Sep 3 2022
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OpiniónPolítica

Una pistola argentina: Todo cambia cuando el magnicidio apunta a la cabeza

A las 21 y pocos minutos del jueves 1¬į de septiembre de 2022 se produjo el estallido pol√≠tico m√°s serio en d√©cadas de la Argentina constitucional: el intento de asesinato de la vicepresidenta de la Naci√≥n, Cristina Fern√°ndez de Kirchner, dos veces titular del Ejecutivo entre 2007 y 2015 y lideresa de uno de los movimientos pol√≠tico sociales m√°s importantes de Latinoam√©rica y el Caribe.

La imagen de la pistola que fall√≥ el tiro del final a 15 cent√≠metros de la cabeza de su objetivo, una Bersa calibre 22, ‚Äúapta para el disparo‚ÄĚ seg√ļn fuentes judiciales y con 5 balas en su cargador, rompi√≥ con ese pa√≠s de sensaciones que se vive en las √ļltimas semanas, al ritmo de las acusaciones de un sector judicial comprometido con los intereses de las corporaciones econ√≥micas que representa Mauricio Macri y su tropa y de los medios de propaganda que impulsan sus pol√≠ticas.

El balazo que no sali√≥ logr√≥ que esa regi√≥n de impresiones en la que vive la poblaci√≥n, seg√ļn los est√≠mulos que descarguen sobre ella, fuese dram√°ticamente reemplazada por la real realidad de un intento de asesinato, el de la pol√≠tica m√°s querida del pa√≠s, tal vez una de las pocas (y menos pocos) que todav√≠a generan un sentimiento que solo se puede definir conjugando el verbo ‚Äúamar‚ÄĚ.

La Batalla de Juncal

La Vicepresidenta de la Rep√ļblica vive en un departamento ubicado en la esquina de Juncal y Uruguay, en el barrio de Recoleta, uno de los m√°s prestigiados de la ciudad de Buenos Aires.

Se convirti√≥ una vez m√°s en epicentro de la pol√≠tica nacional a partir de la noche del 22 de agosto pasado, fecha ya emblem√°tica si las hab√≠a en la historia local, por el ‚ÄúCabildo Abierto Justicialista‚ÄĚ de 1951, que preanunci√≥ la renuncia de Eva Per√≥n a integrar la f√≥rmula presidencial secundando detr√°s de Juan Domingo Per√≥n, y por la masacre de combatientes populares producida en 1972 por la dictadura c√≠vico-militar, en ese caso de Alejandro Agust√≠n Lanusse. Ese d√≠a, Cristina present√≥ su contra-alegato a la acusaci√≥n de la fiscal√≠a federal que pidi√≥ 12 a√Īos de prisi√≥n para ella, pretendiendo transformar la gesti√≥n de un gobierno constitucional en una ‚Äúasociaci√≥n il√≠cita‚ÄĚ[i].

Horas después se juntó un grupo de personas en esa esquina; empezaron los insultos contra la ex mandataria, intentaban construir el foco de una repulsa generalizada a nivel nacional. En minutos respondieron centenares de mujeres y hombres, jóvenes y mayores fueron a abrazar a Cristina.

Aquel repudio de minor√≠a devino en apoyo mayoritario y, tambi√©n, en un espejo de sensaciones. De un lado el jefe de gobierno de la ciudad, el macrista Horacio Rodr√≠guez Larreta que, con carros hidrantes, decenas de veh√≠culos de su infanter√≠a policial y vallas para impedir que la multitud expresase su apoyo, quiso dar una imagen de ‚Äúvictoria‚ÄĚ sobre el peronismo, de ‚Äúcontrol‚ÄĚ del escenario callejero.

Del otro, surgi√≥ la fantas√≠a del comienzo de un ‚Äú17 de octubre‚ÄĚ,¬† la pueblada de 1945 que rescat√≥ a Per√≥n de la c√°rcel, lo llev√≥ a la Presidencia de la Naci√≥n y abri√≥ la Historia argentina a los mejores 10 a√Īos de libertad, justicia y soberan√≠a que recuerden quienes tienen memoria.

El acompa√Īamiento sigui√≥ jornada tras jornada, hasta que lleg√≥ el gatillazo, el disparo que fall√≥ y la muerte que no fue. A pesar del dramatismo de la hora, se puede intentar la traza del hilo gestor del hecho. Se habla mucho del ‚Äúdiscurso del odio‚ÄĚ instalado por sectores partidarios del neoliberalismo a trav√©s de la ‚Äúcadena privada de medios de propaganda de las corporaciones econ√≥micas‚ÄĚ que cuenta con los medios de mayor peso en la agenda ‚Äúinformativa‚ÄĚ nacional.

Esas manifestaciones son una de las formas en que se expresa la defensa de los intereses de los grupos concentrados de la econom√≠a en su puja distributiva por apropiarse de a√ļn m√°s riqueza que la ya concentrada en proporciones que se miden en el hambre, la pobreza y la indigencia en la que viven porcentajes vergonzosos del pueblo.

Si quienes siembran vientos‚Ķ cosechan tempestades, quienes dise√Īan odios pueden ¬†engendrar asesinos. El tal Fernando Sabag (ya se considera que no actu√≥ solo y que su accionar fue organizado), portador de un ‚Äúun discurso antiperonista, antiK y ferozmente contrario a los planes sociales‚ÄĚ.

¬ęSano mentalmente‚ÄĚ, adem√°s de acusado por ‚Äútentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por alevos√≠a‚ÄĚ es el emergente de aquel discurso, la min√ļscula cara visible de una pr√©dica que recorre un sendero con mojones como ‚Äúviva el c√°ncer‚ÄĚ, las bolsas mortuorias, horcas y guillotinas y mu√Īecos cad√°veres ubicados en Plaza de Mayo por los simpatizantes de la derecha local, y el pedido de pena de muerte para la vicepresidenta por parte de un diputado nacional macrista.

El artista Miguel Repiso, REP, en la edici√≥n de este 2 de septiembre del matutino P√°gina 12, sintetiz√≥ como nadie podr√° hacerlo, por m√°s que escriba una biblioteca entera, lo que implica el ‚Äúdiscurso del odio‚ÄĚ. Se limit√≥ a conjugar el verbo y darle el remate l√≥gico de su evoluci√≥n: ‚ÄúYo odio, tu odias, √©l odia,/nosotros odiamos, vosotros odi√°is,/√©l dispara‚ÄĚ‚Äú.

El odio acumula tiros

La prensa argentina, y de gran parte del mundo, dedic√≥ sus ediciones al escenario magnicida. Entre los millones de caracteres utilizados para abarcar el hecho sobresalen los usados por la nave insignia del grupo Clar√≠n, en la que se ocupa de las ‚Äúgestiones (a realizar por el ministro de Econom√≠a) Sergio Massa en los Estados Unidos‚ÄĚ, aparentemente redactada antes del atentado y ‚Äúadecuada‚ÄĚ despu√©s del mismo[ii]. ¬†

El ‚ÄúPanorama Econ√≥mico‚ÄĚ del diario de H√©ctor Magnetto sostiene que distintos ‚Äújerarcas‚ÄĚ industriales e inversionistas ‚Äúhorrorizados‚ÄĚ, hablaban ‚Äúde la irresponsabilidad pol√≠tica de Cristina, asociaban su teatral defensa con los dislates pol√≠ticos de Venezuela‚ÄĚ y consideraban que ‚ÄúMassa es un dique de contenci√≥n, porque despu√©s solo queda la locura de Juncal y Uruguay‚ÄĚ, es decir, la esquina en la que quisieron matar a Cristina.

Desde ese mismo lugar, habr√≠a salido la propuesta de lograr un ‚Äúinquietante acuerdo‚ÄĚ con la AFIP de EU ‚Äúpara acceder a informaci√≥n confidencial de los dep√≥sitos de argentinos en Manhattan‚ÄĚ. El matutino que conduce la agenda comunicacional argentina y contribuye como ninguno a la generaci√≥n del odio, termina la nota con una an√©cdota que, seguramente, el editor olvid√≥ tachar tras el intento magnicida porque, una vez producido se resignifica de manera tenebrosa.

El mismo asegura que ‚ÄúPatricia (Bullrich) acus√≥ a Larreta de debilitar al PRO: ‘As√≠, dudan de nuestra futura gobernabilidad’‚ÄĚ, lo que provoc√≥ gritos y cruces entre la dirigencia partidaria hasta que Diego Santilli, cercano al jefe de gobierno porte√Īo, la interrumpi√≥ para escupirle en la cara una frase que, ahora, suena tan siniestra como premonitoria: ‚ÄúTu √ļnica propuesta es cagar a tiros a todos‚ÄĚ.

Modelo contra modelo

Desde hace varios a√Īos en muchos pa√≠ses de Latinoam√©rica y el Caribe, las caracter√≠sticas de sus constituciones y las democracias que sustentan parecen quedarle demasiado estrechas a los intereses de los grupos econ√≥micos, a pesar del ritmo acelerado de la concentraci√≥n de sus riquezas y de que los gobiernos les respondan sumisos, con pol√≠ticas de ajuste dirigidas por el Fondo Monetario Internacional.

La actual vicepresidenta argentina, adem√°s de mantenerse en el centro de la pol√≠tica argentina (por realizaciones concretas durante 12 a√Īos de gobiernos K y por un carisma que la convierte en referente de millones) en la coyuntura se convirti√≥ en la variable pol√≠tica central. En ese marco, la pistola apunt√≥ ante todo contra una instituci√≥n de la Rep√ļblica y, tambi√©n, contra quien hoy representa un modelo econ√≥mico y social como es el del peronismo y un l√≠mite a los planes regresivos del poder.

La pistola del magnicidio que, esta vez, no fue, apunt√≥ contra una forma de concebir el mundo que defiende la participaci√≥n del Estado con limitaciones al mercado, es productivista industrial, resdistribucionista e inclusivo, latinoamericanista y respetuoso de las diversidades de g√©nero. Un verdadero mapa de todo lo que rechaza el neoliberalismo, los grupos de presi√≥n de Washington y sus s√ļbditos locales.

En cada ciudad del pa√≠s, las multitudes multiplicaron su marcha; sus rechazos a la violencia y al odio constituyeron su mensaje claro. Del mismo modo, desde el palco se hizo un llamamiento a la unidad nacional, ‚Äúpero no a cualquier precio‚ÄĚ, sino ‚Äúcon el odio afuera¬Ľ.

Es otra ola producida por las aguas en movimiento. Si hace pocos d√≠as se dijo que el juicio a Cristina Kirchner, en realidad, lo era contra el peronismo y los gobiernos populares, despu√©s de la noche del jueves 1¬į se puede afirmar que el tiro que fall√≥ fue contra la democracia; es el pueblo, ahora, el que tiene en sus manos la defensa de sus propios intereses.

Notas

[i] CARLOS A VILLALBA: La cara oscura del WhatsApp: Cristina Kirchner en el laberinto de su épica

[ii] Clarín: Temores al abismo económico y gestiones de Sergio Massa en los Estados Unidos (https://www.clarin.com/opinion/temores-abismo-economico-gestiones-sergio-massa-unidos_0_MoH5iHWPIe.html)

* Periodista argentino. Investigador asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (www.estrategia.la) Miembro de La Usina del Pensamiento Nacional y Popular (http://www.usinadelpensamientonacional.com.ar)

 

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