Oct 8 2022
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Política

Sin calle, no hay Planalto

En Brasil, quienes ganaron en la primera vuelta electoral son quienes est√°n m√°s preocupados, por lo incierto de la segunda ronda dentro de tres semanas, que definir√° si el expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva vuelve al poder o el ultraderechista Jair Bolsonaro lo conserva por cuatro a√Īos m√°s. Mientras, los perdedores, est√°n con la adrenalina ante la posibilidad de conservar la presidencia y el poder.

A Lula le faltó menos del dos por ciento de los votos válidos para adjudicarse la presidencia, pero el clima preparado por las encuestadoras lo daba como ganador. El fascismo ya estaba en el gobierno, pero ahora aparece fortalecido. A tres semanas del balotaje, la ventaja de Lula en las encueestas sigue estable, a pesar del terrorismo desatado por la maquinaria bolsonaristas.

De todas formas, el primer turno electoral demostró que las fuerzas democráticas están bien posicionadas para conquistar a la mayoría de los electores, aun cuando la alianza con el neoliberalismo no parece haber tenido gran peso en la votación por Lula. En Sao Paulo pesó mucho más la unidad con el Partido Solidario (PSOL) y la gran votación de Guilherme Boulos que la figura del derechista Geraldo Alckmin, el candidato a vicepresidente.

El apoyo tard√≠o de los l√≠deres hist√≥ricos del Partido de la Social Democracia Brasile√Īa (PSDB) tampoco parece haber tenido influencia electoral. Quiz√° dialogar con sectores neoliberales pero que no est√°n c√≥modos con la din√°mica fascistizante Bolsonaro, sea realmente importante para la segunda vuelta.

Ya la candidatura de Bolsonaro dej√≥ de ser ‚Äúcompetitiva‚ÄĚ para pasar a ser una con reales oportunidades de victoria, en base a su fuerza organizada tanto en el Estado como en la sociedad y en la capacidad pol√≠tica para operar grandes movimientos centralizados de votantes.  Adem√°s del respaldo nada disimulado de las Fuerzas Armadas.

En la primera semana de la segunda vuelta, Bolsonaro puso en marcha una estrategia para ganar votos con una serie de medidas dirigidas a las personas de bajos recursos, las mujeres y la población nordestina, segmentos considerados estratégicas.

Primero, intent√≥ convencer de que la econom√≠a est√° mejorando. ‚ÄúReconocemos que el poder adquisitivo de las familias cay√≥, pero la econom√≠a se est√° recuperando bien‚ÄĚ, dijo.  El foco es la ampliaci√≥n de 520.000 familias en el contingente atendido por Aux√≠lio Brasil y la promesa de crear un aguinaldo para las mujeres inscritas en el programa (reci√©n se podr√° poner en pr√°ctica en 2023 dada la falta de presupuesto este a√Īo).

Y sigue usando la m√°quina estatal y su presupuesto secreto y billonario, las corporaciones del ej√©rcito y las fuerzas de seguridad, las iglesias pentecostales y neopentecostales, las redes sociales dominadas y financiadas por grupos de derecha y extrema derecha integrados al capital trasnacional, la bolsonarizaci√≥n de la campa√Īa de Ciro Gomes y su antipetismo reaccionario, el feminismo coqueto de Tebet, y a los del voto nulo.

Finalmente, bloqueó el presupuesto a la educación… en un país donde sólo falta alguien que arroje un fósforo: una chispa para que se incendie la pradera, dijera Mao. Si gana Lula, deberá rearmar el rompecabezas de conflictos en que el gobierno sumió al Brasil.

Si bien algunos hablan de una fascistizaci√≥n de los sectores populares, lo que qued√≥ en evidencia es la ideolog√≠a neoliberal o ultraliberal, antipopular y antinacional, que parece haber afincado sus ra√≠ces en la clase media-acomodada brasile√Īa, parte de la cual supo ser progresista a√Īos atr√°s.

¬ŅD√≥nde est√° el ‚Äúfrente democr√°tico‚ÄĚ?

Se habla de una necesaria articulaci√≥n de la izquierda en el comando de campa√Īa de Lula, porque no basta el apoyo de artistas o acad√©micos, sino que es imprescindible salir a las calles a buscar los votos, m√°xime cuando qued√≥ demostrado que la poblaci√≥n en general no recuerda las acciones en favor de los pobres de los gobiernos de Lula, dos d√©cadas atr√°s.

El mensaje del lulismo no lleg√≥ a las capas de escasos ingresos, b√°sicamente por la negativa a ocupar los espacios p√ļblicos, mientras Bolsonaro reun√≠a multitudes por donde pasaba. Aun siendo abanderado del partido de los Trabajadores, el lulismo se olvid√≥ del trabajador, de la poblaci√≥n m√°s pobre, encandilado por las agendas neoliberales y perdiendo la posibilidad de conectarse con su electorado.El PT, el PSOL y el debate sobre el Frente Amplio - Liga Internacional de los Trabajadores

Hasta el ling√ľista estadounidense Noam Chomsky se√Īala que no basta tener artistas o acad√©micos de su lado, sino que es preciso salir a las calles y organizar las masas para tener realmente fuerzas populares reales. La gente no sabe que se puede beneficiar con los programas que Lula cre√≥, no sabe que fue el responsable de que sus hijos pudieran ingresar a las facultades. Seg√ļn el discurso oficial debe haber sido Dios, o la suerte, pero no el PT o Lula.

Una semana antes de las elecciones, la encuestadora Datafolha apuntaba el desempe√Īo de ambos candidatos por segmento: por ejemplo, sexo, escolaridad, ingresos, donde Lula perd√≠a entre las personas con ingresos superiores a cinco salarios, con diploma universitario y entre los evang√©licos.

Traduciendo, Bolsonaro es favorito de los que están en el tope de la pirámide económica y académica del Brasil. Ambos sectores, en la cima de ingresos económicos, también.

La izquierda da buenos discursos sobre manipulaci√≥n medi√°tica, pero carece de planes y estrategias que lleguen a las masas. El progresismo no sabe qu√© es una pol√≠tica comunicacional. Hay intelectuales lulistas que creen que salir a la calle (¬ęir para a rua¬Ľ) es esconderse en internet: la calle del siglo 21 es digital, no sirven para ganar votos y son √ļtiles en caso de protestas, dicen. La comodidad burguesa ante todo, en nombre de los pobres.

Hoy el desafío para tanto intelectual y académico lulista es comprender el apoyo en masa de los evangélicos a Bolsonaro. Parecen haber olvidado que casi la totalidad de esas iglesias descienden de misiones estadounidenses que en diferentes momentos históricos se instalaron como focos de diplomacia paralela de Estados Unidos, importando su visión política y económica no solo para Brasil sino para toda Latinoamérica.

La CNN no ha publicado que Bolsonaro evitó la Tercera Guerra MundialEn las redes sociales, y en especial con las llamados fake-news, los estrategas comunicacionales del bolsonarismo se dedicaron a confundir a su oponente manipulando los hechos e interfiriendo en su capacidad de orientarse en la nueva realidad. La consigna del establishment político, empresarial, judicial y mediático desde hace dos décadas es aniquilar a Lula.

Para sacarlo de la carrera presidencial, poco despu√©s de la destituci√≥n de Dilma Rousseff por golpe parlamentario, fue condenado a 12 a√Īos de prisi√≥n.  A seis meses de la elecci√≥n presidencial de 2018 fue encarcelado por casi dos a√Īos y el eligi√≥ a Fernando Haddad como reemplazo, quien logr√≥ apenas el 29,2 por ciento de los votos en la primera vuelta.  Aniquilar a Lula y destruir su imagen siempre fue la consigna.

En el discurso de despedida del comando del ej√©rcito, en enero de 2019, el general Eduardo Villas B√īas homenaje√≥ a ‚Äútres personalidades que se destacaron para que el ‚Äėr√≠o de la historia‚Äô volviera a su  curso normal‚ÄĚ, recuerda Jeferson Miola.

Esos personajes eran  Bolsonaro, por vencer en las elecciones de 2018 cuando se impidi√≥ la candidadura de Lula, al general Walter Braga Netto, por intervenir en R√≠o de Janeiro para consolidar del control del estado por las milicias y las estructuras corruptas y criminales y el juez S√©rgio Moro, por la persecuci√≥n y prisi√≥n ilegal de Lula, una medida esencial para el avance del proyecto de poder fascista-militar.

En un video con un desfile militar de fondo, el diputado bolsonarista Roberto Jefferson ‚Äďcon arresto domiciliario por atentar contra la democracia, por calumniar, difamar, injuriar y hacer apolog√≠a del crimen- critic√≥ las abstenciones del 2 de octubre: ‚Äú40 millones se lavaron las manos, entregaron una victoria de primera ronda al satanista, al abortista, al gaysista, al ped√≥filo, al borracho, al adicto, a los corruptos, Luladr√£o‚ÄĚ.

luLADRON - Twitter Search / TwitterEl √©xito de la propagaci√≥n de las fake news contra el partido, el candidato y la izquierda en general apunta a que las tem√°ticas referentes al aborto o el armamento de los civiles sean estrategias  diversionistas para desviar el foco de los m√°s pobres en relaci√≥n a los temas importantes, las pol√≠ticas econ√≥micas que los mantienen en el subsuelo de la supervivencia. Quiz√° el peor crimen de Bolsonaro haya sido destruir la Amazonia, que pone en peligro la supervivencia de la humanidad, pero de eso no se habl√≥.

El Tribunal Superior Electoral orden√≥ la eliminaci√≥n de publicaciones mentirosas y manipuladoras en las redes sociales de Bolsonaro, que asocian al expresidente Lula da Silva con el satanismo. Un actor identificado como Vicky Vanilla grab√≥ un video en el que se hace pasar por un satanista que apoya a Lula. Las im√°genes fueron compartidas por el senador electo por Minas Gerais, Cleitinho, quien hizo un llamado a los ‚Äúcristianos‚ÄĚ a votar en contra de Lula en la primera vuelta.

La ausencia del lulismo en las f√°bricas sobrevivientes le dej√≥ el espacio para que la derecha radical capturara esa faja del electorado. El PT no est√° organizado desde las bases, como cuando surgi√≥ de la mano de aquel barbado obrero metal√ļrgico de Sao Bernardo do Campo, conocido como Lula.

Una carta de una lulista de las favelas, difundida por redes sociales, describe a las claras la situación: No es hora de hablar de presupuesto secreto ni de compra de votos para quien está escuchando que si gana Lula va a tener que asar a su propio perro y va a tener su casa invadida por los sin techo.

Los videos de artistas haciendo la L frente a su mansi√≥n no convence al que est√° sin dormir a causa del atraso del pago del alquiler. Lleg√≥ la hora de salir de la burbuja, de la academia y parar de hablarle al ya convencido. Hay millones de realidades: las personas tienen hambre y quien tiene hambre lo sufre ahora, no ma√Īana, no cuando el programa de gobierno fuera aprobado, a√Īade.

Esas discusiones son important√≠simas, pero no son para ahora. Basta de quedarse en esa burbuja de que nosotros somos inteligentes y especiales y estamos haciendo todo por el bien de la humanidad. Estamos haci√©ndolo por nosotros mismos, pero es de este lado que la cuerda revienta‚Ķ, se√Īala el mensaje.Elecciones en Brasil: los artistas se posicionan por Lula o Bolsonaro

‚ÄúYa basta de hacer sambitas fuera de la realidad: eso no convence y muchas veces ni siquiera llega a quien m√°s lo necesitan. Hay que recordar que no estamos en los 80, que Chico Buarque y Caetano Veloso son divinidades, pero no hablan m√°s con el pueblo, y que el mundo no es s√≥lo R√≠o y Sao Paulo. Es necesario tener en la campa√Īa gente con los que las personas reales se identifiquen. Con o sin Lula, la polic√≠a arremete contra las favelas y dispara primero y pregunta despu√©s‚Ķ‚ÄĚ, dice.

Ese es el Brasil real. Pero para conocerlo hay que llegar a la gente, seducirla, convencerla de que caminen juntos, recorrer las favelas y el campo y o√≠r las realidades de la gente, olvidarse de la academia. La √ļnica verdad es la realidad. En definitiva, hay que hacer pol√≠tica.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

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