Trump descarta acuerdo: Me tocará a mí intervenir en Cuba

EU eleva nuestro sentimiento antimperialista, responde la isla

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El precedente del ataque militar a Caracas acecha a Cuba, pero analistas e historiadores ven más cerca un horizonte de “capitalismo sin democracia” que un derrocamiento del castrismo. Entre golpes de efecto, declaraciones contradictorias y reuniones opacas, algo avanza en Cuba. Pero el camino es culebrero, pleno de incógnitas, en el que ya difícilmente cabe la marcha atrás. Para los analistas, el dilema parece ser cambio de régimen o transición pactada.

Los analistas especulan con un teatro de sombras cuyo mayor dilema se centra por ahora en descifrar si todo desembocará en una ruptura, un derrocamiento del gobierno de la isla  y un cambio de régimen; o en una transición provocada por la presión máxima estadounidense, pero escenificada como un pacto entre ambas partes para intentar salvar, al menos, algo de la imagen heroica de la Revolución.

Archivo: ilustración del mapa de Cuba y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Archivo: ilustración del mapa de Cuba y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. © France 24

 

Pero a Trump no le ha ido bien en sus apetencias guerreras -casi todas con su socio, el genocida israelí Benjamín Netanyahu en Medio Oriente- y todavía no se recupera de la virtual derrota ante Irán.

La escalada de los últimos días, que se suma al cerco petrolero impuesto desde enero que ha llevado a la población al límite de la supervivencia, ha coincidido con el viaje de Donald Trump a China para reunirse con su homólogo Xi Jinping. Uno de los mantras de la Casa Blanca, enfrascada en una campaña política y militar para recuperar su influencia sobre la región que está haciendo estallar las costuras del orden internacional, es que Cuba es un asunto de “seguridad nacional”.

Cuba, como “refugio para los adversarios de Estados Unidos”, según se leía en el comunicado de la CIA tras la reunión de la semana pasada. Un texto que quizá se escribió durante el primer gobierno de Trump, con una retórica que remite a los tiempos de la guerra fría y que, actualizando el mismo guión, apunta ahora al narcotráfico. El problema con las drogas es de los estadounidenses, no de los cubanos.

Y Trump ha intentado conquistar territorios y amenazar guerras en su ilusoria y propagandística «guerra contra el narcotráfico» mientras indulta a expresidentes narcotraficantes confesos, como el hondureño J. O. Hernández. El argumento le ha servido para intentar quedarse con el canal de Panamá, adueñarse de la gélida Groenlandia, bombardear a lanchas de pescadores en el Caribe y en el Pacífico. ¿Ha bajado el consumo de drogas en Estados Unidos¿Guerra contra el narco en EU? esto es lo que dice Donald Trump al ... o realmente de lo que e trata es el cambio de manos en la jefatura del negocio?, se pregunta la socióloga Beverly Fanon.

“Siempre ha habido colaboración en la lucha contra el narcotráfico, pero ahora se ha profundizado. Cuba no es ahora tanto una amenaza como un problema de seguridad. Al Pentágono y a la CIA les preocupa mucho que si la crisis continúa, pueda derivar en un nuevo éxodo masivo, violencia e inestabilidad”, apunta el historiador cubano del Colegio de México, Rafael Rojas.

Para Michael Shifter, investigador sénior del think tank con sede en Washington Inter-American Dialogue, “es improbable que sigan esa ruta porque en Cuba no van a encontrar una Delcy Rodríguez. Es una estructura de poder muy diferente. Van a tener que buscar gente dentro del castrismo, sin llegar a un cambio de régimen, sin una ruptura fuerte”. En Cuba, los Castro han pilotado el país con mano de hierro durante más de 60 años, solo abiertos a ligeros cambios en los momentos más difíciles para garantizar la supervivencia de la isla.

“La estrategia parece ser aumentar al máximo la presión para forzar un acuerdo con el régimen. La prioridad por ahora se centra en economía, seguridad e inteligencia, para garantizar sobre todo que reduzca la influencia de China y Rusia en la isla”, añade el experto.

El gobierno de Donald Trump y Marcos Rubio ha puesto toda la carne en el asador. En los últimos días, los tiempos se han acelerado con la insólita reunión del jefe de la CIA en La Habana, la imputación en Estados Unidos de Raúl Castro, el último gran símbolo de la Revolución, y el despliegue de un portaviones militar en aguas caribeñas cercanas a la isla. Trump -y menos aún Marco Rubio- no olvida Bahía de los Cochinos.

¿Repetir el libreto de la agresión a Venezuela y el secuestro del presidente (Nicolás Maduro)?, esa es la cuestión. El patrón del caso venezolano es una sombra cada vez más alargada. Primero llegaron las presiones políticas, luego las denuncias penales y finalmente los militares estadounidenses irrumpieron en Caracas para llevarse en helicóptero al presidente Nicolás Maduro hasta una cárcel en Nueva York.

Nadie olvida este reciente antecedente: desde principios de año, Delcy Rodríguez ejerce como presidenta tutelada por la Casa Blanca tras la correspondiente visita del jefe de la CIA, John Ratcliffe, para dejarle claro que, mientras acate sus órdenes, puede seguir en el puesto. Una secuencia que por ahora se está cumpliendo, y a una mayor velocidad, en el caso cubano, incluido el portaviones militar plantado en el Caribe como aviso a navegantes.

Mientras, en Cuba

Desde el otro lado del Caribe, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseveró ayer que “la nueva agresión de Estados Unidos nos ha unido más y elevado el honor y el sentimiento antimperialista”, al reiterar su condena a la acusación de Washington contra el ex mandatario Raúl Castro por el derribo en espacio aéreo de la isla de aeronaves del grupo terrorista anticastrista Hermanos al Rescate, hace 30 años, al tiempo que el canciller Bruno Rodríguez acusó al secretario de Estado, Marco Rubio, de provocar una agresión militar y de tachar falsamente al país caribeño de Estado patrocinador del terrorismo.

Díaz-Canel publicó en X que “la nueva agresión nos ha unido más y elevado el honor, la dignidad y el sentimiento antimperialista de un pueblo que ya era reconocido en todo el mundo por su brava resistencia a cualquier tipo de subordinación ante la potencia. El general del ejército es Cuba y a Cuba se le respeta”.

Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez en una publicación en X acusó a Washington de “provocar una agresión militar tachando falsamente a Cuba de Estado patrocinador del terrorismo, cuando ha sido Estados Unidos el que ha actuado con complicidad e impunidad durante décadas al permitir la organización y ejecución de acciones terroristas contra la isla desde su territorio y dar albergue a connotados criminales confesos”.

Retratos de Miguel Díaz-Canel, Raúl y Fidel Castro, en el Capitolio de La Habana

En tanto, el secretario de Estado estadunidense declaró que el gobierno cubano aceptó una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria; sin embargo, agregó que no estaba claro si La Habana avaló las condiciones de Washington, por lo que consideró “bajas” las posibilidades de llegar a un acuerdo con las autoridades de la isla.

Enfatizó: “dicen que lo han aceptado. Ya veremos si eso es lo que significa. La cuestión es que no vamos a prestar ayuda humanitaria que acabe en manos de sus empresas militares, que luego se llevan todo”.

Rubio reiteró que la administración de Trump considera a Cuba un asunto de seguridad nacional, debido a su cercanía al territorio estadunidense (a unos 145 kilómetros de sus costas) y señaló que Washington busca “evitar que una crisis migratoria, hechos de violencia o inestabilidad en la isla afecten directamente” a su país.

En ese contexto, Rubio comunicó en X el arresto de Adys Lastres Morera, hermana de Ania Guillermina Lastres Morera, presidenta ejecutiva del Grupo de Administración Empresarial SA (Gaesa), “el conglomeradoFoto financiero cubano controlado por los militares que roba millones de dólares en ayuda para el pueblo cubano a instancias del régimen», dijo. «Lastres Morera administraba bienes raíces y residía en Florida, mientras también colaboraba con el régimen comunista de La Habana, hasta que le revoqué la residencia permanente», añadió el cubanoestadounidense.

Esto podría allanar el camino para que otras empresas estadounidenses presenten reclamaciones por bienes incautados al amparo de la ley Helms-Burton, la cual permite a los ciudadanos estadunidenses que poseían propiedades en Cuba demandar a cualquiera que “comercialice con bienes que fueron confiscados por el gobierno cubano a partir del 1º de enero de 1959”.

Pero, Europa no comparte el guión de Trump-Rubio: La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, pidió terminar con el “control y aislamiento” de Cuba.

 

* Sociólogo  y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista sénior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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