Mar 16 2013
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EconomíaSociedad

Alemania y la pobreza

El gobierno alem√°n discuti√≥ sobre el estado de la pobreza en ese pa√≠s, uno de los m√°s ricos y organizados del mundo. S√≠, es extra√Īo que un gobierno conservador-liberal se atenga todav√≠a a esos ritos. Es que viene de la tradici√≥n de la posguerra, cuando se organiz√≥ la actual rep√ļblica alemana.

Bien, pero no se vaya a creer que se permiti√≥ toda la verdad. No, apenas un poco para disimular. Por ejemplo, la ministra de Trabajo, Von der Leyen, dem√≥crata cristiana, hab√≠a aprobado una frase en el informe que disgust√≥ a sus aliados liberales. Se le√≠a ah√≠: ‚ÄúLa fortuna privada en Alemania est√° distribuida en forma muy desigual‚ÄĚ. Cosa que disgust√≥ al ministro de Econom√≠a, liberal, R√∂sler, que exigi√≥ a los gritos que se quitara tal juicio del informe. Y se tuvo que eliminar, si no peligraba la coalici√≥n gobernante. Pero la ministra hab√≠a escrito la verdad, la diferencia entre ricos y pobres se ha profundizado, sin ninguna duda, y eso ir√° en aumento, un resultado del sistema capitalista en todo el mundo.

Lo que no se pudo anular fue algo que lo dicen las cifras: el diez por ciento de la poblaci√≥n goza del 53 por ciento de la fortuna neta total nacional; al nivel m√°s bajo, con menos entradas de la sociedad, que significa el 50 por ciento de los hogares, le corresponde el uno por ciento de los valores de las entradas anuales. Y el 46 por ciento constituye la clase media. Hace diez a√Īos, este estudio adjudicaba el tres por ciento del total a la clase con menos entradas. Con respecto al nivel de pobreza, los autores del estudio se√Īalan que se trata de los hogares que perciben menos de mil euros por mes, entre los cuales se encuentra entre una sexta y una s√©ptima parte de la poblaci√≥n alemana.

Estos son los resultados de un sistema econ√≥mico que se aplica desde hace m√°s de sesenta a√Īos. Y que debemos decir est√° bien administrado. Pero no llega a cumplir con los preceptos de una verdadera democracia. En otros pa√≠ses capitalistas, las diferencias se agrandan a√ļn m√°s con el correr de los a√Īos. Tenemos el caso de M√©xico, uno de los pa√≠ses con m√°s pobres en su sociedad. Sin embargo, el hombre m√°s rico del mundo es un mexicano, Carlos Slim, empresario en telecomunicaciones, con 73 mil millones de d√≥lares declarados. Iron√≠as de una realidad brutal. Y el ex papa agradece todos los d√≠as a Dios por su infinita bondad.

Una vez m√°s uno se pregunta: ¬Ņpor qu√© las escuelas de Econom√≠a de todo el mundo no se re√ļnen en un congreso internacional y discuten a fondo la forma de lograr un sistema econ√≥mico que nos rija, el cual sea capaz de eliminar para siempre la miseria, la pobreza, las desigualdades, la falta de trabajo aun en los pa√≠ses industrializados m√°s adelantados, etc. etc. etc.? ¬ŅQui√©n se podr√≠a negar ante una b√ļsqueda √©tica as√≠? ¬ŅTal vez M√©xico?

El problema m√°s grave es la juventud sin trabajo. Una cifra de la que Alemania est√° orgullosa. El n√ļmero de j√≥venes desocupados es mucho menor que en el resto de Europa. En Italia y Espa√Īa esas cifras llegan hasta el 50 por ciento. Lo que significa un futuro sin salida. Ese problema tendr√≠a que ser el principal para esos pa√≠ses, porque los j√≥venes significan justamente eso: el futuro. La palabra violencia justo va surgiendo a ra√≠z de esas situaciones injustas que una sociedad jam√°s deber√≠a permitirse.

La expresi√≥n crisis econ√≥mica seguir√° siendo actualidad durante mucho tiempo. El sistema no es capaz de encontrar una soluci√≥n. Lo acaba de expresar el profesor Wolfgang Streeck, director del Instituto Max Planck para el estudio social, de la Universidad de Colonia, Alemania. La respuesta de √©l tiene algo definitivo. Ante la pregunta de si la crisis econ√≥mica del capitalismo ha sido superada, respondi√≥: ‚ÄúNo, para nada‚ÄĚ.

Y agreg√≥: ‚ÄúTampoco en los pr√≥ximos a√Īos va a haber un fin de la crisis actual, siempre que se entienda detr√°s de la palabra crisis que la pol√≠tica m√°s que en tiempos pasados debe tener en consideraci√≥n a los mercados financieros. La crisis econ√≥mica no es s√≥lo eso sino tambi√©n una crisis pol√≠tica. Tiene lugar en la antigua tensi√≥n que existe entre capitalismo y democracia, tensi√≥n que se ha recompuesto paso a paso. Como nosotros podemos observar hoy, ha terminado la pac√≠fica coexistencia entre esos dos conceptos, nacida despu√©s de la Segunda Guerra Mundial‚ÄĚ.

Una voz de alarma, para tenerla en cuenta.

Pero no va a ser f√°cil. La clase del poder financiero est√° preparada paraale pobrezaresponder. M√°s, los conservadores, aqu√≠ en Alemania, que no piensan perder un paso en el futuro, est√°n formando un nuevo partido pol√≠tico, con mucho dinero. Quieren una pol√≠tica a√ļn m√°s conservadora que la que llevan a cabo la democracia cristiana y los liberales. El partido se va a llamar Alternativa para Alemania y piensan formar una minor√≠a que entre siempre en los gobiernos de centroderecha para influir en la pol√≠tica econ√≥mica. Y ya han comenzado con una propaganda antieuropea.

Quieren terminar con el euro y volver a una aut√©ntica moneda alemana, exclusiva, que no se atenga a los vendavales financieros que originan los pa√≠ses m√°s pobres de Europa, como Grecia, Portugal pero tambi√©n Italia y Espa√Īa, √ļltimamente. Ser como Estados Unidos, pero en Europa. El pa√≠s que dicta las normas econ√≥micas del mercado. Como se ve, el futuro no es f√°cil, los intereses propios son muy poderosos. El mundo no logra estabilidad. Bien, cuando uno ve la Europa de ahora y piensa en la Revoluci√≥n Francesa de 1789 no cabe sino una sonrisa como expresi√≥n ir√≥nica ante la tristeza actual.

¬ŅHay soluciones para este mundo? Es la cansada pregunta sin respuesta. El fil√≥sofo Martin Seel lo dice en su libro Ciento once virtudes, once corrupciones, que termina sosteniendo una frase ya bien conocida, pero que es la √ļnica soluci√≥n para el mundo: ‚ÄúLo √ļnico que puede mejorar al ser humano es la obtenci√≥n de mejores condiciones de vida en las cuales pueda vivir mejor‚ÄĚ. As√≠ de sencillo. Lo dem√°s son todas buenas palabras, mejores intenciones, sue√Īos. Claro, la clave est√° en c√≥mo obrar para llegar a eso.

Despu√©s de leer las √ļltimas noticias de que China en el 2020 se va a convertir en el m√°s grande mercado de venta de autom√≥viles de lujo, que cuestan 150.000 euros cada uno y se calcula que ya en el 2020 va a vender tres millones de esos autos, de 1,7 mill√≥n que vendi√≥ el a√Īo pasado. Aqu√≠ uno piensa en Mao, pero s√≥lo con iron√≠a y no con dramatismo, porque ser√≠a caer ya en el pesimismo absoluto.

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