Feb 17 2023
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Ciencia y Tecnología

Un cerebro para emanciparnos

Apoyada en nuevas tecnologías de genética, computación y neuroimagen, la neurociencia se presenta a sí misma como clave para entender los procesos que hacen posible lo humano y la humanidad.

A las preguntas sobre ¬ŅQu√© conforma la naturaleza humana? ¬ŅQu√© tipo de seres somos? Le han seguido a lo largo de la historia diversas respuestas, las cuales han determinado y determinan nuestro comportamiento individual y colectivo, desde la pol√≠tica econ√≥mica a como educamos a nuestros hijos. Estas narrativas sobre nuestra naturaleza son los reflejos de las diferentes formas de vida, sus culturas y cosmovisiones. En el caso particular de la forma de vida moderna en sociedad, el lugar privilegiado desde el cual habitualmente se responden estas preguntas es la ciencia moderna. Al interior de esta, disciplinas de las ciencias sociales, humanas y biol√≥gicas, pugnan por situar su relato en lo alto de este lugar de privilegio epist√©mico. En las √ļltimas d√©cadas, aparece un nuevo actor en esta disputa, el cerebro, y la disciplina que lo estudia, la neurociencia.

Apoyada en nuevas tecnologías de genética, computación y neuroimagen, la neurociencia se presenta a sí misma como clave para entender los procesos que hacen posible lo humano y la humanidad. Producto de su interacción con otras disciplinas científicas, la neurociencia presenta varias aproximaciones metodológicas y niveles de análisis, de lo molecular, a lo social y cultural. El cerebro, como objeto de estudio, aparece ahora como horizonte para responder preguntas sobre la naturaleza humana dentro del régimen de verdad de la ciencia moderna.La Memoria (también) es un Campo de Batalla Simbólica | Blog | teleSUR

Cómo la ciencia crea sujetos

Antes de la neurociencia, otros paradigmas y disciplinas cient√≠ficas dominaron esta narrativa, teniendo un impacto en c√≥mo nos pens√°bamos como humanos. La manera como el conocimiento cient√≠fico interviene en nuestra construcci√≥n como actores sociales y pol√≠ticos se compone de fragmentos de estas narrativas y el contexto donde se insertan. En palabras del fil√≥sofo de la ciencia Ian Hacking, la ciencia tendr√≠a la capacidad para ‚Äúcrear tipos de humanos‚ÄĚ, los cuales se explican a s√≠ mismos al interior de dichas narrativas. El conocimiento sobre lo humano determina la subjetividad de este, de la epistemolog√≠a a la ontolog√≠a. Lo que un ser humano moderno puede o no puede hacer, depende del conocimiento sobre las potencialidades del ser humano que lo construyen.

El papel subjetivador de la neurociencia

Nos preguntamos entonces ¬ŅQu√© papel tiene la neurociencia en la ‚Äúcreaci√≥n de nuevos humanos‚ÄĚ? ¬ŅC√≥mo afectan las teor√≠as neuroqu√≠micas de los trastornos psiqui√°tricos a la subjetividad de los pacientes? ¬ŅQu√© recepci√≥n tienen en el p√ļblico general los √ļltimos hallazgos por neuroimagen que asocian una regi√≥n del cerebro con cierta funci√≥n? La ret√≥rica subjetivadora comienza por la idea de que ‚Äúsomos nuestro cerebro‚ÄĚ, provocando en quien incorpora simb√≥licamente este conocimiento el nacimiento de un ‚ÄėYo cerebralizado‚Äô.

Por una parte, el sujeto que incorpora la narrativa neurocient√≠fica est√° atravesado por otras narrativas, cient√≠ficas o no, que tambi√©n aspiran a explicar su experiencia como humano. Por otra parte, los conceptos producidos por la neurociencia tienen or√≠genes y trayectos diversos, contribuyendo de manera diferencial al fen√≥meno de la ‚Äúcreaci√≥n de individuos‚ÄĚ. Ponemos aqu√≠ el foco sobre uno de estos conceptos, el de plasticidad, situ√°ndolo dentro del cosmos conceptual de la neurociencia y analizando su papel en la actual ret√≥rica subjetivadora, tratando, en √ļltima instancia, de reorientarlo hacia un horizonte emancipatorio.Qu√© es la neurociencia y cuales son los beneficios

Tenemos-Somos un cerebro pl√°stico

La plasticidad es la capacidad del sistema nervioso para modificarse funcional y estructuralmente en respuesta a alg√ļn est√≠mulo. Esta capacidad de adaptaci√≥n es clave durante el desarrollo, ante una lesi√≥n, en el proceso de aprendizaje o para la consolidaci√≥n de la memoria. Biol√≥gicamente, la reorganizaci√≥n de las sinapsis o conexiones entre neuronas, la creaci√≥n de nuevas neuronas, as√≠ como procesos moleculares de potenciaci√≥n y depresi√≥n sin√°ptica ser√≠an los mecanismos por detr√°s de este fen√≥meno. Este concepto, transversal a toda la neurociencia, es el punto de partida de la fil√≥sofa francesa Catherine Malabou en su libro ‚Äú¬ŅQu√© hacemos con nuestro cerebro?‚ÄĚ Malabou ve en la plasticidad la posibilidad de una dimensi√≥n hist√≥rica de nuestro cerebro. Frente a la idea, ya abandonada, de un cerebro gen√©ticamente determinado y r√≠gido, la plasticidad ofrece la posibilidad de un cerebro con historia.

La autora nos invita a tomar consciencia de esta historicidad, para instrumentalizarla apoy√°ndose en su sem√°ntica. En primer lugar, nuestro cerebro es pl√°stico porque recibe forma (como una bolsa de pl√°stico), aunque tambi√©n tiene la capacidad de dar forma (como en las artes o cirug√≠a pl√°sticas). Por √ļltimo, la plasticidad tambi√©n tendr√≠a la capacidad de aniquilar cualquier tipo de forma (explosivos, pl√°sticos). Tenemos entonces un cerebro que no solo crea y recibe, sino que tambi√©n desaf√≠a y aniquila potencialmente toda forma o modelo. Malabou argumenta c√≥mo en el capitalismo, este potencial que la plasticidad provee a nuestros cerebros es substituido, en la pr√°ctica, por una flexibilidad. Mientras que la plasticidad nos permitir√≠a una adaptaci√≥n y adecuaci√≥n al medio, simult√°nea a la transformaci√≥n de este medio, lo que experimentamos en el capitalismo es una flexibilidad, por la cual nos adaptamos a un medio inmutable y previamente dado.

Una plasticidad contrahegemónica

Si la idea de plasticidad est√° secuestrada por el capitalismo en su faceta m√°s radical, el neoliberalismo, debemos entonces reapropiarnos de esa categor√≠a y exteriorizarla para que nuestro cerebro pl√°stico d√© forma a una realidad digna, en lugar de ser una realidad miserable la que de forma a nuestro cerebro flexible. Malabou nos demuestra que, si es posible tomar una categor√≠a de la neurociencia y re-orientarla estrat√©gicamente ¬ŅNo podr√≠amos hacer esto con las otras categor√≠as neurocient√≠ficas? ¬ŅNo podr√≠amos reapropiarnos de toda la neurociencia, clave en la actual comprensi√≥n de quienes somos los humanos, para un fin emancipatorio? Podr√≠amos imaginar otras maneras de entender nuestro cerebro y nuestra humanidad a partir de cualidades de cooperaci√≥n, interdependencia y solidaridad. ¬ŅNo es nuestro cerebro pl√°stico capaz de esto?La neurociencia revel√≥ c√≥mo influyen la postura y la expresi√≥n facial en nuestras emociones - Diario Con Vos

La modernidad capitalista, adem√°s de relaciones de poder, tambi√©n genera el tipo de ser humano que tiene y cree como naturales estas relaciones de poder. La conformaci√≥n de este ser humano est√° vehiculada por el conocimiento que este tiene sobre s√≠ mismo. Para revertir esto, ser√° necesario revisar de manera cr√≠tica el conocimiento sobre lo humano que gu√≠a nuestro ser y estar en el mundo. La b√ļsqueda por el conocimiento universal y objetivo genera un modelo de humano muy concreto e idealizado, m√°s all√° de este modelo se generan ausencias e injusticias, pues lo que no se piensa no existe. La neurociencia y la idea de que ‚Äėsomos nuestro cerebro‚Äô acusa estos l√≠mites, y en su incapacidad de abarcar bajo su teor√≠a todas las formas de vida del planeta, las oculta.

Necesitamos desvelar la dimensión social y política al interior del marco conceptual de las ciencias naturales, algo fundamental para estructurar la lucha contra las injusticias cognitivas. En pos de una descolonización epistémica y cognitiva, debemos descolonizar el conocimiento sobre el cerebro que define nuestra humanidad, dando paso a otras formas de conocer y otras formas de humanidad más allá del modelo moderno eurocéntrico.

Un cerebro para emanciparnos

¬ŅQu√© es entonces lo que debemos hacer con nuestros cerebros? ¬ŅC√≥mo podr√≠amos crear una nueva forma de entender el cerebro que sea libertadora? Necesitamos, no solo, una idea del cerebro que nos haga posible superar las opresiones capitalistas, coloniales y patriarcales, sino tambi√©n una epistemolog√≠a que nos permita construir esta nueva idea del cerebro. La justicia cognitiva pasa por hacer una cr√≠tica de c√≥mo se articula la relaci√≥n entre cognici√≥n y cerebro. El conocimiento que articula esta relaci√≥n, al ser moderno y capitalista, orienta nuestros cerebros a aceptar de forma flexible las relaciones de poder que nos subyugan.

Necesitamos una neurociencia en diálogo con otros saberes y alejada de las jerarquías epistémicas de la ciencia moderna y su régimen de verdad. Constituyendo una crítica y diálogo desde posiciones externas a la ciencia moderna. En este proceso, podemos apropiarnos estratégicamente de conceptos de la neurociencia para reorientarlos y darles un nuevo sentido contrahegemónico, con cuidado de no quedar atrapado dentro de su marco categorial. La propuesta de Malabou con el concepto de plasticidad podría ser una entre las muchas reapropiaciones contrahegemónicas posibles que nos ayuden a generar una neurociencia, que a su vez genere una idea de cerebro emancipatoria.

*Neurocientífico

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