Nov 20 2013
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Participación ciudadana

La paz desde la óptica de un monarca

Para el rey de España la dictadura de Franco fue un período de 40 años de PAZ. Pueden ustedes creerlo?¿Pero qué es la Paz? ¿A qué se refieren cuando hablan de Paz? ¿Tiene algo que ver con la Paz la falta de la guerra? ¿Es la Paz el simple silencio de los fusiles?
´´En aquellos momentos, acuérdate, José Luis, yo podía hacerlo todo y decirlo todo. Todavía no teníamos la Constitución, y yo había heredado todos los poderes de Franco, que eran inmensos´´, dice el rey en una confesión que no requiere explicación para los lectores.
Se acabó la II guerra mundial y las naciones creyeron que era mejor estar rodeadas de un mecanismo que impida en el futuro una confrontación tan estúpida y sangrienta como esa o como los centenares de guerras en el mundo. Crearon entonces las Naciones Unidas, ONU. Ahora mismo una organización caída en desgracia por su ineficiencia y por su ineficacia a raudales.
Las naciones también enfrentan los conflictos armados internos. Su manejo tiene tratamiento en los protocolos de Ginebra. Muchos son los procesos de Paz que se han firmado a lo largo de nuestra historia. Unos mejores que otros, sin duda. La mayoría tendientes a acabar con las hostilidades, poner fin a las balas, silenciar los fusiles, casi olvidando la esencia humana, que reclama en los procesos un poco de dignidad.
La Paz según la RAE real academia de la lengua española es la ´´pública tranquilidad y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia´´. Entre las decenas de significados también se encuentra este que habla de que la Paz es ´´reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia´´.
En una dictadura hemos visto y vemos el guerrerismo, el militarismo a ultranza, convertido en defensor y garante de lo que ellos llaman patria, las esencias patrias; ese es su común denominador. Franco se autoproclamó como el centinela de occidente, contra el comunismo; y hoy algunos han elevado al presidente de los Estados Unidos a la categoría de ´el policía del mundo´, que adelanta sus criminales guerras preventivas.
José Luis de Vilallonga y Cabeza de Vaca, personaje español que a la edad de 16 años hizo parte de un pelotón de fusilamiento en plena dictadura franquista, es un escritor que en su libro El Rey, Juan Carlos I de España, muestra su cercanía tanto con el régimen de Francisco Franco como con su entrevistado, porque no repara ni se inmuta al escuchar lo que en concepto del Monarca significa la Paz.
´´En aquellos momentos, acuérdate, José Luis, yo podía hacerlo todo y decirlo todo. Todavía no teníamos la Constitución, y yo había heredado todos los poderes de Franco, que eran inmensos´´, dice el rey en una confesión que no requiere explicación para los lectores.
Franco había decidido no dejar en el trono al heredero real de la monarquía española, a quien en la historia se conoce como el Conde de Barcelona (Juan de Borbón), nombrando a título de Rey a su hijo Juan Carlos, que valga decir, ya venía trabajando dentro de la dictadura que termina con la muerte del tirano, mientras su progenitor se refugiaba en Portugal.
Advierte el monarca, que en ese momento ejercía todos los poderes como herencia del dictador, lo que obviamente aleja cualquier concepto moderno o posmoderno sobre el significado de Paz, cuando ahora mismo se afirma que gobernar en Paz pasa por la necesaria división de poderes en una democracia que se respete.
¿Vuestro padre el Conde de Barcelona hubiera podido dejar que los españoles puedan decidir sobre su futuro a la muerte del dictador?, ha preguntado el periodista y escritor, en el supuesto caso de que hubiera llegado al poder, claro está.
´´Durante todo un año fui el único dueño de mis palabras y de mis actos…No, durante cuarenta años que duró el régimen franquista (mi padre) fue insultado, humillado, amenazado…Mucha gente creía sinceramente que mi padre hubiera puesto en peligro el equilibrio logrado en cuarenta años de paz´´.
Aquí parece la primera alusión de la Paz, motivo de mi disquisición a instancias del proceso que vive Colombia, tras los diálogos del gobierno de Juan Manuel Santos con la marxista guerrilla de las Farc, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
El Conde de Barcelona, a quien le correspondía asumir sus funciones una vez la dictadura acabe o muera el caudillo, y quien había vivido en el exilio en Portugal, tendría que tragarse el sapo, al admitir a regañadientes que su hijo Juan Carlos por omnipotente y todopoderosa decisión de Franco dirigiría los destinos de la España pos dictadura.
Solamente el 14 de mayo de 1977, casi dos años de la muerte de Franco, el Conde, don Juan de Borbón, padre de Juan Carlos, en un discurso en el palacio de la Zarzuela de Madrid, renunció oficialmente a sus derechos en favor de su hijo, después de varios meses sin dirigirse la palabra entre ellos. Al fin y al cabo era una decisión del dictador.
Han leído bien. Cuarenta años de Paz. Eso en la voz del Rey Juan Carlos I obnubila. A qué se refería en 1993 fecha de publicación del libro de Vilallonga, con que en esos 40 años de dictadura hubo Paz o se vivió en Paz? Sigo sin entender.
El ejército no le hubiera apoyado (agrega)…Al decir mi padre que quería ser el Rey de todos los españoles, los vencedores de la guerra civil (franquistas de pura raza) se sintieron ´amenazados´. El conde de Barcelona se convirtió desde entonces en la persona que podía aguar la fiesta y a la que a toda costa había que neutralizar, expresa el Monarca. El todopoderoso Franco neutraliza entonces al padre dejando a título de rey al hijo, quien ya trabajaba en su dictadura.
Habla de Paz el monarca de manera inentendible si las cifras más benévolas cuentan en 300 mil hombres y mujeres en las mazmorras del Estado y medio millón en el exilio. Durante el primer año de la dictadura franquista hubo 200 mil muertos y se crearon cerca de 100 campos de concentración.
Cuarenta años de Paz en donde no había libertad de expresión y el Estado controlaba toda la información. Paz, según Juan Carlos I cuando Franco concentraba todo el poder. Paz, cuando no había una constitución qué respetar y no había partidos políticos. Paz, donde la libertad de reunión o de asociación estaba restringida, por no decir prohibida totalmente.esp rey y elefante
Paz cuando a lo largo y ancho de la geografía española había mal contados unos cien campos de concentración. ¿Cómo se puede hablar de Paz? ¿Cómo se puede hablar de cuarenta años de Paz? Quizás porque en general la guerra había terminado o quizás las hostilidades habían cesado.
En los labios de don Juan Carlos decir que los españoles acaban de pasar, a la muerte de Franco, de reales cuarenta años de Paz, es poco menos que una afrenta a la inteligencia. Y un reto a la gramática, quizás, porque entonces qué deberíamos entender entonces los colombianos por un tiempo de Paz si no fuera el equivalente al fin de guerra, pero fin de la guerra no de cualquier manera, ´con campos de concentración o con las libertades individuales limitadas, restringidas o prohibidas´.
La comisión permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa ha urgido al gobierno de España a crear un comité nacional que investigue las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura franquista. Entonces, si existe esta disposición, cómo se puede hablar de Paz durante esa dictadura, si en la memoria de los españoles aún quedan guardados los horrores cometidos. ”graves y múltiples violaciones de Derechos Humanos cometidas en España por el régimen franquista, entre 1939 y 1975”.
Dos meses antes de morir el dictador, septiembre de 1975, había enviado a ejecutar, a fusilar, a tres miembros de ETA y a dos de FRAP. No nos detendremos a analizar si les cabe razón en su lucha a estas dos organizaciones. Continuemos con las expresiones del monarca hablando de Paz en el reportaje de Vilallonga.
Dice don Juan Carlos: ´todo lo que hice en cuanto me vi con las manos libres pude hacerlo porque antes habíamos tenido cuarenta años de paz… Una Paz, estoy de acuerdo, que no era del gusto de todo el mundo´.
Vuelve y asevera que antes habían tenido esos 40 años de Paz aunque admite que no era del gusto de todo el mundo, pero me sigue quedando la duda sobre qué clase de Paz habla el monarca.
Creo que nadie dude que la llamada transición española, ha sido puesta como ejemplo en países en donde se siguen caminos de la democracia luego de cruentos eventos como los aquí comentados. Tampoco creo que exista duda sobre el hacedor de ese proceso en la península ibérica, después de como he dicho, después de vivir dos guerras mundiales, de la guerra civil española y de la sangrienta dictadura de Francisco Franco, el rey don Juan Carlos I.
Más adelante, el monarca expresa: ‘De todos modos, fue una Paz que me transmitió unas estructuras en las que me pude apoyar…´. El autor del libro cambia inexplicablemente el curso de la entrevista. No intenta preguntar a cuál Paz o a qué modelo de Paz se refiere y claro, no le pregunta sobre esas estructuras en que se pudo apoyar. Pregunta: cuáles fueron las últimas palabras de Franco.
Talves el rey se refiere a la manera cómo a pesar de la oposición de los franquistas de pura sangre llevaría en poco tiempo a su gobierno a los comunistas, a los socialistas y como dijo, a todos los españoles.
Había dudas de que eso se lo perdonasen, pero es que hay cosas que pasaron, como el asesinato de Carrero Blanco, que no es el momento de analizar. En cuarenta años de dictadura no hubo, ni reconciliación, ni vuelta a la amistad y mucho menos concordia entre los españoles, uno de los significados de la Paz.
Cosas, en fin, que no dejan de preocupar para lograr entender porqué un rey como Juan Carlos I habla de Paz y asegura que bajo la dictadura franquista hubo Paz, mientras en Colombia aún nos queda la esperanza de que las próximas generaciones vivan realmente en Paz alejadas del miedo de las metrallas, las bombas, los falsos positivos (ejecuciones extrajudiciales) y con algo de justicia social, que significa vivir con dignidad.

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