Dic 18 2022
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OpiniónPolítica

Un itinerario constitucional ahora maniatado

Despu√©s de cien d√≠as de un bochornoso espect√°culo parlamentario, la clase pol√≠tica ha convenido un nuevo itinerario institucional en¬† b√ļsqueda de una Constituci√≥n. Esto ocurre despu√©s del completo fracaso del primer intento en que la ciudadan√≠a reprob√≥ con contundencia lo propuesto por la Convenci√≥n Constituyente. Seg√ļn los resultados de un plebiscito en que muy probablemente se expres√≥ un repudio al Gobierno y a los partidos pol√≠ticos, m√°s que a un texto largo y complejo que dif√≠cilmente haya sido le√≠do por quienes concurrieron a sufragar. En un pa√≠s en que se reconoce m√°s de un 50 por ciento de analfabetismo funcional.

Se trata ahora del ‚ÄúAcuerdo por Chile‚ÄĚ en que se definen otra vez denominaciones y procedimientos para alcanzar una Carta Magna, asumiendo que en la consulta plebiscitaria los electores prefirieron continuar con la Constituci√≥n de 1980 (Pinochet Lagos) en vez de ratificar lo que se defini√≥ como una propuesta maximalista que pretend√≠a alterar severamente nuestra institucionalidad. Qu√© dice la nueva Constituci√≥n de Chile sobre los pueblos ind√≠genas, la principal preocupaci√≥n de sus detractores - LA NACION

Desde todos los sectores pol√≠ticos y sociales¬† se dijo entonces que la nueva Constituci√≥n deb√≠a ser redactada por una constituyente, as√≠ como¬† ratificada en una elecci√≥n universal, esto es democr√°tica. Que por primera vez en nuestra historia se le entregaba al pueblo la naturaleza de su Estado y sus principales instituciones. Sobre una ‚Äúhoja en blanco‚ÄĚ, ciertamente, porque nada estaba ‚Äúescrito sobre piedra‚ÄĚ.

Sin embargo este proceso fracas√≥ y hoy estamos nuevamente enfrentados a definir nuestro futuro institucional sobre la base de un conjunto de normas acordado por unos 14 partidos y tres movimientos, entre la veintena que integran las bancadas legislativas. En una convocatoria que si se respetan las ‚Äú√≥rdenes de partido‚ÄĚ podr√≠a aprobarse f√°cilmente y en tiempo r√©cord por el Congreso Nacional.

De esta manera, si en el intento anterior fueron determinantes el Estallido Social del 2019 y las multitudinarias protestas que obligaron al Gobierno y el Poder Legislativo a convocar al pueblo, esta vez el acuerdo resulta de un largo y complejo concili√°bulo en que la nueva Constituci√≥n deber√° enmarcarse dentro de las 12 bases constitucionales que se erigen como un ‚Äúborde‚ÄĚ que no podr√° ser sobrepasado por las decisiones de los futuros redactores de la nueva carta Fundamental. Es decir por un Consejo Institucional, esta vez, de solo 50 miembros m√°s los esca√Īos destinados a los representantes de los pueblos ind√≠genas.

Como garant√≠a de lo anterior, los nuevos consejeros quedar√°n sujetos a la propuesta que haga previamente¬† una Comisi√≥n de 24 expertos nombrados por mitades tanto por el Senado como por la C√°mara de Diputados. Pero, como para no correr riesgo alguno, sometido este proceso, adem√°s, a un Comit√© T√©cnico de Admisibilidad compuesto por ‚Äú14 juristas de destacada trayectoria profesional y/o acad√©mica‚ÄĚ, cuya n√≥mina tambi√©n ser√° designada por el Poder Legislativo.Chile | ‚ÄúUna nueva constituci√≥n podr√≠a servir para implementar cambios sustanciales a nuestro pa√≠s‚ÄĚ ‚Äď FM La Tribu

Lo positivo de todo esto radica en los acotados plazos que la propuesta ha definido para completar todo este af√°n por definir nuestra Carta Magna. De tal manera que en noviembre del pr√≥ximo a√Īo se realice el plebiscito ratificatorio en sufragio popular obligatorio. As√≠ se podr√≠a avanzar sin contratiempos a las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales venideras, seg√ļn la exigencia ahora definida previamente de que somos una ‚Äúrep√ļblica democr√°tica‚ÄĚ con un ‚Äúestado unitario y descentralizado‚ÄĚ. Con tres poderes del Estado, dos c√°maras legislativas y varios √≥rganos aut√≥nomos tambi√©n preestablecidos al igual que las actuales ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden y Seguridad. Seg√ļn se puede deducir de las 12 bases institucionales convenidas, las que, en realidad,¬† mucho se asemejan a una Constituci√≥n abreviada.

Lo m√°s evidente ahora es que la clase pol√≠tica se ha asegurado¬† una injerencia superior a la de los ciudadanos en la definici√≥n de nuestra nueva institucionalidad, lo que ya ha provocado reacciones de repudio de parte de varios actores pol√≠ticos y sociales a los que seguramente se sumar√°n otros en los pr√≥ximos d√≠as , cuando se descubra la ‚Äúm√°quina‚ÄĚ o la ‚Äúcocina‚ÄĚ practicada por la clase pol√≠tica para establecer un cerrojo defensivo a la posibilidad de un cambio que amenace sus facultades e intereses.¬† Cuando ya se ha desestimado con estos cerrojos el pleno ejercicio de la soberan√≠a popular que tanto se proclam√≥ hace dos a√Īos para normar nuestra convivencia republicana.

Los asesores que est√°n detr√°s de las negociaciones por una nueva Constituci√≥n - La TerceraAtendiendo a las razones de peso que pueden esgrimirse para convenir la participaci√≥n de expertos y revisores en el proceso constituyente, lo evidente es que los que resulten elegidos para integrar el Consejo Constitucional concurrir√°n a esta tarea bastante maniatados y con un margen de acci√≥n severamente acotado. Pese a todo, de todas maneras se asegura el inter√©s que muchos demostrar√°n por integrar esta instancia, toda vez que sus funciones ser√°n remuneradas. En un pa√≠s cuya crisis econ√≥mica le da a los cargos gubernamentales una enorme posibilidad de recibir alg√ļn ingreso.

Si el acuerdo al que nos referimos demoró tanto tiempo en evacuarse, nos tememos también que los plazos podrían dilatarse en la definición de los llamados expertos y revisores, sobre todo cuando su nombramiento recaerá en los partidos políticos involucrados en esta propuesta. Es obvio que, por más que se propongan la solvencia de los escogidos, el cuoteo se manifestará de la misma manera en que se nombran los altos  jueces y fiscales de nuestra Judicatura Nacional. Con lo cual podremos ser testigos de una nueva y extensa suerte de grescas y transacciones, salvo que en estos cien días se haya negociado hasta los nombres de quienes integrarán estas instancias.

Ciertamente que no se puede cantar victoria ni menos presumir que lo que viene será un proceso plenamente democrático. Menos, todavía, quedar confiados en que la decisión final de la ciudadanía pueda ratificar libremente un texto que previamente tiene ya definidas sus bases fundamentales por los diputados, senadores y gobernantes que tienen por los suelos su popularidad o legitimidad.

Tanto as√≠ que la elecci√≥n de los nuevos constituyentes se har√° sobre lo dispuesto en la actual Ley Electoral en cuanto a la integraci√≥n de la C√°mara Alta y cuya correlaci√≥n de esca√Īos no representa en nada la distribuci√≥n real de los ciudadanos por circunscripci√≥n. Donde se evidencia que existe un conjunto de ellas que eligen m√°s senadores que los de las zonas m√°s populosas del pa√≠s. En otra de las concertaciones pol√≠ticas cupulares propias de nuestra precaria solvencia institucional.

No deja de llamarnos la atención, además,  la prontitud con la que los grandes empresarios del país han respaldado este nuevo itinerario constitucional, así como la postulación que ya se hace por la prensa de viejos políticos para integrar este proceso, después de que habían quedado desplazados del evento anterior.

* Periodista y profesor universitario chileno de vasta trayectoria. Premio nacional de Periodismo y, Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.

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