Mar 30 2019
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Despacito por las piedras

Prosur y Venezuela: la región en el conflicto mundial

En los últimos días, dos hechos públicos evidenciaron el modo en que el conflicto mundial se ha inserto en el área. La idea de formar parte de una región que avanzaba en su autonomía y unidad se va diluyendo con rapidez. Esa perspectiva, que tenía a Brasil como parte de un poderoso BRICS (política conjunta de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), ha perdido el empuje que tenía. La Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) que intentaba unir a todos los países, ha derivado en una reformulación de las alianzas y acuerdos existentes en medio de la actual ofensiva conservadora.

Unos de los hechos mencionados es la reciente constitución -en Chile- del PROSUR (Foro de Progreso de América del Sur). Su documento inicial, la “Declaración de Santiago”, la firman 8 países (Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guayana, Paraguay y Perú). No la firmaron, aunque no descartan su presencia futura: Bolivia, Surinam y Uruguay. Venezuela, presidida por Nicolás Maduro, no fue invitada. En su lugar, los medios de prensa refieren la presencia del llamado presidente encargado, Juan Guaidó, pero ninguna fotografía oficial registra su participación en dicho evento.

Más allá de sus declaraciones públicas, defendiendo la idea de “un organismo flexible y sin ideologías”, este nuevo agrupamiento de países de la región se adecúa a los tiempos geopolíticos que estamos transitando y refleja el decisivo impulso de los gobiernos de Donald Trump y Jair Bolsonaro. Su constitución pretende reemplazar a UNASUR, cuyos objetivos de máxima incluían tener una moneda única y un ejército sudamericanos. Esa entidad fue integrada mayoritariamente en el 2010, entrando en un cono de sombra -a partir de una fuerte crisis desatada con la restauración conservadora- en el 2018. Este nuevo encuentro geopolítico también deja maltrecho al MERCOSUR fundado en la década de los 80’ del cual forman parte: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, con Bolivia en proceso de adhesión.

Entre los requisitos para formar parte de este nuevo agrupamiento figura la “plena vigencia de la democracia, de los respectivos órdenes constitucionales y el respeto al principio de separación de los poderes del Estado”. Estos son los valores invocados en la pelea que los EU (Estados Unidos) y sus aliados tienen instalada contra el gobierno de Venezuela y también les sirve como plataforma para confrontar con los apoyos internacionales de dicho gobierno, particularmente el proveniente de Rusia.

Allí radica el otro polo de esa confrontación de poderes, ahora instalado en la región. La caída o debilitamiento de los gobiernos que pretendieron construir aquella autonomía en décadas recientes está siendo aplastada por la presión de gobierno reaccionarios sostenidos por los EU. El centro de esa batalla es Venezuela y el petróleo es su interés más concreto e importante. Si EU consigue ese objetivo tendrá muchas posibilidades de controlar la OPEP y los precios internacionales del petróleo. Rusia, también interesado en el petróleo y por la defensa de sus intereses geopolíticos, no está dispuesto a permitirlo y ofrece importantes apoyos de todo tipo, incluidos los militares, al gobierno venezolano.

En los  últimos días el conflicto parece estar entrando en una fase superior. La llegada de 2 aviones con 35 toneladas de armas rusas y la ratificación del apoyo, por parte del Jefe de Ejército Ruso, así lo indican.

Mientras desde los EU amenazan con la intervención militar, los rusos manifiestan su apoyo a Venezuela. Da la impresión que, con la agresión a Venezuela, nuestra región ha entrado de lleno al escenario de las luchas estratégicas a escala mundial.

Juan Guahán

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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