Jul 12 2022
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OpiniónPolítica

Apocalipsis tomorrow

Jugar al apocalipsis, como lo hace un cat√≥lico practicante como el presidente estadounidense Joe Biden cuando amenaza con la posibilidad de una tercera guerra mundial, que quiz√° sea la tercera pero seguramente tambi√©n la √ļltima, no es un juego nuevo: las predicciones de que el apocalipsis est√° a la vuelta de la esquina se han sucedido a lo largo de la historia y siempre han servido para movilizar y sobre todo manipular a la gente.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, dijo que el panorama de la econom√≠a mundial se ha ‚Äúoscurecido significativamente‚ÄĚ desde abril y que no puede descartar una posible recesi√≥n mundial el pr√≥ximo a√Īo. No sorprendi√≥ que nos notificaran que este 2022 fuera duro, pero s√≠ que ‚Äúquiz√° 2023 ser√° a√ļn m√°s duro. Los riesgos de una recesi√≥n aumentaron para 2023‚ÄĚ, a√Īadi√≥ la b√ļlgara.

Levantamientos populares y/o gobernantes que renuncian, en naciones tan distantes como Sri Lanka, Reino Unido y Ecuador, con el trasfondo com√ļn de la inestabilidad pol√≠tica que se dispar√≥ con el aumento en los precios de la energ√≠a. Pero lo interesante es observar c√≥mo los estados reaccionan.

De Ripley: un ‚Äúoso malvado‚ÄĚ como Vladimir Putin coincide con el ‚Äúsofisticado dem√≥crata‚ÄĚ franc√©s Emmanuel Macron: mientras Mosc√ļ estatizaba el proyecto gas√≠fero m√°s grande del mundo (Sakhalin-2), Par√≠s anunciaba la nacionalizaci√≥n total de la empresa de electricidad francesa (EDF). Claro, como no pod√≠a ser de otro modo, Jair Bolsonaro envi√≥ al Congreso el proyecto de ley para privatizar las enormes reservas del Presal, luego de hacerlo con la estatal Petrobras.

Pese a que Jap√≥n cuenta con la pol√≠tica de control de armas m√°s rigurosa del mundo, Tetsuya Yamagami, de 41 a√Īos us√≥ un incre√≠ble artefacto casero para balear ‚Äďy matar- al exprimer ministro de Jap√≥n Shinzo Abe, la principal figura de la pol√≠tica nipona en el siglo XXI, que gobern√≥ entre 2012 y 2020, mientras hablaba en un peque√Īo acto de campa√Īa en la ciudad de Nara.

Parece que los estrategas EU y de la OTAN no conoc√≠an la teor√≠a del b√ļmerang. La guerra econ√≥mica que mediante sanciones de todo tipo desataron contra Rusia ya hasta resulta contraproducente: se la quiere castigar pero son los europeos quienes acaban pagando m√°s por todo, pues las subidas de la energ√≠a Rusia deja a Europa seca! No habr√° exportaciones de condensado en agosto. La falta de gas supone precios excesivos... | FXMAGel√©ctrica y la gasolina repercuten negativamente en una inflaci√≥n que se extiende a todos los √°mbitos y pa√≠ses. El petr√≥leo y el gas natural que usan para generar electricidad, viene en buena parte de Rusia.

Mientras, resurgen los nacionalismos y la ultraderecha fascista, desde el nacionalismo ‚Äúimperial‚ÄĚ de Vladmir Putin en Rusia al de los del Frente Nacional franc√©s, el Partido Popular Dan√©s, el Partido Popular Suizo, los Dem√≥cratas de Suecia, la Concentraci√≥n Popular Ortodoxa griega, el UKIP brit√°nico, y Vox espa√Īol, grupos que incluyen el neofascismo, el neonazismo, la derecha alternativa, el supremacismo blanco y otras ideolog√≠as u organizaciones que presentan aspectos xen√≥fobos, racistas, hom√≥fobos, machistas, teocr√°ticos o reaccionarios.

Unos quieren destruir, otros tratan de evitarlo

Todos (o al menos casi todos) los medios hegem√≥nicos nos vienen preparando. El gui√≥n¬† es el mismo y lo repiten diarios ‚Äúserios‚ÄĚ como Le Monde, Der Spiegel, The Guardian, Washington Post o The New York Times, que insisten en que la incursi√≥n rusa a Ucrania constituye un evento hist√≥rico que tiene el potencial de acelerar transformaciones estructurales en el sistema de relaciones internacionales.

El futuro no constituye enigma alguno y cualquier serie distópica acierta en sus pronósticos. Desde que la imaginación política ya no puede concebir una sociedad poscapitalista y de un modo veraz, dar cuenta de la salida de ese orden de dominación, el mundo solo parece dividirse entre los que aceleran la destrucción y los que intentan prevenirla, sostiene el argentino Jorge Alemán. Paren el mundo, me quiero bajar.Reparar el mundo

Aquellos que mantienen una actitud preventiva frente a la cat√°strofe potencial en la que vivimos, van perdiendo la batalla frente a los que aceleran la cat√°strofe.¬†As√≠ como la pandemia no fren√≥ la deriva capitalista, ahora la guerra es el nuevo escenario, que logra mimetizarse con el propio capitalismo. Por primera vez el mundo se involucra con algo del que se desconoce su l√≠mite: no se sabe ni a d√≥nde conduce ni cu√°l es su final, a√Īade.

Todos coinciden en que la humanidad sufre la confluencia de crisis y pandemias que configuran una situaci√≥n de caos o colapso de la vida en el planeta: eso ya¬† parece fuera de discusi√≥n. Tambi√©n en que las clases dominantes hacen su juego para seguir en su lugar de privilegio y que los pol√≠ticos usan todas sus artima√Īas para no perder su espacio de poder.

Eso no significa que se vean grandes reacciones de los sectores m√°s afectados por el colapso en curso. El verso de la democracia y el progreso anestesi√≥ por d√©cadas a mucha gente que a√ļn cree (o prefiere creer) que el Estado o los pol√≠ticos los van a salvar, o que el dinero de los multimillonarios servir√°¬† en el colapso.

Si uno se toma el trabajo de revisar la historia, descubre que siempre hemos sido así: se trata de un apocalipsis, o fin de los tiempos, evitable, aunque no sea fácil o simple hacerlo, sino que poniéndose a trabajar con esa meta podría desviarse el vector que nos lleva directo al precipicio.

Lo que muestran las recientes cumbre del G7 y de la OTAN ‚Äďsignadas por sonrisas y abrazos, algunas al estilo borracho en pub, como los del ingl√©s Boris Johnson- es el esp√≠ritu de √©poca que est√°n marcando, de enfrentamiento, guerrerista, que no vacila en sacrificar incluso el bienestar de sus propios pueblos en aras de lo que en √ļltima instancia importa, la prevalencia de unos sobre otros, dice Rafael Cuevas.

Existe una estrategia largamente probada por los de arriba para redise√Īar el mundo desde el precolapso: el militarismo y la guerra. Las nuevas tecnolog√≠as ofrecen a los que tienen el mando una amplitud de poder sin precedente. L√°stima que se favorecen cada vez m√°s las obscenas ganancias de las grandes compa√Ī√≠as, como las de las trasnacionales del petr√≥leo y la industria armamentista, que ya no se da abasto.

Mientras, los polos se derriten y sube el nivel de los mares, se repiten los discursos sobre la necesidad de fuentes de energía alternativas a las fósiles, la necesidad de salvar la Amazonia luego de haber terminado con los bosques europeos. Sí, mientras en su país se prohíbe el aborto, se siguen matando entre ellos, Estados Unidos despliega su poderío militar en el este europeo, y Joe Biden se atreve a hablar del cambio climático.

Mientras quieren acallar definitivamente a Julian Assange y las revelaciones de Wikileaks sobre los horrendos crímenes de guerra, nos quieren convencer de que el pronóstico del mundo es gris y pesimista. Algunos hablan de recesión, otros de depresión, y otros más de estanflación, pero todos llegan a la misma conclusión: si el 2022 fue difícil, ya verán lo que será el 2023.

No escribo esta nota para asustar a la gente, pero lo cierto es que EU, Rusia y China, armados con dispositivos químicos, biológicos y suficientes ojivas nucleares y termonucleares, tienen la capacidad destructiva de transformar al planeta en el campo de batalla de la Tercera Guerra Mundial (TGM), la cual sería la terminal, por lo cual es imprescindible el diálogo con atención a nudos geoestratégicos, empezando en Ucrania y Taiwán.

Cuando est√°n en alerta m√°xima (hair trigger) los riesgosos sistemas bal√≠sticos intercontinentales y de otros (Rusia y EU contabilizan el 90 por ciento del arsenal nuclear mundial) pueden devastar la civilizaci√≥n y dejar a la vida en la Tierra en estado calamitoso, en el mejor de los casos, nos recuerda √Ālvaro Verzi, mientras cientos de millones de personas en este mundo siguen su lucha por el pan y el trabajo.

20 datos de las bombas atomicas de Hiroshima y Nagasaki - YouTubeLas potencias juegan a imponer su hegemon√≠a, y quiz√° los j√≥venes de hoy no sepan de las bombas at√≥micas lanzadas por EU en 1945, en plena posguerra, como advertencia¬†¬†a los militares sovi√©ticos, que fueron los que realmente ganaron la guerra contra Alemania nazi. Los japoneses, 77 a√Īos despu√©s, a√ļn recuerdan la ‚Äúsoluci√≥n final‚ÄĚ estadounidense sobre Hiroshima y Nagasaki.

Uno pensaba que despu√©s de su debacle en Afganist√°n, EU no ten√≠a posibilidad de una nueva aventura militar, en medio de la agudizaci√≥n de la pandemia, la hiperinflaci√≥n y las inminentes elecciones intermedias de noviembre de 2022, donde no luce nada optimista el Partido Dem√≥crata. Uno debiera aprender a pensar como jerarca estadounidense, porque en el resto del mundo sabemos que es lo mismo un dem√≥crata que un republicano, que s√≥lo piensan en el ‚ÄúAmerica first‚ÄĚ.

No hay necesidad de anunciarlas: las ‚Äúguerras del futuro‚ÄĚ no s√≥lo viven en las pel√≠culas, ya est√°n aqu√≠. Si los actuales conflictos se tornan m√°s hostiles, lo primero que ocurrir√≠a ser√≠an ataques cibern√©ticos masivos de ambas partes. Habr√≠a intentos de ¬ęcegar¬Ľ al otro destruyendo sus comunicaciones, incluyendo sat√©lites, o incluso cortando los vitales cables submarinos que transmiten datos.¬† S√≠, tambi√©n los datos de nuestros pa√≠ses.

China est√° previ√©ndolo: cre√≥ una nueva agencia llamada¬†Fuerza de Apoyo Estrat√©gico¬†que se concentra en el espacio, la guerra electr√≥nica y las capacidades cibern√©ticas¬Ľ, advirti√≥ Meia Nouwens, investigadora del Instituto Internacional para Estudios Estrat√©gicos.China y el encanto K por el Ej√©rcito Popular de Liberaci√≥n

A uno le ense√Īaron que la econom√≠a trata¬† las relaciones entre las cosas, y de la forma en que los seres humanos ingresan en estas relaciones, pero se parece¬† m√°s a las ciencias de la comunicaci√≥n o al conductismo. Imposible separar en ella los problemas que formula el lenguaje utilizado que expresa hoy un duelo anticipado, o al menos se intenta atemorizarnos a todos bajo la consigna de s√°lvese quien pueda, si es que puede. Juguemos al apocalipsis, mientras las bombas at√≥micas no estallan. Apocalipsis, ¬Ņest√°s?

La insostenible dependencia de Estados Unidos para el comercio y la inversión, así como el Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea), condujeron a la progresiva integración de los países europeos con los mercados energéticos rusos y a una mayor aceptación de las oportunidades de inversión de China y de su capacidad de producción, recuerda el historiador indio Vijay Prashad.

Estados Unidos y sus aliados euroccidentales pretenden seguir siendo hegemónicos y debilitar a China y a Rusia, construyendo una nueva cortina de hierro (o acero) que aisle  a estos dos países. Cualquiera de los enfoques puede derivar en un conflicto suicida.

Puede resultar extra√Īo que Biden haya afirmado no desear una guerra nuclear con Rusia, mientras alimenta la hoguera nuclear con su financiamiento de 56 mil millones de d√≥lares a Ucrania, el pa√≠s m√°s corrupto de Europa. Su presidente, el comediante Volod√≠mir Zelensky, denunciado en los Pandora Papers, tiene una casa de ocho millones de d√≥lares en Israel y una villa de 34 millones en Miami (no en Kiev, claro).

El mexicano Alfredo Jalife dice que asistimos a una tercera ¬ęguerra de 30 a√Īos¬Ľ en Ucrania ‚Äďla primera se libr√≥ en Europa central entre cat√≥licos y protestantes entre1618-1648 y la segunda en el intermezzo de la primera y segunda Guerras Mundiales-, traduce una ¬ęguerra indirecta¬Ľ entre EU y Rusia que en cualquier momento puede degenerar en una guerra nuclear.

La neoconservadora h√ļngaro-estadounidense Evelyn Farkas no teme una guerra nuclear con tal de preservar el ¬ęorden internacional de la OTAN. ¬ęNo pienso que debamos de ser disuadidos por el temor de que [Vladimir Putin] utilizar√° armas nucleares. No podemos descartarlo, pero tambi√©n pienso en el objetivo que tenemos ahora, con los riesgos tan altos. No es s√≥lo sobre Ucrania. Es sobre el orden internacional¬Ľ.

Cambia, todo cambia‚Ķ y ya ha cambiado. Desde la tecnolog√≠a, la educaci√≥n, la guerra, la comunicaci√≥n‚Ķ S√≥lo una misteriosa cifra se ha mantenido constante e invariable: las ocho horas de la jornada de trabajo. No fue un sindicalista furioso, ni un economista radical, sino el megaempresario mexicano Carlos Slim el que sugiri√≥ c√≥mo evitar las recesiones de otra manera simple y radical: reducir la jornada de trabajo a tres d√≠as a la semana y aumentar la edad de retiro a 75 a√Īos.

No es que don Carlos anduviera pasado de copas. Alemania y Francia adoptaron ya en algunas industrias la primera parte de la propuesta con bastante √©xito y anuncian que la segunda parte ya est√° en camino. Es cierto que las expectativas de vida se han alargado en las √ļltimas dos d√©cadas, mientras crecen y crecen las cifras de desocupados, subocupados, informales, esclavos…

El fracaso capitalista

El mundo capitalista mundial ha crecido en los √ļltimos 11 a√Īos a un ritmo de 1,9 por ciento, demasiado poco en t√©rminos del crecimiento de la poblaci√≥n y de las necesidades actuales, pero no podemos olvidar que en ese lapso hemos asistido a dos recesiones y una depresi√≥n y nos est√°n preparando sicol√≥gicamente para la que viene, que a√ļn no tiene nombre.La crisis econ√≥mica actual del capitalismo internacional ‚ÄĘ gestiopolis

Ese mismo andamiaje separa a China de estas consideraciones, por el simple hecho de que es el √ļnico pa√≠s que ha crecido de manera permanente con la estrategia exactamente opuesta: una pol√≠tica industrial destinada a ampliar las oportunidades de trabajo y orientada, en su mayor parte, al mercado interno. ¬ŅHay alguien que quiera aprender?

El mundo que conocimos ha desaparecido, o va desapareciendo -real y virtualmente-, sin darnos cuenta siquiera, llevados a preocuparnos quiz√° por el Mundial de F√ļtbol, la pr√≥xima serie de Netflix o c√≥mo hacer para llegar a fin de mes sin perder en el intento. Ese ma√Īana ya lleg√≥ (y no es el que nos prometieron los de arriba). La inercia nos impide reaccionar al colapso, explica Ra√ļl Zibechi.

Y como decía Carlos Marx, el capitalismo colapsará del mismo modo que nació: chorreando sangre y lodo por todos sus poros. Y en ese colapso caeremos aquellos que no tuvimos la capacidad de juntarnos, y crear nuevas formas de organización, colectivas, precisamente de cara a la realidad y lo que vendrá. Pero una cosa es que colapse el capitalismo y otra que colapse el mundo, el casi octogenario Biden mediante.

Hace tres décadas, el presidente cubano Fidel Castro dio su esperado discurso en Río, en la primera Cumbre de la Tierra. Si se quiere salvar a la humanidad de la autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra, dijo.

No m√°s transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y h√°bitos de consumo que arruinan el medio ambiente. H√°gase m√°s racional la vida humana. Apl√≠quese un orden econ√≥mico internacional justo. Util√≠cese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminaci√≥n. P√°guese la deuda ecol√≥gica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre, dijo Fidel en junio de 1992, hace 30 a√Īos.

Ahora, permanentemente nos insuflan miedo, nos venden terror, con el fin de paralizarnos. Si no hay El peculiar viaje del cerebro de Albert Einstein - BBC News Mundoma√Īana, no har√≠a falta cambiar el ahora y menos a√ļn luchar por un futuro distinto. Nos prometen el para√≠so si nos portamos bien (con el poder) o el infierno si nos rebelamos.

Dicen que Albert Einstein dijo alguna vez que la locura consist√≠a en repetir siempre lo mismo creyendo que se podr√≠a llegar a resultados distintos. Hoy, repetir la misma f√≥rmula, podr√≠a acabar en tragedia‚Ķ e incluso acabar con aquello que ‚Äďcari√Īosamente- se nos da en llamar Planeta Tierra.

*Periodista y comunicólogo uruguayo. Magíster en Integración. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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