Oct 2 2022
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Pol铆tica

Nueva marcha sobre Roma: El neoliberalismo y la expansi贸n de la ultraderecha en Europa y en EU

El triunfo de la ultraderecha en Italia acentu贸 el escepticismo electoral europeo y reafirm贸 el fracaso de las diferentes formas del neoliberalismo civilizado, incluso aquellas que se exhiben como expresiones civilizatorias ligadas al progresismo. Giorgia Meloni obtuvo el 27% de los votos, representando al partido neofascista Fratelli d鈥橧talia. Su alianza con Forza Italia de Silvio Berlusconi y La Lega de Mateo Salvini le permitir谩 constituirse en la primera mujer que ejerza la jefatura del gobierno en la pen铆nsula.

La elecci贸n del 25 de septiembre dej贸 como dato central el incremento de la abstenci贸n, que alcanz贸 su m谩ximo nivel hist贸rico: el 36% del electorado. La mitad de los j贸venes italianos menores de 24 a帽os no fue a votar: a ese colectivo generacional no hubo discurso pol铆tico que lo interpelara.

Meloni se inici贸 en el activismo pol铆tico a los 15 a帽os, dentro del partido fascista Movimiento Social Italiano (MSI), fundado en 1946 por los seguidores de Benito Mussolini. Luego de la disoluci贸n del MSI, se incorpor贸 al partido Alianza Nacional, liderado por Gianfranco Fini, quien caracteriz贸 a su agrupaci贸n como post-fascista, consider谩ndola como continuadora y a la vez superadora del Movimiento Social.

Entre 2008 y 2011 se desempe帽贸 como ministra del gobierno de Silvio Berlusconi y en 2012 fund贸 Fratelli d’Italia, incorporando en su escudo el emblema identitario de los seguidores del Duce, la fiama tricolore.

El lema de la agrupaci贸n pol铆tica es Dios, patria y familia. Luego de ser elegida diputada en 2012, solicit贸 ocupar el despacho del Parlamento que utiliz贸 durante d茅cadas el fundador del MSI Giorgio Almirante. A diferencia de Alemania, Italia no problematiz贸 los discursos pol铆ticos nost谩lgicos del fascismo ni puso impedimentos legales para restringir las expresiones extremistas de las organizaciones de ultraderecha.

El triunfo de Meloni en la tercera econom铆a de la Eurozona producir谩 un envalentonamiento de todos los movimientos ultraderechistas y un debilitamiento del debate pol铆tico. Ese vaciamiento es el que le permiti贸 a Meloni definirse como feminista, en abierta incoherencia con las tradiciones de los colectivos promovidos por las mujeres. La l铆der neofascista ha considerado que ser feminista es poder competir con los varones y alcanzar 鈥揳 pesar de su condici贸n de g茅nero鈥 un protagonismo social.

La causa estructural del escepticismo pol铆tico y su contiguo sesgo de derechizaci贸n de las sociedades 鈥搕anto en Europa como en Estados Unidos鈥 es el producto del abandono, por parte del progresismo y la social democracia, de una representatividad popular basada en intereses concretos. La indiferenciaci贸n entre neoliberalismo y derechos sociales dej贸 sin representatividad a las grandes mayor铆as, precarizadas y empobrecidas por la desregulaci贸n, el rentismo y la desprotecci贸n estatal.

Ese espacio vacante fue ocupado con la promoci贸n de un terror social heredero de la colonialidad supremacista: la invasi贸n de los inmigrantes, la p茅rdida de la hegemon铆a cristiana y el terror a la sustituci贸n 茅tnica se convirtieron en los pilares de un debate p煤blico ajeno a las contradicciones provocadas por la globalizaci贸n y la preminencia de la especulaci贸n financiera. El desplazamiento del car谩cter pol铆tico y econ贸mico de la crisis se lig贸 a la configuraci贸n de un enemigo, a la vez externo e interno. Un invasor delincuencial y fantasmag贸rico capaz de imponer un relato partidario del orden, sustentado en una renovada l贸gica xen贸foba.

Miedo colonial

Luego de siglos de colonialismo, cientos de miles emigran de sus tierras para escapar del hambre y las guerras.

El voto de la derecha radical se triplic贸 desde 2014 a la actualidad mientras las izquierdas educadas se encargaban de instituir debates tecnocr谩ticos, o de reconocimiento de identidades particulares 鈥搒iempre con lenguaje intelectualizado鈥 incomprensibles para los trabajadores, los desocupados y quienes perciben la desigualdad creciente incrementada por la inflaci贸n, y una sensaci贸n permanente de ser ajenos a la configuraci贸n normativa de las sociedades en las que viven.

Los partidos de extrema derecha crecieron en 18 de los 27 pa铆ses de la Uni贸n Europea en las dos 煤ltimas d茅cadas y superan los dos d铆gitos de votos en 15 de esos pa铆ses.

En 2018 el cientista pol铆tico Yascha Mounk describi贸 en El pueblo contra la democracia los or铆genes de la degluci贸n pol铆tica que lleva a la apat铆a, la desconexi贸n del sistema pol铆tico, el autoritarismo y la demonizaci贸n de colectivos. 鈥淎l basar las campa帽as electorales en la pura condena moral afirmando una identidad reactiva que solo consiste en alertar sobre los perversos cataclismos que traer铆an las formaciones ultras, los partidos tradicionales las erigen en representantes de una alternativa real鈥.

Franco Bifo Berardi, en un reciente art铆culo titulado 鈥淒el fascismo futurista al geronto-fascismo鈥, se帽ala que hay muy poca distancia substantiva entre el neoliberalismo de la socialdemocracia italiana y el partido de Meloni. Su razonamiento lo lleva a la siguiente pregunta ret贸rica: 鈥溌縋or qu茅 debemos seguir creyendo en la democracia representativa si la democracia representativa ha demostrado ser un enga帽o contra los trabajadores?鈥 Los referentes que Meloni caracteriza como sus enemigos son la China de Xi Jinping, la Rusia de Vladimir Putin y la Venezuela de Nicol谩s Maduro.

Mientras Europa y Estados Unidos viran de forma constante hacia la ultraderecha, Latinoam茅rica y el Caribe expresan una orientaci贸n alternativa e incluso opuesta. Ambos deslizamientos, tanto el de Bruselas como el que se observa al sur del R铆o Bravo, son el resultado de la misma crisis del sistema neoliberal. En el caso latinoamericano 鈥揹e forma desordenada y no del todo coherente鈥, se consolida sobre la base de una salida multicultural y plurinacional de car谩cter incluyente: desde M茅xico a la Argentina se suceden movimientos pol铆ticos opuestos al esquema globalista impuesto por el tr铆pode del poder real sustentado por Wall Street, las trasnacionales y el complejo militar-industrial.

Por su parte, la respuesta europea se sostiene en la actualizaci贸n del principio de Carl Schmitt, que requiere un enemigo 鈥搃nterno y a la vez externo鈥 a fin de aglutinar las fuerzas nacionales para superar y eludir las contracciones de clase.

Comunes denominadores

Porcentajes de poblaci贸n excluida en la Uni贸n Europea.

El modelo del extranjero invasor, funcional a la dicotom铆a artificiosa de civilizaci贸n y barbarie, es tributario del presente atlantista, para el que las 煤nicas soberan铆as posibles son las que se heredan de una tradici贸n colonial e imperial. Los dogmas que le dan sustento al engranaje pol铆tico de Donald Trump, Jair Bolsonaro, Giorgia Meloni, la francesa Marine Le Pen, los falangistas de VOX, los oficialistas polacos del partido Ley y Justicia, los alemanes de AfD, los macristas o ultraliberales argentinos o los neonazis de Suecia son unos fieles seguidores de quienes marcharon sobre Roma en 1923. Los principios que los animan, m谩s all谩 de su fascinaci贸n financiarista, son:

  • Nativismo xen贸fobo
  • Autoritarismo patriarcal
  • Armamentismo
  • Moralismo punitivo
  • Apoliticidad
  • Desprecio por la ciencia y el mundo acad茅mico.

El nativismo esencialista considera que los Estados deben estar habitados por una ciudadan铆a aut贸ctona y que todo elemento extranjero 鈥搒obre todo si es migrante y pobre鈥 amenaza la homogeneidad pac铆fica de una sociedad. Walter Benjamin describ铆a al jud铆o como el otro absoluto, es decir un sujeto diferente que viv铆a inserto en una comunidad en la que lo consideraban un extra帽o, una implantaci贸n, un desorden de lo uniforme. Ese lugar lo ocupa hoy el magreb铆 y/o el subsahariano.

Ellos son los jud铆os de la actualidad: los que contaminan el supremacismo blanco y colonial, y que 鈥損or esa raz贸n鈥 son visualizados como los que amenazan con sustituir a los puros nativos europeos. Mientras que los refugiados ucranianos son recibidos con compasi贸n, los africanos o sirios son conminados a ahogarse en el Mediterr谩neo porque cuestionan con su sola presencia la centralidad cristiana, traen la multiculturalidad y desdibujan unos valores que consideran incuestionables.

El autoritarismo, por su parte, es un principio ordenatorio 煤til para limitar los conflictos que devienen de la desigualdad, la precariedad, la falta de futuro y la pobreza. La cultura patriarcal autoriza el derecho expl铆cito a la violencia para superar el caos que conlleva la proliferaci贸n de identidades particulares y las diversidades. Meloni anunci贸 que relanzar谩 la maternidad it谩lica a trav茅s de diferentes programas de ayuda social, para evitar que los migrantes sustituyan la poblaci贸n aut贸ctona que tiende a decrecer.

El armamentismo, la valorizaci贸n positiva de la posesi贸n privada de armas y la desregulaci贸n de su comercializaci贸n es la expresi贸n material de las dos dimensiones anteriores, capaces de intimidar y disciplinar a quienes postulan cambios o pretenden desobedecer la homogeneidad exigida.

La apoliticidad se funda en el cese del debate p煤blico referido a las contradicciones inherentes a la sociedad: la dominaci贸n, la subalternizaci贸n y la distribuci贸n del ingreso, la renta y la riqueza.

La negaci贸n de la construcci贸n de la democracia, en su formato de debate pol铆tico y construcci贸n argumental colectiva, exige 鈥損ara los neofascismos鈥 la des-historizaci贸n de los hechos sociales: quien conoce el pasado tiene m谩s elementos para juzgar el presente. Ergo, solo hay que hablar del presente y el futuro sin hacer conexiones geneal贸gicas. Esa es la enemistad de las derechas radicales con el pensamiento cr铆tico: reivindican una supuesta simplicidad y una sencillez que encubre la voluntad de eliminaci贸n de toda racionalidad pol铆tica, dato emp铆rico o fundamentaci贸n l贸gica.

Antonio Gramsci, detenido por orden de Mussolini en 1927 y referido como el preso 7.047 de la prisi贸n de Turi, escribe en la c谩rcel que el n煤cleo central del fascismo, eufemizado y negado por sus propagandistas, es la violencia contra los trabajadores y los asalariados. Meloni ha anunciado que promover谩 una rebaja de impuestos y que los existentes dejar谩n de ser progresivos: ricos y pobres deber谩n aportar los mismo: un 15% con independencia de los ingresos o la riqueza.

En su autobiograf铆a, la futura jefa de gobierno relata un hecho traum谩tico de su infancia: jugando con una vela, incendi贸 la casa en la que viv铆a con su hermana y su madre. Algunos analistas consideran premonitorio ese suceso. Y lo vinculan con el fuego que ilustra el escudo de su organizaci贸n Fratelli, la fiama tricolore que luc铆a Il Duce cuando fue detenido el 27 de abril de 1945. Al otro d铆a fue fusilado y su cuerpo fue exhibido cabeza abajo, colgado de un andamio, en la Plaza Loreto de la ciudad de Mil谩n.

*Soci贸logo, doctor en Ciencias Econ贸micas, analista senior del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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