Jun 14 2012
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Política

Juego para armar: la pieza siria

Si aplicamos la lupa a lo que está sucediendo en Siria, o trazamos una línea entre buenos y malos al estilo de un guión de Hollywood, será difícil que entendamos lo que está sucediendo realmente. Y sobre todo, por qué  ahora parece haberse reactivado el conflicto, justo a tiempo para descarrilar el plan de paz de Kofi Annan. La precisión en los términos es importante: en Siria está teniendo lugar una guerra civil.| FRANCISCO VEIGA.*

 

El hecho de que un bando esté mejor armado que el otro, no afecta a esa definición, ni siquiera aunque las tornas puedan cambiar con cierta rapidez. De otra parte, la guerra civil siria es un conflicto ya plenamente internacionalizado.

 

No es nada nuevo que el régimen de Bashar al Assad recibe armas rusas y apoyo militar de Irán. Tampoco lo es que el otro bando, el  multifacético de la oposición, se beneficia de armas, instrucción, información clasificada y apoyos diversos procedentes, como mínimo, de Arabia Saudí, Qatar, Turquía, el nuevo régimen libio y algunos países europeos.

En definitiva, la OTAN y sus aliados √°rabes est√°n escribiendo una nueva versi√≥n, corregida y ampliada, de su actuaci√≥n en Libia, el a√Īo pasado. Y debemos tener claro que la OTAN est√° presente, dado que pa√≠ses como Turqu√≠a o Francia son miembros activos y muy importantes de la organizaci√≥n atl√°ntica, y no pueden hacer lo que les parezca en Siria sin el aval de Bruselas; o, al menos, sin informar al resto de los socios. Por si faltara algo, hay pruebas m√°s que sobradas de que voluntarios yihadistas, sean de la nueva Al Qaeda o de organizaciones similares, tambi√©n est√°n actuando en Siria.

 

Por supuesto que el conflicto sirio posee un componente sectario entre minorías y mayorías étnico-religiosas que se apuntan a uno u otro de los bandos principales, pero también se ponen  la zancadilla entre ellas. Todo eso puede resultar explosivo, como hemos visto en Hula. Sin embargo, desde hace bastante más de un siglo, sabemos que esos enfrentamientos no surgen de la nada, no estallan como tracas si alguien no anda por ahí con cerillas. Para prueba, el contagio que está prendiendo en Líbano.

 

La internacionalización hace que el conflicto sirio sea muy difícil de controlar, porque se reactiva o apacigua en función del juego principal, cuyo epicentro no está en ese país.
La cuesti√≥n central son las relaciones con Ir√°n y c√≥mo va quedar el escenario de Asia Central tras la retirada de las fuerzas americanas y de la OTAN de Afganist√°n, el a√Īo pr√≥ximo. A su vez todo ello tiene que ver, de forma muy directa, con la deriva de las relaciones entre Rusia, los Estados Unidos y la Uni√≥n Europea.

 

De momento, los tambores de guerra que sonaban de forma insistente, se han acallado. No se habla de un inminente ataque contra Irán, que el actual gobierno israelí deseaba impulsar a cualquier precio hace menos de cuatro meses. Es más, podría llegarse a un acuerdo en torno al programa nuclear iraní. Si las relaciones americano-iraníes evolucionaran satisfactoriamente, israelíes y saudíes  se sentirían abandonados y exigirían a Wáshington alguna garantía frente a Irán.

 

Es más que posible que esa negociación haya tenido lugar, y el régimen de Bashar al Assad haya sido la prenda acordada.

 

Un cambio en Siria, en sentido pro-occidental, supondría un golpe muy duro para Hezbollah, para la influencia iraní en la zona y, teóricamente, un alivio para Israel que, además, anularía a un vecino hostil muy peligroso en sus fronteras.

 

Pero hay que contar también con los rusos. Un Irán alejado de Siria y Líbano se volcaría más hacia Asia Central, esto es, hacia los países del área persáfona y, entre ellos, Afganistán. En principio y si las cosas se hacen mal, la salida de ese país podría verse como la primera derrota militar de la OTAN. Pero los americanos desean dejar detrás un país mínimamente estabilizado y controlado, aunque sea desde indirectamente. Y para ello cuentan con la colaboración de  rusos y chinos.

Es una estrategia correcta, pero para que funcione hay que negociar con Mosc√ļ toda la disposici√≥n de fuerzas e influencias en Asia Central. Las cosas no iban tan mal, porque la Guerra Fr√≠a est√° muerta y enterrada, y americanos y rusos est√°n dispuestos a hacer lucrativos negocios juntos, a pesar de que, disputando en teatrillos colaterales, mantengan la cara ante sus respectivos protegidos.

 

El problema est√° en que los negocios y negociaciones ruso-americanas abarcan contextos muy amplios, y resulta dif√≠cil cuadrar todos los c√≠rculos; sobre todo si segundos y terceros actores meten presi√≥n en el pudridero sirio. All√≠, sacar de en medio a Bashar al Assad s√≥lo es una parte del problema. La otra es construir el r√©gimen que deber√≠a resta√Īar heridas y reunificar al pa√≠s, el d√≠a despu√©s. De ah√≠ que, aun contando con el pl√°cet ruso ‚ÄĒque parece dif√≠cil obtener‚ÄĒ, una intervenci√≥n militar occidental no ser√≠a, ni de lejos, la soluci√≥n al tremendo l√≠o que se ha ido organizando en ese pa√≠s √°rabe.

 

Lo m√°s probable es que se haya dado paso a un conflicto cronificado, una versi√≥n ampliada y corregida de la guerra civil libanesa de los a√Īos ochenta. Y eso el algo que no va a beneficiar a nadie, ni siquiera a israel√≠es ni saud√≠es.
‚ÄĒ‚ÄĒ
* Analista espa√Īol de asuntos pol√≠ticos.
En El Peri√≥dico de Catalu√Īa. Ilustraci√≥n de Francina Cort√©s realizada para ese medio.

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