Sep 10 2022
288 lecturas

Libro de la semana

Rolando Revagliatti: Leo y escribo

Si Revagliatti se ha propuesto escribir algunas frases e ideas favorecidas por la lectura de ciertos libros no tengo nada que decir. Sobre todo, de una lista tan heterog√©nea como la compuesta. Prefiero pensar que ha intentado otra cosa. ¬ŅD√≥nde se para uno, c√≥mo se ubica de cara a libros escritos, publicados y le√≠dos, de la variedad de autores aqu√≠ reunida? Lo hace como puede, porque se lo plantea como un ejercicio personal.

¬ŅPor qu√© digo esto? Porque los libros ajenos le arman semejante escenario para su condici√≥n de duende. Prefiero pensar que Revagliatti se ha buscado un comportamiento antes que otra cosa. Se pone calzas oscuras, algo en la cabeza, y concita seriedad. S√≥lo seriedad, y profesional. Ojo. A este nuevo emprendimiento suyo, me pregunto: ¬ŅLo habr√° iniciado a partir de unos cuantos buenos poemas, o de algunos poemas de su maldad?

Revagliatti me pone hiperb√≥lico. Me puede. Me antipodoyea. Si suponemos que una biblioteca universal es algo parecido al cosmos, Revagliatti le ha devuelto el caos. He distinguido un modo a partir del oportunismo de sus lecturas, al que agrega f√°cilmente el capricho de su plectro. Este es su estilete. Corta para ver como le sangra. Sabemos que RR es un cirujano frustrado que empez√≥ a practicar con una amiguita, y se distrajo. Como no hubiera podido ser de otro modo. El afanoso escalpelo es su herramienta favorita. Sue√Īa con hacernos un tajo desde la garganta hasta debajo del ombligo y ver c√≥mo se vuelve afuera lo de adentro. Tajos aqu√≠ y all√° para ver como sangra el universo que supimos brindarle. Debemos agradecerlo.

Ni√Īo terrible; he aqu√≠ el universo conc√©ntrico de Revagliatti.¬† Una persona de pie, esperando con algunas de sus tripas en la mano. Otras, tal cual ella, hasta donde la vista alcanza, completan el panorama. Es uno de los libros. Un libro que cabe en otro. Este otro contiene un panorama de personas de pie, en espera, con pu√Īados de tripas tibias en sus manos, etc. En opini√≥n de Revagliatti la gente no necesita morir. Todos somos como prototipos de escritor c√©lebre. No necesitamos de la muerte y por tanto nos resistimos a ella con nuestras evidencias. Lo mismo pasa con los libros. Un tajo aqu√≠, un tajito all√° y alg√ļn velo le descorren a la inmortalidad.

Como no pod√≠a ser de otro modo, la avaricia que le pertenece no se priva de nada. En un mismo plato hace coincidir vivos y muertos, talantes y talentos, ausencias y presencias. Ahora se ha servido una raci√≥n y le ha puesto aceite, y al aceite vinagre. Creo que se ha preguntado: Si picar ¬Ņpor qu√© no rascar? Si
sentir ¬Ņpor qu√© no devolver? Si leer ¬Ņpor qu√© no morder? Y le ha salido esta ca√≥tica para la calle M√©jico.

(- Buenos d√≠as, don Leopoldo. Don Jorge, buenos d√≠as -) Es que √©l siempre se coloca m√°s all√°. ¬°Lo pickwickea a Dickens! ¬°C√≥mo puede ser! ¬°C√≥mo no sentirse ultratentado a ponernos m√°s ac√° de Revagliatti! Si el √ļnico asiento que te deja es a su izquierda. Se coloca detr√°s de la obra publicada por el autor, que ha quedado como al desnudo imposible despu√©s de ponerse detr√°s de nosotros. Le arranca las tapas, que es como mirar desde la tramoya. Al autor no lo
destituye, ¬°lo destitula! ¬°Lo acomete de entrada! ¬°Fijens√©! A ese cubo transparente pretende empinarse y asomarse. ¬ŅPara? No para sorprenderse ni so√Īarlo. ¬°Para sorprendernos!

Rolando Revagliatti

Si la culpa produce conciencia ¬Ņpor qu√© nosentirnos culpables de que hayamos escrito o de que seamos escribidos? En este trabajo Revagliatti ha jugado a que es posible. Como le quedamos desnudos y de espaldas, nos caricaturiza. Es inevitable que le salga. O le sale a √©l o le sale al otro, que es el juego que m√°s le gusta. Y ya no puede taparse lo destapado. Yo le preguntar√≠a a Dickens si no se sentir√≠a.

Escrita y publicada, cada obra ha pasado a resultar una pilita de ropas que el empinado Revagliatti pisa, enumera o glosa de acuerdo a la luz que entre en la habitaci√≥n. Es capaz de tentarse con nuestros calzoncillos para hacerse de un t√≠tulo. Para disimular se muestra fr√≠o por donde lo miremos. Imp√°vido. Lo dice y lo hace, necesariamente. √Čl no r√≠e de las caricaturas. En el peor de los casos agregar√≠a una fotograf√≠a de su seriedad porque le pertinentea al que est√° detr√°s del que est√° detr√°s del que est√° detr√°s. Y que no se ve, ni se ve ni se ve.

Epílogo de Simón Esain. 

 

Revagliatti Leo y escribo

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.