Nov 7 2013
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Opini贸nPol铆tica

Chile: Desaf铆os del tiempo inmediato

Las cifras del Centro de Estudios P煤blicos (CEP) son representativas del mayoritario sentir de la ciudadan铆a a favor de la recuperaci贸n del cobre, para terminar con los abusos a los consumidores, reducir las desigualdades regionales y de ingresos, y terminar con el lucro en la educaci贸n.

La reciente encuesta del CEP dice que Michelle Bachelet triunfar谩 en las pr贸ximas elecciones presidenciales, y probablemente en la primera vuelta, el mismo 17 de noviembre. La encuesta tambi茅n revela las demandas de la ciudadan铆a que desafiar谩n al nuevo gobierno. M谩s del 80% de las chilenas y chilenos desean que se nacionalice el cobre, que se reduzcan聽 las brechas de ingresos y que los consumidores sean debidamente protegidos de los abusos. Por otra parte, arriba del 70% de la ciudadan铆a otorga prioridad a la gratuidad de la educaci贸n y a la descentralizaci贸n del pa铆s. Son los desaf铆os del tiempo inmediato.

Las cifras del CEP confirman que la sociedad chilena ha despertado. Los j贸venes movilizados desde el 2011 le hicieron ver al pa铆s que el modelo econ贸mico y el r茅gimen pol铆tico ten铆an que cambiar. Las razones son poderosas.

El crecimiento de la econom铆a y el aumento de las exportaciones han resultado insatisfactorios porque la riqueza generada se ha concentrado en unos pocos grupos econ贸micos y en s贸lo algunas regiones del pa铆s, lo que ha culminado en altos niveles de desigualdad en la distribuci贸n del ingreso, los territorios y el poder.

No existe confianza en el camino productivo elegido. Se cuestiona la explotaci贸n y exportaci贸n intensiva de recursos naturales, que adem谩s ha conformado una estructura econ贸mica heterog茅nea, sin suficientes encadenamientos hacia la econom铆a interna, vulnerable frente a las fluctuaciones internacionales y con impactos negativos en el medioambiente.

Han crecido las dudas sobre una pol铆tica macroecon贸mica que deposita exclusivamente su confianza en las decisiones del mercado. La neutralidad y las insuficientes regulaciones han favorecidos a los agentes econ贸micos m谩s poderosos, pero han frenado las oportunidades de progreso para los peque帽os empresarios, mientras trabajadores y consumidores viven en la indefensi贸n.

La pol铆tica social, eje del Estado subsidiario, est谩 haciendo agua por todos lados.聽 La focalizaci贸n, con escasos recursos fiscales, s贸lo permite atender las urgencias m谩s b谩sicas de los sectores de bajos ingresos. En tales condiciones, las ofertas en salud y educaci贸n para las familias pobres revelan manifiestos deterioros en calidad y facilidad de acceso, mientras los sectores medios se encuentran cercados por la incertidumbre.

Esa pol铆tica social abri贸 las puertas para que el mundo empresarial privado extendiera sus negocios al 谩rea social.聽 Las ISAPRES y AFPs han resultado en generosas ganancias para sus due帽os y en molestia permanente para sus clientes. Las pensiones miserables que est谩n recibiendo los sectores medios y los costos crecientes de la salud privada se perciben como una estafa por la ciudadan铆a. Al mismo tiempo, el negocio de los sostenedores de los establecimientos educacionales privados, con subvenci贸n estatal, as铆 como las universidades privadas han perdido toda credibilidad. El rechazo al lucro se ha generalizado. En estas condiciones, la poblaci贸n de ingresos medios enfrenta el desaf铆o cotidiano de destinar gran parte de sus salarios para las cotizaciones de salud y comprar la educaci贸n de sus hijos. El negocio empresarial en salud, educaci贸n y previsi贸n, es realizado por los mismos grupos econ贸micos que controlan la actividad productiva, las exportaciones y la banca. Los tradicionales derechos de los ciudadanos se han convertido en negocios para los empresarios, y con el aval del Estado.chi bachelet-un

Los consumidores sufren agresiones brutales a sus derechos. Las multitiendas, supermercados y farmacias se han enriquecido gracias a la explotaci贸n sistem谩tica de los consumidores. La 鈥渢asa de inter茅s convencional鈥 del 50%, m谩s comisiones, multas y trampas varias,聽 estrangulan a los clientes modestos. La ganancia del gran comercio establecido ya no se encuentra en la venta de productos sino en el negocio financiero derivado del endeudamiento de los clientes. La clase media y los sectores populares, que reciben bajos salarios por su trabajo, sobreviven gracias a una vor谩gine de deudas, las que han potenciado las ganancias del 1% m谩s rico de la poblaci贸n. Los comportamientos delincuenciales de La Polar as铆 como la condonaci贸n impositiva a Johnson鈥檚 son reveladoras tanto de la incapacidad regulatoria del Estado como de su actitud complaciente con los grandes negocios. Los consumidores est谩n en la indefensi贸n

En definitiva, la pol铆tica y el Estado, en vez de servir para compensar las desigualdades propias de una econom铆a de mercado, se han convertido en instrumentos de ampliaci贸n del poder de las elites. En efecto, la heterogeneidad productiva, as铆 como la聽 concentraci贸n, desigualdades y abusos del modelo chileno no se han visto corregidas por pol铆ticas p煤blicas que reduzcan las diferencias productivas existentes entre regiones, empresas y sectores de actividad. Tampoco esas pol铆ticas p煤blicas frenan los abusos a los consumidores. Adem谩s, las elites cuentan con un desproporcionado acceso a los medios de comunicaci贸n, mediante los cuales defienden y promueven la ideolog铆a y pol铆ticas p煤blicas que sustentan el modelo econ贸mico.

Las cifras del CEP son representativas del mayoritario sentir de la ciudadan铆a a favor de la recuperaci贸n del cobre, para terminar con los abusos a los consumidores, reducir las desigualdades regionales y de ingresos, y terminar con el lucro en la educaci贸n. Esos son los temas ineludibles.

Aunque en la encuesta CEP no hay una abrumadora cifra a favor de una Asamblea Constituyente, ha crecido la conciencia ciudadana de que el cambio al modelo econ贸mico exige un nuevo orden pol铆tico. En efecto, el masivo rechazo a la Alianza, a la Concertaci贸n y al Congreso se muestra en todas las encuestas y en la reciente del CEP. En los 23 a帽os de democracia, la Concertaci贸n y la derecha han sido las 煤nicas fuerzas participantes del juego pol铆tico y s贸lo han sido desafiadas manifiestamente聽 por聽 el movimiento estudiantil a partir del 2011. El rechazo al duopolio es tambi茅n, en el fondo, un cuestionamiento a los grupos econ贸micos beneficiados con el modelo, que con sus recursos y mediante el lobismo subordinan a la clase pol铆tica a sus intereses. Esto ha cansado a la ciudadan铆a y por ello el cambio constitucional es insoslayable.

Los desaf铆os del tiempo inmediato son de envergadura. En primer lugar, el crecimiento no puede seguir dependiendo de聽 los recursos naturales no-renovables y exige ser amistoso con el medio ambiente, as铆 como favorecer una localizaci贸n geogr谩fica de la actividad econ贸mica, menos concentrada en la regi贸n metropolitana.聽 La recuperaci贸n del cobre para todos los chilenos puede permitir contar con recursos no s贸lo para universalizar las pol铆ticas sociales, sino tambi茅n para diversificar la estructura productiva y as铆 generar fuentes estables de empleo y neutralizar el impacto de los ciclos econ贸micos internacionales.

En segundo lugar, la reducci贸n de las desigualdades no puede seguir siendo materia de ret贸rica electoral y debe incorporarse expl铆citamente en las metas gubernamentales. La experiencia de las dos 煤ltimas d茅cadas muestra que la distribuci贸n de ingresos es bastante invariante al crecimiento econ贸mico. El acceso preferente al cr茅dito, tecnolog铆a y mercados de las empresas grandes en relaci贸n a las medianas y peque帽as generan tendencias de concentraci贸n de mercados y riqueza. Ello debe ser enfrentado con pol铆ticas p煤blicas agresivas del Estado, que den al trasto con la macroeconom铆a de la neutralidad聽 para privilegiar al peque帽o empresario sobre el grande, fortalecer la negociaci贸n de los trabajadores en las empresas y castigar los abusos contra los consumidores.

Al mismo tiempo, las pol铆ticas sociales deben terminar con la focalizaci贸n y comprometerse con la universalidad. Los estudiantes han dado una lecci贸n al pa铆s en la lucha por una educaci贸n gratuita, de calidad y sin segregaciones para todos los j贸venes, desde la cuna hasta la universidad. Ese camino es el que se debe seguir para terminar con el drama de las familias de bajos ingresos y聽 capas medias. Los ricos deber谩n pagar con impuestos la educaci贸n de todos los chilenos. Ese mismo camino debe abrirse para recobrar pensiones dignas de todos los jubilados, mediante un sistema de reparto; y, tambi茅n, ha llegado la hora de responder a los enfermos ofreci茅ndoles una atenci贸n decente, independientemente de sus condiciones de ingreso.

Finalmente, el mayor de los desaf铆os radica en la urgente necesidad de modificar el contrato que se impuso a los chilenos y chilenas en 1980, el que se firm贸聽 a punta de bayoneta. Hay que derogar la Constituci贸n impuesta en dictadura, y que fue maquillada por el ex Presidente Lagos. Hay que derogarla porque es un seguro para proteger el neoliberalismo y una camisa de fuerza contra los intereses de participaci贸n pol铆tica de las grandes mayor铆as: entre otras cosas, por el excluyente sistema electoral binominal como tambi茅n porque consagra un Estado subsidiario que le impide al sector p煤blico desplegar iniciativas econ贸micas y regular el mercado a favor de los sectores m谩s d茅biles.

La construcci贸n de un nuevo modelo de desarrollo, con un nuevo contrato social, es una tarea de envergadura que reclama la ciudadan铆a. Es una exigencia para el pr贸ximo gobierno. Habr谩 que desafiar intereses poderosos, grandes empresarios, medios de comunicaci贸n, pol铆ticos y economistas. El esfuerzo vale la pena. Son los desaf铆os del tiempo inmediato. 5 de noviembre de 2013

*Economista de la Universidad de Chile, con estudios de post grado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Fue decano de la Facultad de Econom铆a de la Universidad de Chile, ministro de Planificaci贸n y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Integra el Grupo Nueva Econom铆a.

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