Jul 9 2022
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Cultura

Shitnews y fakenews, herramientas de la ultraderecha

A diferencia de otras corrientes pol铆ticas e ideol贸gicas, la extrema derecha y los llamados libertarios han sabido leer mejor los cambios de las sociedades, aprovecharse de las debilidades y las grietas de las democracias liberales y entender las ventajas que ofrecen las nuevas tecnolog铆as, y lo demuestran, sobre todo, en sus campa帽as no solo de fakenews, sino tambi茅n de las shitnews.

La ultraderecha ha entendido que las fragilidades y las vulnerabilidades pueden ser explotadas y que deconstruyendo la realidad compartida y sembrando confusi贸n se puede polarizar a煤n m谩s a la sociedad y sacar provecho en la imposici贸n de imaginarios colectivos y en el plano electoral. De ah铆 su inter茅s y sus esfuerzos para generar y difundir noticias falsas. En Europa, Estados Unidos,聽 Asia, Ocean铆a y Am茅rica latina.Amazon.com: Shit News : Roarze: M煤sica Digital

El crecimiento de los partidos de extrema derecha en todo el mundo, especialmente en pa铆ses como Francia, Italia, Espa帽a, Hungr铆a, Polonia, Brasil o Estados Unidos, ha puesto en alerta a todo dem贸crata y antifascista, y de la preocupaci贸n surgen los debates sobre c贸mo combatir sus mensajes de odio racistas, xen贸fobos, machistas, hom贸fobos o apor贸fobos, o sea aquellos que tienen rechazo, aversi贸n, temor y desprecio hacia el pobre, hacia el desamparado.

Y entonces los pensadores se plantean viejas interrogantes como si se debe tolerar la intolerancia, o si cualquier idea, aunque sea discriminatoria, es respetable en aras de la sacrosanta libertad de expresi贸n.

Pero en realidad lo que preocupa m谩s es c贸mo contrarrestarlos y c贸mo deber铆an tratar los medios de comunicaci贸n 鈥搚 las organizaciones sociales, los sindicatos, los partidos pol铆ticos dem贸crata- a la extrema derecha. Y volvemos al eterno dilema de si lo ideal es que los medios ignoren a la extrema derecha o si es mejor contraargumentar sus discursos. El tema est谩 nuevamente en la agenda de catedr谩ticos y comunicadores.

Desde marzo del 2020 a octubre del 2021, se contabilizaron m谩s de 400 pol铆ticos, l铆deres civiles y religiosos, y unas 200 organizaciones civiles, religiosas y pol铆ticas que impulsan en Am茅rica Latina mensajes y lobbies contra una agenda de derechos: no creen en el enfoque de g茅nero en la educaci贸n, ni en los derechos LGTBI, ni en el matrimonio igualitario, ni en los derechos sexuales y reproductivos. Y cuestionan los esfuerzos de la ONU por impulsar la igualdad de g茅nero, 鈥渓a agenda globalista鈥.

La ultraderecha

La extrema derecha en internet y la batalla cultural 鈥 Federaci贸n Anarquista 馃彺La extrema derecha 2.0 ha sabido leer mejor que las dem谩s los cambios de la sociedad, aprovecharse de las debilidades y las grietas de las democracias liberales y entender las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnolog铆as, a diferencia de otras corrientes pol铆ticas e ideol贸gicas. Ha entendido que las fragilidades y las vulnerabilidades existentes pueden ser explotadas.

Y de ah铆 su inter茅s y sus esfuerzos para generar y difundir noticias falsas. En la campa帽a electoral estadounidense de 2016, la gran mayor铆a de las fake news eran mensajes pro-Trump, mientras que en Polonia las p谩ginas de fake news calificadas como conservadoras son el doble que las progresistas.

Los objetivos de mediano plazo de la ultraderecha son socavar la calidad del debate p煤blico, promover percepciones err贸neas, fomentar una mayor hostilidad y erosionar la confianza en la democracia, el periodismo y las instituciones.

Hasta 22 nuevas p谩ginas web que funcionan como 鈥済eneradores de opini贸n y creaci贸n de contenido por influencers, hasta fabricadores de bulos o 鈥榥oticias falsas鈥 o el blanqueamiento y naturalizaci贸n de la ultraderecha鈥 detect贸 en Europa la Fundaci贸n Rosa Luxemburgo, en un informe en el que se afirma que la g茅nesis de la nueva derecha reside precisamente en internet y en este tipo de portales.

La viralizaci贸n de mensajes, videos o memes en las redes sociales es la t谩ctica m谩s utilizada a trav茅s de una compleja red donde los llamados influencers de extrema derecha son coadyuvados por un sinf铆n de perfiles falsos o automatizados 鈥揵ots y sockpuppets鈥 y activistas que practican el troleo y el shitposting. Cada vez son m谩s frecuentes t茅cnicas que rozan la ilegalidad o que son punibles como un delito.

Entre ellas est谩 el doxing 鈥搇a revelaci贸n de datos personales de una persona con el fin de intimidar, silenciar y desacreditar p煤blicamente a voces cr铆ticas y opositores pol铆ticos鈥 o los ataques coordinados conocidos como shit storm, literalmente 芦tormenta de mierda禄.

A menudo estas pr谩cticas se apoyan en lo que se ha denominado f谩bricas o granjas de trolls, empresas que Las granjas de bots, clics y trolls llegan a Espa帽a para poner patas arriba el panorama electoral 禄 ExtraConfidencialse dedican a crear cuentas automatizadas, difundir noticias falsas y acosar a periodistas o usuarios en las redes sociales. Estas empresas pueden ser financiadas o creadas por gobiernos, pero tambi茅n montadas por individuos aparentemente no vinculados a formaciones pol铆ticas o gobiernos. Pero, generalmente, los financistas son los mismos.

En la estrategia ultraderechista, las fake news resultan una pieza central, se 聽diferencian los objetivos de corto y de mediano plazo. Entre los primeros, como muestra el caso de Cambridge Analytica, est谩 el de ganar elecciones o aumentar el consenso electoral.

La capacidad de las fake news para modificar la intenci贸n de voto parece ser mucho m谩s eficaz que los anuncios electorales tradicionales. Los esl贸ganes usados 聽鈥撀玊ake Back Control禄 (Recuperar el control), 芦Make America Great Again禄 (Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande), (Los italianos primero)鈥 han 鈥渧endido鈥 sus productos pol铆ticos, han conseguido conectar con los sentimientos de la ciudadan铆a y desplazado la reflexi贸n racional sobre cuestiones t茅cnicas.

Esto se conecta con los estudios en las redes sociales, que permiten analizar los sentimientos de las personas, sus opiniones, prejuicios y miedos, y de esta forma personalizar la propaganda e impulsar determinados mensajes frente a otros. El contenido que provoca emociones de alta estimulaci贸n tiene m谩s probabilidades de ser compartido. Es decir, un post en Facebook o un tuit que provocan asombro, ansiedad o rabia est谩n vinculado positivamente a la viralidad.

Facebook eleva la cifra a 87 millones de afectados por Cambridge Analytica, mientras admiten que tambi茅n leen nuestros mensajesYa Cambridge Analytica (CA)- una compa帽铆a privada brit谩nica que combinaba la miner铆a de datos y el an谩lisis de datos con la comunicaci贸n estrat茅gica para el proceso electoral -que salt贸 a la fama en 2018 por el llamado 芦esc谩ndalo Facebook-CA鈥- hab铆a demostrado que provocar ira e indignaci贸n reduc铆a la necesidad de obtener explicaciones racionales y predispon铆a a los votantes a un estado de 谩nimo m谩s indiscriminadamente punitivo.

En su estudio sobre la ultraderechista Alt-Right estadounidense, el periodista Andrew Marantz, de The New Yorker, demostr贸 c贸mo los memes 鈥揺s decir, una imagen, un video o un texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos鈥 son claves en esta estrategia. Los algoritmos utilizados por las principales plataformas sociales no estaban dise帽ados para evaluar si una idea era verdadera o falsa, prosocial o antisocial, sino para medir si un meme provocaba un repunte de emociones activadoras en una gran cantidad de personas.

Los memes se asocian a la t谩ctica del llamado shitposting (publicar mierda), es decir trolear y atacar a los adversarios pol铆ticos y llenar de contenido de baja calidad las redes sociales para desviar las discusiones y conseguir que lo publicado en un sitio sea in煤til o, como m铆nimo, pierda valor. El shitposting tambi茅n tiene la funci贸n de insensibilizar a los oyentes conforme pasa el tiempo.

Es evidente pues que la publicaci贸n de fake news y teor铆as de la conspiraci贸n favorece tanto la viralizaci贸n de las noticias como las reacciones emotivas y viscerales de un porcentaje notable de los usuarios.聽 Y la viralizaci贸n, adem谩s, no se queda solo en las redes sociales, sino que llega a los medios de comunicaci贸n tradicionales e inclusive a los parlamentos.

El fen贸meno de la retroalimentaci贸n entre redes sociales, medios tradicionales y lugares de debate p煤blico como los parlamentos demuestra la existencia de redes globales para la difusi贸n de los discursos ultraderechistas, como El Movimiento de Steve Bannon, uno de los propulsores de los libertarios de ultraderecha, pero tambi茅n importantes lobbies 鈥揷omo los de armas o los del integrismo cristiano鈥 que promueven una agenda com煤n y financian a partidos de extrema derecha.

Es esto lo que explica la difusi贸n de teor铆as del complot realmente incre铆bles como la del Pizzagate, seg煤n la cual los principales l铆deres del Partido Dem贸crata en EU, a partir de Hillary Clinton, hab铆an creado una red de tr谩fico de personas y organizaban sesiones de abuso sexual infantil en restaurantes como la pizzer铆a Comet Ping Pong en Washington.

O la de Qanon 鈥搎ue interpreta el mundo como una lucha entre el Bien y el Mal, representados por Trump y un supuesto Sistema, respectivamente鈥 o aquella seg煤n la cual Bill Gates es el creador del coronavirus. En una realidad desconcertante y ambigua, las teor铆as conspirativas ofrecen un molde de orden, cuya atractiva sencillez eclipsa sus absurdos, se帽ala Forti.

El partido ultraderechista espa帽ol Vox聽 estudia聽 las p谩ginas web y los perfiles de la formaci贸n en Facebook, Twitter, Telegram, Flickr, Youtube, Instagram, TikTok y Gab. El uso de estos canales difiere en su formato y estilo, ya que se dirigen a distintos perfiles de p煤blicos.

Un an谩lisis de Andrea Castro y Pablo D铆az se帽ala que todo el contenido generado por Vox para la esfera Vox y Br眉ning | ctxt.esdigital responde a los mismos patrones discursivos: simplificaci贸n y empleo de un lenguaje directo y claro, con expresiones beligerantes y de llamada a la acci贸n, que explota para descalificar y ridiculizar a sus adversarios pol铆ticos y ensalzar a sus l铆deres. Destaca su uso de redes enfocadas al usuario joven, como Youtube, Instagram o TikTok, en las que adapta sus recursos estil铆sticos.

Tambi茅n resulta relevante su presencia en Gab, una red social caracterizada por no limitar ning煤n contenido y cuyos usuarios se asocian a posicionamientos pol铆ticos de extrema derecha.

En Alemania, la AfD, la nueva ultraderecha alemana no se convirti贸 en el partido 鈥渟ocial media鈥 del pa铆s por casualidad. Sab铆an que los medios de comunicaci贸n convencionales no dejar铆an que sus mensajes racistas e irrespetuosos se transmitiesen tan f谩cilmente. Y por eso, comenzaron a venderse como v铆ctimas que construyen su propio altavoz rebelde y empiezan a generar desconfianza sobre los medios convencionales.

Ning煤n otro partido pol铆tico en el Alemania tiene m谩s seguidores que Alternative f眉r Deutschland (AfD) en Facebook. All铆 re煤ne a 4,5 millones de usuarios en el pa铆s germano. Cuanta m谩s emoci贸n transmita una publicaci贸n, m谩s reacciones provoca. As铆 punt煤an los algoritmos. M谩s interacci贸n de los usuarios hacia una publicaci贸n significa por tanto, mayor visibilidad y mayor atenci贸n.

Mientras en las p谩ginas oficiales de la AfD se hallan mensajes relacionados con temas como el terrorismo y la inmigraci贸n, la ultraderecha se mueve como pez en el agua en los grupos privados de Facebook.聽 El discurso moderno de la 鈥渘ueva ultraderecha鈥 cambia y los usuarios pasan directamente a compartir citas de Mein Kampf, el libro de Adolf Hitler, o links de publicaciones 鈥渃ient铆ficas鈥 sobre la supremac铆a blanca, etc.

Twitter proh铆be los anuncios pol铆ticos en su plataforma en todo el mundo | Internacional | EL PA脥SAl ser un grupo cerrado, esto genera un sentimiento de comunidad o v铆nculo mucho m谩s fuerte, donde se potencia la reafirmaci贸n constante de una misma identidad que se siente defraudada y 鈥渆nga帽ada鈥 por los medios y las instituciones. Apenas un tres por ciento de los alemanes tiene una cuenta de twitter, pero casi todo periodista en Alemania tiene una. Sus tweets son agresivos y directos para lograr posicionar sus temas en la agenda de medios y consigue que el resto de partidos acabe haciendo declaraciones al respecto.

Las teor铆as conspirativas tambi茅n pueden transmitirse como un proceso sutilmente progresivo. Llaman a esto redpilling, en referencia a la pel铆cula Matrix, donde el componente ideol贸gico es agregado paso a paso. Al miedo personal se le asocia una foto del culpable. En la mayor parte de los casos son temores relacionados con la migraci贸n, la violencia sexual, el descenso social o los ataques terroristas. La teor铆a conspirativa proporciona una explicaci贸n f谩cil y una imagen sencilla del enemigo.

En EU se not贸 que el enfoque y los recursos despu茅s del 11 de septiembre estaban demasiado puestos en el terrorismo islamista. Las redes de ultraderecha en internet casi no eran observadas. Se omiti贸 entender mejor toda esta subcultura, para finalmente poder clasificarla adecuadamente.

驴Qu茅 es potencialmente amenazante para la democracia? 驴Qu茅 puede convertirse en violencia? 驴Qu茅 es en realidad solo trolling?聽 Hoy, las autoridades no tienen el panorama completo, en t茅rminos de grupos online de extrema derecha. Del lado islamista聽 creen estar mucho mejor protegidos, o por lo menos no tienen c贸mplices en las altas esferas del poder.

*Periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Creador y fundador de Telesur. Autor de Vernos con nuestros propios ojos, La internacional del terror medi谩tico, El asesinato de la verdad, El progresismo en su laberinto. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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