«Hemos hablado de muchos temas, entre ellos el comercio y, en concreto, los aranceles. La reunión ha ido muy bien. Está previsto que nuestros representantes se reúnan para debatir algunos aspectos clave. Se programarán más reuniones en los próximos meses, según sea necesario», declarado el presidente estadounidense Donald Trump en un breve mensaje en redes sociales, calificando al mandatario de Brasil, Lula da Silva, como un líder «dinámico», tras confirmar nuevas negociaciones sobre aranceles.
Sus declaraciones llegaron después de un encuentro, seguido de un almuerzo, con su par brasileño en la Casa Blanca, que ha durado alrededor de tres horas.E l encuentro se produjo en medio de las tensiones que todavía persiste por los aranceles y, aunque la relación fue mejorando con el correr de los meses, la posibilidad de una intervención estadoujidense en las elecciones de octubre en apoyo a Flavio Bolsonaro. 
El encuentro se produjo en un momento de tensión entre Washington y Brasilia, especialmente por las disputas comerciales surgidas tras el regreso de Trump a la Casa Blanca. El gobierno estadounidense había impuestoaranceles del 50% a productos brasileños y vinculó esas medidas al proceso judicial contra el ex presidente Jair Bolsonaro, aliado político del republicano.
Otro tema de debate fue la nueva política brasileña de minerales críticos y estratégicos aprobada por la Cámara de Diputados el miércoles (6). Según Lula, el gobierno brasileño considera que el tema de las llamadas “tierras raras” es una cuestión de soberanía nacional.
Lula recalcó la soberanía nacional sobre los minerales críticos. China, que tiene la mayor reserva de minerales críticos, ha amenazado con detener las exportaciones durante las disputas comerciales, lo que ha llevado a Estados Unidos a buscar minerales en otros lugares, incluido Brasil. “Estados Unidos lo ve como el único lugar donde China puede, básicamente, paralizar partes de nuestra economía, y Brasil es una de las pocas opciones para romper el monopolio chino.
El presidente busca un compromiso del gobierno de Trump de que no habrá injerencia estadounidense en las elecciones de octubre”, destacó. Existe preocupación de que el Departamento de Estado, considerado más ideológico y con vínculos con los partidarios de los Bolsonaro, pueda adoptar medidas que perjudiquen a Lula. Un ataque directo de Trump no está en sus planes, pero el presidente brasileño busca un compromiso informal de no injerencia y ausencia de apoyo a Flávio Bolsonaro, el rival del líder del Partido de los Trabajadores (PT) en octubre y, a la vez, y consolidar su papel como el interlocutor preferencial de los estadounidenses.
Trump, en su intento de castigar a Brasil el año pasado por perseguir a Jair Bolsonaro, calificó el proceso judicial de “persecución política” y de “grave abuso de los derechos humanos”. El inquilino de la Casa Blanca también publicó una carta que le había escrito a Lula en Truth Social, su red social, en la que decía: “¡Es una caza de brujas que debe terminar inmediatamente!”.
Lula respondió presentando un video con un nuevo lema del gobierno: “Brasil pertenece a los brasileños, y se escribe con una S de Soberanía”. Los aranceles desataron un sentido desafiante de orgullo nacional y una mezcla de inquietud económica entre la comunidad empresarial. También impulsaron la posición de Lula en las encuestas, aunque su popularidad ha disminuido desde entonces, apunta The New York Times.
En octubre, las revocaciones y exenciones del gobierno de Trump acabaron por debilitar los aranceles, que fueron invalidados por la Corte Suprema de Estados Unidos en febrero. Jair Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión, aunque está cumpliendo su condena en una residencia por motivos de salud.
Pero Lula llegó a la reunión con Trump políticamente debilitado, tras una serie de derrotas en el Congreso, una de ellas relacionada con su veto a la reducción de la condena de Jair Bolsonaro, y en una situación de empate técnico en las encuestas con el hijo del expresidente, el senador Flávio Bolsonaro.
De acuerdo con Oliver Stuenkel, profesor de Relaciones Internacionales de la Fundación Getúlio Vargas, Lula trataría de “fortalecer la relación personal” con su colega norteamericano para minimizar el posible riesgo de interferencias estadounidenses en los comicios. Así como Trump respaldó a Bolsonaro padre en la antesala del juicio que lo condenó a 27 años de prisión, no faltan los bolsonaristas deseosos de que el magnate ahora haga lo mismo con el hijo.

Según el diario O Globo, Lula busca demostrar su fortaleza política en su viaje a Washington, en un momento en que enfrenta la mayor crisis con el Congreso. en su tercer mandato. El presidente fue recibido por Trump poco más de una semana después de sufrir su mayor derrota en el Senado, con el rechazo de la nominación de Jorge Messias al Supremo Tribunal Federal (STF), lo que ocurrió por primera vez en un lapso de 132 años.
Para los analistas de la prensa derechista, la reunión entre Lula y Trump es más importante para el brasileño que para el estadounidense. “Lula tiene elecciones generales por delante. Trump tiene elecciones legislativas de medio término, pero la importancia de Estados Unidos en la agenda comercial de Brasil es mayor que la de Brasil en la agenda estadounidense. Por lo tanto, creo que esta visita tiene más peso para Lula que para Trump”, explican.
Lula y Trump habían mantenido un breve encuentro, de aproximadamente un minuto de duración, tras bambalinas en la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre, poco después del discurso del mandatario brasileño e inmediatamente antes de la intervención de su par estadounidense en el evento. En octubre, a petición del gobierno brasileño, Trump se reunió nuevamente con Lula, esta vez en Malasia, donde ambos participaron como invitados en la 47ª Cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), un bloque que agrupa a las economías del Sudeste Asiático.
Previo a la reunión, The New York Times destacó que Trump ha sometido a Brasil a una avalancha de medidas, para luego dar marcha atrás abruptamente en varias de las sanciones más duras. Lula, de izquierda, ha condenado las políticas de Trump hacia Irán y Cuba, así como sus recientes comentarios sobre el papa León XIV.

En este marco, según la información publicada por Folha de Sao Paulo el gobierno brasileño busca que Estados Unidos cierre las investigaciones comerciales abiertas contra Brasil bajo la Sección 301, que podrían derivar en nuevas tarifas sobre productos brasileños.
A su vez, entre los temas bajo revisión aparecen el etanol, el sistema de pagos Pix ((la plataforma de pagos instantáneos creada por el Banco Central de Brasil, que la Oficina de Representación Comercial de Estados Unidos ha señalado como lesiva para las empresas extranjeras del sector de pagos) y cuestiones vinculadas al desmonte y comercio exterior. En ese contexto, Brasil sostiene que no existe perjuicio para la economía estadounidense y que la balanza comercial incluso favorece a Washington.
En materia de seguridad, Lula llevó una propuesta para ampliar la cooperación bilateral contra el crimen organizado transnacional, con foco en tráfico de armas, drogas y lavado de dinero. Brasil busca fortalecer el intercambio de inteligencia aduanera y policial, pero al mismo tiempo intenta evitar que Washington clasifique al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital (PCC) como organizaciones terroristas, algo que el Palacio del Planalto considera problemático por sus posibles efectos económicos y diplomáticos.
Según el gobierno de Lula, esta designación abriría una laguna legal que permitiría a Estados Unidos intervenir en territorio brasileño. Planalto también teme que los partidarios de los Bolsonaro instrumentalicen políticamente este asunto durante la campaña electoral. Una designación como grupo terrorista podría dar más protagonismo al tema y, según los analistas, podría beneficiar a Flávio Bolsonaro, quien ha criticado a Lula por su gestión de la delincuencia.
*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.