May 13 2017
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Política

Derrumbe moral del socialismo inversionista

El Partido Socialista chileno tiene una excusa: el PS espa√Īol de Felipe Gonz√°lez, su mentor y protector, que presidi√≥ a la masiva corrupci√≥n del socialismo espa√Īol. Ahora, Felipe Gonz√°lez, junto a otro ¬ęsocialista¬Ľ de tanta probidad como √©l, Ricardo Lagos, van a darle lecciones a… ¬°Venezuela! La dimensi√≥n del descaro es a la escala de su propia delicuescencia.

Reci√©n escrib√≠ un art√≠culo sobre √©tica, pol√≠tica y negocios a prop√≥sito de Sebasti√°n Pi√Īera, d√≥nde cuestiono la transparencia del candidato presidencial de la derecha. Ahora me veo obligado a hacer lo mismo con el Partido Socialista, cuando se ha descubierto que opera con acciones y bonos en empresas reguladas, concesionarias de autopistas y empresas de Ponce Lerou. Ha sido un verdadero regalo para Pi√Īera, quien ha dicho que no les reconoce superioridad moral a los socialistas inversionistas. El empate regocija a la derecha y agrega una nueva verg√ľenza a la militancia socialista.

Allende-Escalona, PS

Al t√©rmino del gobierno del Presidente Aylwin comenz√≥ a moverse la puerta giratoria. Algunas autoridades fueron reclutadas por las AFP e ISAPRES. Posteriormente, ministros, subsecretarios y superintendentes de entidades reguladoras asumieron cargos en directorios de bancos, grandes empresas, medios de comunicaci√≥n y universidades, todos de propiedad de los hombres m√°s ricos de Chile. Algunos volvieron al ‚Äúservicio p√ļblico‚ÄĚ y otros, como Correa y Tironi, sirvieron al mundo empresarial como lobistas formales. As√≠, la pol√≠tica y los negocios se entrelazaron.

Algunos destacados dirigentes de los partidos de la Concertaci√≥n se convirtieron en consejeros de Saieh en el diario La Tercera, lo que no modific√≥ su l√≠nea editorial, pero s√≠ le ha dado un manto de protecci√≥n a los negocios que construy√≥ gracias a la dictadura. Otros, creyeron cumplir una funci√≥n social formando parte del directorio de ‚ÄúPaz Ciudadana‚ÄĚ, organizaci√≥n inventada por el due√Īo de El Mercurio, Agust√≠n Edwards, para instruir a los gobiernos el camino a seguir en materia de seguridad p√ļblica. El hombre que celebr√≥ con champa√Īa la muerte de Allende, ahora estrechaba v√≠nculos con ministros de la transici√≥n.

Al final de cuentas, los dirigentes de la transición, tanto en los directorios de las empresas privadas o disciplinados por el duopolio de las comunicaciones, le han hecho un flaco favor al país. Han facilitado la confusión entre política y negocios; no han desafiado el pensamiento conservador que promueven cotidianamente las cadenas de El Mercurio y la Tercera y, a final de cuentas, son responsables de la consolidación del régimen de abusos e injusticias que instaló Pinochet, con el apoyo de los economistas de Chicago y de los empresarios rentistas.

Lagos, Felipillo, Fernando Henrique Cardoso y el mmagnate Carlos Slim

En el √ļltimo tiempo se ha dado un paso adicional. Los grupos econ√≥micos que controlan la producci√≥n, las exportaciones, las AFP, ISAPRES, la educaci√≥n privada, los bancos, las concesiones de carreteras y las sanitarias, han financiado las campa√Īas electorales. Candidatos de todos los partidos pol√≠ticos han aceptado esos recursos: derecha, Concertaci√≥n y Enr√≠quez-Ominami. Su prop√≥sito: capturarlos, maniatarlos, para que legislen y act√ļen en su favor. Caso conocido es la ley de pesca, pero no parece ser el √ļnico.

El financiamiento de la política por el mundo empresarial ha tenido expresiones simbólicas dramáticas en los casos de Carolina Tohá y MEO. Ambos, hijos de padres asesinados por el régimen de Pinochet recibieron financiamiento de SQM, propiedad de Ponce Lerou, yerno del dictador. A ello se agrega otro hecho inconcebible, casi risible: el presupuesto ordinario del PPD, vale decir el pago de la electricidad, teléfonos, agua y secretarias, también ha sido financiado por SQM.

El Partido Socialista no se salva de esta confusi√≥n entre pol√≠tica y negocios. Sabemos de algunos connotados ex ministros socialistas que utilizaron la pol√≠tica para terminar en los directorios de grandes empresas. Pero, lo nuevo, en los tiempos que corren, ha sido el financiamiento ilegal de algunos candidatos. Hay varios identificados, gracias a las rectificaciones impositivas de empresas en Impuestos Internos. El caso del senador Rossi es el m√°s destacado, quien habr√≠a financiado su campa√Īa electoral con platas de SQM y de las empresas pesqueras. El senador vive un dif√≠cil proceso judicial, junto a otros parlamentarios de la derecha.

El socialismo nace para transformar el sistema capitalista y sobre todo en la hora actual su tarea es enfrentar los abusos y desigualdades de la econom√≠a neoliberal y las exclusiones del r√©gimen pol√≠tico, instaladas por Constituci√≥n pinochetista. As√≠ lo cree su militancia que tiene a Salvador Allende como referente ineludible. En consecuencia, el compromiso de la militancia socialista no se encuentra al lado de los grandes empresarios sino de los trabajadores, de los peque√Īos empresarios, los estudiantes modestos; en fin, junto a los desamparados, a los m√°s d√©biles. Ello le impide recibir financiamiento de empresas, independientemente de consideraciones legales.

Megavisi√≥n hizo explotar una bomba de racimo cuando revel√≥ que los dineros del PS se invierten en acciones y bonos de SQM y Pampa Calichera; y, tambi√©n en las empresas reguladas por la autoridad p√ļblica: sanitarias, el√©ctricas y concesionarias de autopistas. Existen inversiones en otras empresas, pero √©stas son las m√°s preocupantes por razones morales y conflicto de intereses.

Aquí se le presentan varios problemas al socialismo inversor. En primer lugar, algunas de estas empresas se encuentran cuestionadas por financiamiento ilegal de la política. Se trata de los casos de SQM y Pampa Calichera, ambas de Ponce Lerou; lo mismo con Aguas Andinas, sanitaria cuestionada además por la ciudadanía como consecuencia de su mal servicio.

En segundo lugar, las empresas sanitarias y el√©ctricas tienen tarifas reguladas, lo que significa que peri√≥dicamente negocian sus precios con la autoridad p√ļblica. Hay decretos, disposiciones y leyes de por medio. Podr√° comprenderse las restricciones que ello implica para un partido de gobierno o de oposici√≥n, que tiene responsabilidad directa o indirecta en la negociaci√≥n de las tarifas. Es parecido en el caso de las autopistas concesionadas.

En ambos casos, la autoridad de gobierno, los parlamentarios y los lobistas, así como la ciudadanía se encuentran periódicamente alertas a la política tarifaria. Y, se supone que los socialistas deben estar en la vereda de los usuarios de esos servicios en vez de lado empresarial y menos beneficiarse de eventuales alzas tarifarias. En consecuencia, hay conflicto de intereses.

En tercer lugar est√° el tema √©tico. Ning√ļn socialista puede permitirse recibir financiamiento o involucrarse en los negocios de Ponce Lerou. Y menos el partido en su conjunto. Las razones son obvias. Las inversiones del PS en SQM y Pampa Calichera impiden a sus militantes criticar al yerno de Pinochet. Ahora el socialismo camina de la mano con Ponce Lerou. Sus militantes no podr√°n cuestionar la privatizaci√≥n a precio vil que le permiti√≥ adue√Īarse de SQM durante la dictadura, gracias a la protecci√≥n de su suegro.

Los socialistas inversionistas han jugado con la inocencia de la gente. Los a√Īos de transici√≥n apartaron al Partido Socialista de su compromiso hist√≥rico con los trabajadores. Sus dirigentes han sido domesticados por el sistema econ√≥mico y el orden pol√≠tico instalado por Pinochet. Los oscuros negocios en que se han comprometido son la culminaci√≥n de su derrumbe moral.

*Publicado por Politika

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