Dic 27 2021
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Opini贸nPol铆tica

Debates del frente oficialista argentino para afrontar los pr贸ximos dos a帽os de gobierno

El a帽o 2022 exigir谩 un reordenamiento del oficialista Frente de Todxs argentino聽 y el debate interno ser谩 imprescindible. La pandemia impidi贸 abordar de forma audaz y estrat茅gica algunos de los temas estructurales que exigen posicionamientos de cara a la sociedad y especialmente al n煤cleo m谩s activo y movilizado de los sectores populares: soberan铆a alimentaria, trabajo digno y de calidad, salarios dignos, producci贸n, log铆stica y consumo en las econom铆as regionales, sistema integrado de salud, impacto de la inflaci贸n en los sectores populares, institucionalizaci贸n del Frente, integraci贸n regional latinoamericana, desconexi贸n progresiva de Washington y articulaci贸n multipolar con China y Rusia.

El Frente de Todos se encuentra atravesado por una serie de discusiones respecto a las prioridades de la agenda gubernamental, las negociaciones con el FMI, la crisis social, el trabajo, la seguridad interna, la comunicaci贸n y las diferentes orientaciones respecto al desarrollo econ贸mico futuro. Estas son algunas de las problem谩ticas que tensionan desde su interior, y que tienen como actores centrales a la oposici贸n y sus mandantes, los grupos concentrados.

Una de las consecuencias de la forma en que se establece el debate p煤blico en la actualidad es que impide que el gobierno asuma una diferenciaci贸n respecto de la agenda impuesta por el juntismo, los poderes concentrados, el establishment especulativo y las propaladoras medi谩ticas ancladas en la trifecta medi谩tica. En el centro de las preocupaciones p煤blicas, el Frente de Todos ha ubicado 鈥損or distracci贸n, concesi贸n o ingenuidad鈥 al acuerdo con el FMI, sin tomar conciencia de que dicho eje de debate sustituye y oculta las dimensiones prioritarias de las grandes mayor铆as sociales.

Esta jerarqu铆a tem谩tica no interpela. Nos exige referirnos y trabajar en forma perentoria por las preocupaciones cotidianas que afligen el devenir cotidiano: la soberan铆a alimentaria (el derecho de los pueblos a definir sus propias pol铆ticas y estrategias sustentables de producci贸n, distribuci贸n y consumo), la inflaci贸n, la ocupaci贸n laboral, la salud, la educaci贸n, la seguridad y el acceso a la vivienda. Hablar permanentemente de la deuda dejando estos temas b谩sicos como sobreentendidos es asumido como el abandono de los compromisos asumidos en 2019.

Crisis total: las 5 cr铆ticas m谩s fuertes de Cristina contra Alberto Fern谩ndezLa sociolog铆a hist贸rica muestra con claridad que la confluencia hacia el centro, es decir la indiferenciaci贸n de las agendas y las coincidencias de las prioridades de los gobiernos populares con las variopintas derechas, s贸lo contribuyen al des谩nimo, la desmovilizaci贸n y la generaci贸n de descreimiento en la pol铆tica como espacio de resoluci贸n de conflictos al servicio de los sectores populares.

Si el gobierno exhibe ante la sociedad su preocupaci贸n central por el acuerdo 鈥搈谩s all谩 de la evaluaci贸n de su relevancia en s铆鈥, est谩 remitiendo un mensaje coincidente con el inter茅s de los actores corporativos. Esa escena, en forma expresa, excluye la sensibilidad y la demandas del n煤cleo duro de sus votantes, que pretenden escuchar propuestas de leyes y debates en torno a sus acuciantes situaciones econ贸mico-sociales m谩s que negociaciones en Washington.

Esa tematizaci贸n confluyente 鈥揺ntre el Frente de Todxs y el juntismo (el neoliberal Juntos por el Cambio)鈥 priva a los sectores populares de identificaci贸n y de entusiasmo empoderante. Si el gobierno no exhibe alternativas frente a la crisis que lo diferencien abiertamente de la derecha, y s贸lo se dedica a postular o administrar el devenir macroecon贸mico, estar谩 dilapidando una gran parte de su capital pol铆tico, tanto social como electoral.

Uno de los ejemplos m谩s actuales se pone en evidencia en relaci贸n con el congelamiento de precios de la canasta Roberto Feletti reemplazar谩 a Paula Espa帽ol al frente de Comercio Interiorb谩sica alimentaria. Mientras el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, insiste en defender el poder de compra de los sectores populares, el ministro de Desarrollo Productivo, Mat铆as Kulfas, busca enviar mensajes tranquilizadores a los productores y exportadores respecto a que no se limitar谩 su capacidad de generar divisas (煤tiles para pagar a futuro el endeudamiento externo).

Mientras el primero intenta desacoplar los precios locales de los internacionales (a trav茅s de congelamientos, acuerdos consensuados o potenciales retenciones), Kulfas busca apaciguar al establishment para transitar sin sobresaltos hacia el buscado acuerdo con Kristalina Georgieva.

Esa misma contradicci贸n aparece en torno al incremento del precio de la carne, que super贸 los mil pesos durante la 煤ltima semana, al equipararse el valor internacional en d贸lares al valor local. Sectores del Frente de Todxs insisten que la 煤nica forma de negociar con los 220.000 productores y los 4.000 matarifes e industriales es limitando las exportaciones y obligando a aumentar la oferta local a precios acordes a las posibilidades de los consumidores.

Para enfrentar o disciplinar a esos actores econ贸micos 鈥搎ue han desarrollado desde 2008 una gran capacidad de movilizaci贸n mecanizada, pretendidamente aut贸ctona, con tractorazos y lock-outs empresariales incluidos鈥 se requiere una fuerza social movilizada, por lo menos equivalente a la propagandizada por quienes promueven el desabastecimiento. No puede aceptarse la autocensura de la movilizaci贸n popular por temor a la condena de las propaladoras medi谩ticas.

Prioridades

Los comedores populares siguen atendiendo a miles de familias que carecen de ingresos suficientes para garantizar su alimentaci贸n.

Otra de las alternativas planteadas por especialistas ligados a diferentes organizaciones del FdT, que discrepan respecto a las decisiones llevadas a cabo desde el Ministerio de Econom铆a, recomienda la progresiva sustituci贸n de la comercializaci贸n de carne fresca en supermercados para que sea 煤nicamente expedida por parte de las 45.000 carnicer铆as de cercan铆a, que se ver铆an obligadas a competir por precio y calidad en el marco de haciendas menos condicionadas por la remarcaci贸n de las grandes cadenas.

El intento denodado del gobierno por congraciarse con las grandes patronales de la carne, ma铆z, soja, trigo y girasol contribuye a desbalancear la puja distributiva a favor de quienes buscan en forma permanente la dolarizaci贸n, la devaluaci贸n de la moneda, el acuerdo sumiso 鈥搚 ortodoxo鈥 con el FMI y el debilitamiento del gobierno.

A pesar de estas evidencias, se busca responsabilizar a la actual gesti贸n de la inflaci贸n como producto de la emisi贸n monetaria, sin hacer referencia alguna a la denostada puja distributiva, consistente en la capacidad para definir precios oligop贸licos sin tener que pasar por el tamiz de competencia alguna. Los debates sobre la emisi贸n excluyen de la agenda p煤blica la voracidad de quienes transforman sus beneficios en divisas, las transfieren hacia sus casas matrices o las diluyen en oscuras transacciones orientadas a abultar la fuga hacia destinos varios, incluso las guaridas fiscales.

La Asociaci贸n Empresaria Argentina critic贸 la injerencia del Estado en la toma de las decisiones de las compa帽铆as - InfobaeLos empresarios que forman la Asociaci贸n Empresaria Argentina (AEA) y/o el patronato de la Uni贸n Industrial Argentina (UIA) exigen un acuerdo con el FMI 鈥揺ntre otras cosas鈥 porque necesitan la continuidad de los flujos de divisas tanto para importar insumos como para acumular d贸lares for export. Cualquier desconexi贸n de su centro de referencia, Estados Unidos, de su medida de valor innegociable 鈥揺l d贸lar鈥 o de su br煤jula geopol铆tica con sede bifronte en Miami y Washington supone un peligro inaudito.

Frente a esa realidad, se帽alan diferentes economistas frentetodistas, poco se trabaja para intimar u orientar a los empresarios para que sustituyan los insumos y los bienes de capital importados. En esas enajenaciones de divisas 鈥搑evelan quienes buscan una pol铆tica de mayor disciplinamiento de los poderes concentrados鈥 se viabilizan, en muchas ocasiones, transacciones sobrefacturadas o subfacturadas de acuerdo a las necesidades globales de sus cadenas de valor y a los precios de transferencia m谩s redituables, seg煤n el pa铆s y el momento.

El acuerdo con el FMI exige un recorte del gasto p煤blico, espec铆ficamente en las tarifas, motivado por la disminuci贸n del subsidio energ茅tico. La firma del acuerdo supondr谩 aumentos del 60 al 70% en gas y luz para los hogares, que intentar谩n segmentarse seg煤n los niveles socioecon贸micos de una poblaci贸n que est谩 devastada por la pobreza, la desocupaci贸n o la precariedad laboral. A menos que la quinta parte m谩s rica de la sociedad pague sus tarifas incrementadas en un 700%, aparece como imposible eludir el r贸tulo de tarifazo a los aumentos previstos.

La reducci贸n del gasto p煤blico, advierten quienes buscan integrar a los movimientos sociales a capacitaciones y organizaciones productivas, tambi茅n limitar谩 la posibilidad de promover programas de desarrollo laboral capaces de generar trabajo formal. Dichos programas, que est谩n pensados para ser articulados en el marco de necesidades locales y destinados a garantizar el arraigo y el desarrollo local, exigen un financiamiento del Estado que la austeridad fiscal imposibilitar谩. En la actualidad existen 6 millones de trabajadores en blanco.

Otros 7 millones se encuentran atravesados por la informalidad y/o la precariedad. Y existen m谩s de 15 millones de desocupados que requieren la asistencia del Estado para no caer en la indigencia m谩s absoluta. Esto es lo que ha hecho el neoliberalismo desde que se instituy贸 como raz贸n hegem贸nica desde 1976, con la salvedad de los primeros dos a帽os de Ra煤l Alfons铆n y los doce de las gestiones kirchneristas.

El resultado de esas pol铆ticas, que se encargaron de arrasar con la industria nacional 鈥搈ediante la apertura indiscriminada a las importaciones, la instauraci贸n de la especulaci贸n financiera, la permanente evasi贸n fiscal y la fuga鈥 es la destrucci贸n de un mercado laboral que en la d茅cada de 1970 ten铆a 4% de desocupaci贸n y menos de 5 puntos de pobreza. En la actualidad, luego de imponer las sugerencias fondomonetaristas, existen 18 millones de personas que reciben alg煤n subsidio, dada su incapacidad para afrontar con sus recursos una sobrevivencia m铆nimamente digna.

El neoliberalismo destruy贸 la estructura social argentina y 鈥損ara completar su tarea鈥 exige que el ej茅rcito de reserva de desocupados se convierta en la mano de obra cuasi esclava como condici贸n para sus inversiones.

Frente a esta realidad, las diferentes posturas dentro del FdT consideran que se deben llevar a cabo dos soluciones alternativas: a) el tr谩nsito gradual desde los denominados 鈥減lanes鈥 hacia una oferta laboral genuina articulada por un crecimiento econ贸mico, y/o b) la configuraci贸n cooperativa de organizaciones laborales articuladas con los recursos territoriales, capaces de confluir, de forma orientada y planificada, hacia un mercado integrado. En ambos casos, aparece como una exigencia previa o simult谩nea la proliferaci贸n de peque帽as organizaciones empresariales y la desmonopolizaci贸n. Y para cumplir esas tareas el Estado es imprescindible. Los grupos concentrados no se van a debilitar motu proprio para dejarle el espacio a las Peque帽as y Medianas Empresas (pymes).

Esos caminos son antag贸nicos a la concesi贸n de los beneficios que se pretende otorgar a los grupos exportadores en el marco del Plan Agroindustrial anunciado la 煤ltima semana. Seg煤n los trascendidos, la normativa permitir谩 sumar exportaciones por 6.140 millones de d贸lares, divisas que se orientar谩n al pago de la deuda. Es decir, se promueve a quienes continuar谩n incrementando los precios internos para que sean inaccesibles para las grandes mayor铆as. Y, como colof贸n, las divisas obtenidas se derivar谩n al FMI, sus referentes seguir谩n desgastando al gobierno nacional y promoviendo los ajustes necesarios para legitimar la mano de obra barata que posibilitar铆a la flexibilizaci贸n laboral.

Violencia, miedo, seguridad

Desigualdad y violencia. Correlaci贸n entre desempleo, inequidad y delictuosidad en la Argentina, 1990/2015

La estructuraci贸n de la crisis social impulsada por la l贸gica neoliberal 鈥揳hondada durante el macrismo鈥 supone una p茅rdida sistem谩tica de la cultura del trabajo, del nexo comunitario y de la solidaridad. Implica la imposici贸n del individualismo ego铆sta, la competencia a cualquier costo, el deterioro de lo comunitario y la guerra de todos contra todos. Justamente por esos condicionamientos se transforma en una f谩brica end茅mica de marginalidad, inseguridad, miedo. Es obvio que la pobreza per se no genera delito.

Pero la combinaci贸n de la marginalidad, la inequidad, la estigmatizaci贸n social y la segregaci贸n territorial en guetos se consolida como un espacio oportuno para su detecci贸n y exhibici贸n. Su contracara es la opacidad de los extraordinarios delitos de guante blanco (como la evasi贸n, el endeudamiento y la fuga), que se presentan a s铆 mismos 鈥揷on ayuda de blindajes propagand铆sticos asociados鈥 como inexistentes por el solo hecho de ser invisibilizados.

En ese marco, la comunicaci贸n asociada a las corporaciones utiliza el delito para multiplicar la violencia social, instituir como enemigos internos a los pobres y a los precarizados (o a los mapuches) y convocar a la represi贸n. Atravesadas por esa realidad de inseguridad y de violencia cotidiana 鈥揷imentada por el neoliberalismo鈥, las grandes mayor铆as sociales s贸lo piden un orden que las libere de los hurtos cotidianos, de la inseguridad callejera, del robo del celular que le aniquila el salario de dos meses.

Frente a esa punzante realidad, una gran parte de los discursos populares permanecen relegados: quienes m谩s sufren la violencia son los sectores m谩s empobrecidos, que no cuentan con seguridad privada, ni con alarmas, ni con polic铆as que les hagan sentirse protegidos. Que transitan por espacios p煤blicos donde son asaltados, o son v铆ctimas de situaciones de intimidaci贸n 鈥搊bscenamente retratados por la trifecta medi谩tica鈥 sin que se les ofrezca un discurso emp谩tico frente a su espanto.

La derecha, de esa manera, se ofrece como la protectora de las v铆ctimas y la que busca perseguir a los victimarios. La operaci贸n simb贸lica es tan eficaz 鈥揼racias a la ingenuidad del discurso popular鈥 que las banderas de 鈥渓a Ley y el Orden鈥 quedan asociadas a los mismos sectores que impusieron la inequidad, la marginalidad y la pobreza multiplicadoras de la delincuencia.

En ese marco aparece como apremiante la construcci贸n de un discurso 鈥揷ongruente con una pr谩ctica鈥 que ofrezca seguridad ligada a la sociedad civil. Que se oponga tanto al punitivismo brutal e infantil como a su respuesta autom谩tica y defensiva, que es percibida por las v铆ctimas como indiferencia o desidia. El temor es una de las experiencias sociol贸gicas m谩s pregnantes y ha sido siempre un argumento maximizado por las derechas m谩s crueles.

La seguridad debe expresar un compromiso prioritario con los trabajadores: regalarle 鈥渓a seguridad鈥 a quienes produjeron 鈥揷on sus pol铆ticas鈥 la violencia social institucionalizada (producto, sobre todo, de la destrucci贸n del trabajo) es suicida. La precariedad y el miedo son la combinaci贸n m谩s eficaz para quebrar el v铆nculo que articula las pol铆ticas de inclusi贸n con los referentes populares.

Otra de las discusiones que se tramitan dentro del FdT se vincula con lo que se describe como una crisis de representaci贸n. La derecha inventa en forma permanente nuevas figuras. Muchas de ellas las recluta del mundo del espect谩culo (Amalia Granata), de profesiones marketinizables (Facundo Manes) y/o entre periodistas reconocibles medi谩ticamente (Mart铆n Tetaz). Este mecanismo impone novedad e ilusi贸n, basado en la sola irrupci贸n de nuevas figuras. Los proyectos populares tienen modelos de promoci贸n pol铆tica que no atienden esta situaci贸n, dej谩ndole el terreno libre de la esperanza (sobre todo ante la porci贸n de poblaci贸n menos politizada), que es f谩cilmente seducida por lo innovador.

Las grandes mayor铆as acompa帽an a quienes muestran una clara decisi贸n de defensa de sus intereses y al mismo tiempo son una cantera de esperanza y sue帽os compartidos. En 1821, Jos茅 de San Mart铆n, luego de ser nombrado 鈥淧rotector de la libertad del Per煤鈥, decret贸 el no pago de la deuda externa de ese pa铆s. En los documentos justificatorios de esa decisi贸n se argumentaba que dicha deuda era lesiva de los intereses de sus habitantes: hab铆a sido convenida sin su autorizaci贸n y no hab铆a implicado beneficio alguno para el pueblo.

La decisi贸n del Libertador form贸 parte de un conjunto de decisiones pol铆ticas que el historiador Jeff King nomin贸 como 鈥渄eudas odiosas鈥, contra铆das contra los intereses de los pueblos. Ese antecedente no implica, necesariamente, la convocatoria a descartar la negociaci贸n con los organismos multilaterales. S贸lo nos ubica 鈥搚 nos empodera鈥 sobre la historia del coraje necesario que requieren las grandes empresas soberanas para liberar a los pueblos del yugo que imponen las l贸gicas imperiales para impedir nuestra libertad.

*Soci贸logo, doctor en Ciencias Econ贸micas, analista senior del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

 

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