133. ¬ŅHay patriotas que atenten contra la independencia y soberan√≠a nacional?

Bolsonaro todav√≠a habla de la familia mientras desprecia las instituciones familiares y las mujeres, que son responsables de mantener la mitad de los hogares brasile√Īos. Se refiri√≥ a su propia hija como una ‚Äúd√©bil‚ÄĚ y acumula ataques mis√≥ginos a los periodistas. En 2003, dijo que no viol√≥ a una diputada federal solo porque era ‚Äúfea‚ÄĚ y no se lo merec√≠a. En 2018, incluso dijo claramente que, como ya ten√≠a casa propia en Brasilia, usaba el subsidio de vivienda de la C√°mara de Diputados para ‚Äúcomer gente‚ÄĚ. A pocas semanas de las elecciones de 2022, el mandatario lleg√≥ a sugerir que hab√≠a ‚Äúpintado un clima‚ÄĚ entre √©l y las ni√Īas venezolanas de 14 a√Īos. ¬ŅDefensor de la familia? S√≥lo si pertenece a la familia.

Por √ļltimo, habla de libertad. Pero ¬Ņlibertad para qui√©n? ¬ŅPor qu√© el Ministerio P√ļblico y la Polic√≠a Federal no tienen libertad para investigar las denuncias contra la familia del presidente? ¬ŅPor qu√© Bolsonaro cre√≥ decretos con un secreto de cien a√Īos para protegerse a s√≠ mismo y a su familia? ¬ŅQu√© clase de libertad es esta en la que un profesor no puede hablar de la dictadura militar sin ser tildado de comunista? ¬ŅQu√© libertad es esa en la que un ciudadano no se siente seguro de llevar una camiseta roja por la calle? ¬ŅQu√© libertad tiene un PT para pegar una calcoman√≠a de Lula en la ventana del auto sin correr el riesgo de ser atacado?

Glenn Greenwald: Jair Bolsonaro quiere silenciar la libertad de expresi√≥n en Brasil - The New York Times¬ŅCu√°l es la libertad de un educador para abordar temas de g√©nero, sexualidad y diversidad con los ni√Īos sin ser acusado de promover ‚Äúbotellas de polla‚ÄĚ? ¬ŅCu√°l es la libertad (y el patriotismo) que propone un gobierno que ridiculiza el estudio de la historia y la cultura ind√≠gena y afrobrasile√Īa en la educaci√≥n b√°sica? En cuatro a√Īos, la restricci√≥n de la libertad en Brasil ha sido inmensa. La libertad que aument√≥ fue para hacer cracks, lavar dinero en Copenhague, agredir a mujeres, comprar armas, llamar a la intervenci√≥n militar, adoptar el secreto de cien a√Īos y crear la consecuencia del ‚ÄúPresupuesto Secreto‚ÄĚ.

Ciertamente, en principio, no está mal que una persona tenga simpatías por las ideas de Dios, patria, familia o libertad. Al contrario, puede ser muy bueno tenerlos. El problema es cómo este gobierno aprovecha hermosos conceptos para aplicar políticas diametralmente opuestas a ellos. La situación raya en lo absurdo. Es como si Dios fuera propiedad de un gobierno antidios, como si la Patria fuera propiedad de los rencores, como si la familia fuera el dominio de los machistas y como si la libertad estuviese en manos de racistas homófobos inflados.

Fueron muchas, recurrentes y muy graves las ofensas realizadas por el jefe de Estado brasile√Īo a autoridades y gobiernos extranjeros, a comunidades quilombolas y a ciudadanos en recuperaci√≥n de Covid. En medio de la pandemia mantuvo una postura negacionista, ridiculizando los riesgos, desalentando la vacunaci√≥n, desalentando el uso de mascarillas y haciendo bromas incluso frente a 680.000 fallecidos. La historia del gobierno de Bolsonaro, que deber√≠a terminar en unos meses, tendr√° estantes de informes de hechos bizarros y s√≥rdidos.

Sin embargo, desde el punto de vista penal, lo que m√°s se destaca, con base en informaci√≥n del propio Ministerio P√ļblico, son las investigaciones por organizaci√≥n criminal, lavado de dinero y malversaci√≥n de dinero p√ļblico por parte de familiares y altos funcionarios de Brasilia. O sobreprecios en la compra de equipos y vacunas para enfrentar la pandemia, identificados por la Comisi√≥n Parlamentaria de Investigaci√≥n (CPI).

¬ŅPor qu√© todav√≠a votan por Bolsonaro?

La sociedad brasile√Īa est√° inmersa en un escenario surrealista, que comenz√≥ en el pregolpe, en 2013. Desde entonces, los grados de imbecilidad, brutalidad, agresividad e individualismo de una inmensa porci√≥n de la poblaci√≥n han crecido espantosamente. Una cosa era haber votado por Bolsonaro por primera vez, justo despu√©s de Lava Jato en 2014, el derrocamiento de Dilma en 2016 y el arresto de Lula en 2018, en una atm√≥sfera de antiPTismo, alimentada sobre todo por Rede Globo y la llamada Presiona Fiesta Estafa (PIG). Otra cosa, bien diferente, es repetir el error en 2022, despu√©s de casi cuatro a√Īos de gobierno nefasto. La situaci√≥n es realmente desconcertante. ¬ŅC√≥mo y por qu√© las posturas del gobierno no han sido suficientes para evitar que la ‚Äúbuena gente‚ÄĚ vote por una figura tan degenerada?

¬ŅQu√© habr√≠a llevado a m√°s de 51 millones de brasile√Īos a votar nuevamente por Bolsonaro? Para reflexionar sugerimos cinco puntos, que se complementan: 1- las mentiras y medidas electorales del gobierno; 2- hostigamiento electoral por parte de patrones, empresarios, sacerdotes, obispos, pastores y milicianos sobre los votos de trabajadores y fieles; 3- la persistencia del antipetismo en la sociedad; 4- la posici√≥n reaccionaria de la √©lite y la clase media; y 5- la existencia de un grupo inflexible de bolsonaristas.

En cuanto al punto 1, el gobierno ha estado adoptando un esquema escandaloso de utilizar la maquinaria p√ļblica para interferir en la elecci√≥n. Ya sea a trav√©s del llamado ‚ÄúPresupuesto Secreto‚ÄĚ, la reducci√≥n oportunista de los precios de la gasolina y los combustibles o la ampliaci√≥n del ‚ÄúAux√≠lio Brasil‚ÄĚ, ligado a cr√©ditos consignados. En el lenguaje popular, esto no tiene otro nombre: es pura compra de votos. En el punto 2, cada vez hay m√°s denuncias de verg√ľenza, coacci√≥n y acoso electoral por parte de empresarios y falsos profetas sobre sus empleados y seguidores. El Ministerio P√ļblico del Trabajo investiga unos 2.000 casos en los que empleados fueron chantajeados, amenazados y presionados por la patronal para votar por Bolsonaro. ¬ŅSer√≠a el regreso del voto halter?

En el caso del punto 3, es razonable considerar que todavía hay una carga de antiPTismo entre los votantes, incluso después de la desmoralización del juez de Curitiba y la absolución de Lula por el STF. Los principales medios de comunicación tienen una inmensa responsabilidad en la creación de hechos que atribuyen a la corrupción al PT. Esta masacre comunicacional ha ido tomando forma y fuerza, especialmente desde 2013, con manifestaciones callejeras contra la inflación y la corrupción.

El movimiento golpista continu√≥ con el montaje de Lava Jato, con la lectura de los tuits del General Villas B√īas en el Jornal Nacional, con las escuchas de conversaciones entre Dilma y Lula, con el derrocamiento del presidente, con la detenci√≥n del l√≠der de las encuestas electorales de 2018 y con la elecci√≥n de Bolsonaro. Hay una parte de la poblaci√≥n brasile√Īa que est√° selectivamente indignada por la corrupci√≥n.

El punto 4 trata de la √©lite y la clase media. La √©lite brasile√Īa, a pesar de haber sido muy beneficiada por los gobiernos del PT, es heredera de los esclavistas. Es rica en bienes materiales, pero desprovista de valores humanos. Autoritario, violento, cruel y mezquino. Nuestra √©lite estall√≥ de odio ante el aumento de la inclusi√≥n social y la incorporaci√≥n de 40 millones de brasile√Īos a la clase media.

A medida que Brasil avanzaba, se democratizaba y abría sus puertas a los abandonados de siempre, la élite echaba espumarajos. Consideró inaceptable el programa de cuotas, que promueve la justicia social a partir del acceso de los pobres, negros e indígenas a las universidades. Consideró inadmisible que las empleadas domésticas ganen derechos laborales. Y le pareció absurdo que los aeropuertos estuvieran abarrotados de pasajeros de Clase C.

La situaci√≥n de la clase media es diferente, aunque tambi√©n es reaccionaria. Desagradecida, parece no darse cuenta de los factores que llevaron a su ascenso. Ella atribuye su √©xito a s√≠ misma, a su propio esfuerzo ya Dios. Sin embargo, le debe casi todo a los gobiernos del PT, que facilitaron el cr√©dito, abrieron m√°s vacantes en las licitaciones p√ļblicas, distribuyeron la renta, ampliaron los empleos formales y aumentaron el poder adquisitivo de la poblaci√≥n.

Es un hecho que sin las pol√≠ticas p√ļblicas del PT, estos pa√≠ses emergentes dif√≠cilmente hubieran prosperado tanto, ampliado sus negocios, comprado su casita, pagado su popular carriola, metido a los ni√Īos en una escuela privada y tomado sus vacaciones en un lindo hotel. Pero muchos nunca podr√°n confesar que todo esto fue gracias a Lula y Dilma, todo pendiente de la tarjeta, todo financiado.

El punto 5 trata sobre los seguidores del n√ļcleo duro de Bolsonaro. Seg√ļn an√°lisis realizados por Datafolha, alrededor del 12% de los votantes ser√≠an fan√°ticos inquebrantables, de acuerdo con todas las posiciones de su l√≠der. Un perfil predominante entre estos bolsonaristas es masculino, blanco, de ingresos medios-altos y con estudios superiores. Tambi√©n podemos agregar que son racistas, sexistas, homof√≥bicos y truculentos.

¬ŅQu√© sigue?

El gobierno de Bolsonaro ha representado el ahogamiento de la democracia brasile√Īa y la renuncia a un proyecto de desarrollo nacional soberano. Para derrotar al bolsonarismo, es hora de unirse a los neoliberales y monetaristas de la d√©cada de 1990. Ahora es el momento de unirse a los banqueros, especuladores e incluso a los golpistas de 2016. Es la mejor opci√≥n. Sin embargo, lo que habr√° que considerar es que la crisis pol√≠tica, econ√≥mica, social y √©tica de Brasil no se resolver√° el 1 de enero de 2023. El pa√≠s necesita reforzar su joven democracia, tan maltratada, y ejecutar un proyecto nacional de transformaci√≥n y desarrollo econ√≥mico y social emancipador.

Fmar. La Ex Viceministra ūüėČ on Twitter: "Dios Patria Familia y Libertad! Brasil no merece ser gobernado por un convicto! #BolsonaroReeleito https://t.co/81zYmNke3z" / TwitterCiertamente, hoy lo m√°s importante es frenar el avance del bolsonarismo y fortalecer la democracia. Poco despu√©s, ser√° necesario retomar un proyecto de desarrollo nacional, incluso con la presencia de Aloizio Mercadante, Marina Silva y Henrique Meirelles. Incluso con la diversidad de los integrantes del frente amplio, desde Geraldo Alckmin hasta Simone Tebet. Incluso con un parlamento con un sesgo pol√≠tico conservador y una orientaci√≥n econ√≥mica liberal. Incluso con los grandes medios propagando las falacias del Estado m√≠nimo y la privatizaci√≥n. Incluso con una oposici√≥n numerosa, truculenta y armada.

Esto significa que, a partir de 2023, el trabajo del campo progresista, nacionalista, popular y de izquierda será arduo. Debe intensificar sus demandas de lineamientos que representen efectivamente el carácter humanitario, colectivo y democrático del desarrollo nacional. Y eso supondrá, en la práctica, romper el techo de gasto, recaudar impuestos a los más ricos, frenar la sangría de recursos en el exterior, democratizar los medios de comunicación, retomar el control estatal de empresas estratégicas y regular las exportaciones de productos primarios, entre otras medidas. Es fundamental, a pesar de las muchas contradicciones de la coalición que asumirá el poder, defender las banderas del desarrollo soberano, la emancipación económica, la democratización profunda de nuestra sociedad y la integración sudamericana.

 

*Profesor del Instituto Latinoamericano de Economía, Sociedad y Política (ILAESP) de la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA). Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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