Ago 16 2023
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Opini贸nPol铆tica

Argentina: El gris de la disconformidad

Las PASO (Primarias Abiertas Simult谩neas y Obligatorias) son el instrumento que invent贸 el sistema pol铆tico para evitar la fragmentaci贸n y generar mayor estabilidad en el sistema a trav茅s de la consolidaci贸n de 鈥渓a oferta鈥, es decir de su concentraci贸n en pocas opciones. Una especie de blindaje por arriba para encerrar al ganado en ciertos rediles predefinidos. Sin embargo, una vez m谩s el tiro sale por la culata y las Primarias terminan siendo la oportunidad para que el profundo malestar que se acumula en la sociedad se exprese con toda su fuerza de corrosi贸n y de manera sorpresiva. Una especie de grito desesperado de cambio. De que no va m谩s.

Frente a esta manifestaci贸n, que se dio en 2019, se repiti贸 en 2021 y anoche se expres贸 con m谩s claridad a煤n, hay dos actitudes muy distintas: hacer lo imposible por introducir a esa voluntad popular en un cono de silencio intentando reducir da帽os, procurar que no cunda el eco y apelar a un ardid para hacerla recapacitar; o ser fieles al significado profundo de la palabra democracia (el pueblo nunca se equivoca) y concentrarse en descifrar el mensaje de las urnas con mucha atenci贸n, sin miedo, sin anteponer los intereses propios, y con la mayor sinceridad intelectual posible. Vamos por este segundo camino.

El pueblo nunca se equivoca. Hay que descifrar el mensaje de las urnas con mucha atenci贸n, sin miedo, sin anteponer los intereses propios, y con la mayor sinceridad intelectual posible.

Que se vayan todos

El primer dato relevante de este comicio es el aumento r茅cord de los votos no positivos desde que se instalaron las PASO en 2009. Si comparamos las cuatro elecciones presidenciales que se sucedieron desde entonces, la merma en el total de sufragios afirmativos es impresionante: del 24,3 por ciento que suman las cifras de abstenci贸n, voto en blanco e impugnados en el a帽o 2011, pasamos al 36,5 por ciento en la Primaria de ayer domingo, por encima del 33,3% que se hab铆a verificado en 2015 y del 30,3% en 2019. Si en 2011 el caudal de votantes que no eligieron a nadie fue de 7.434.542, apenas la mitad de los conseguidos por Cristina Fern谩ndez de Kirchner para conseguir su flamante reelecci贸n, en 2023 ese guarismo聽lleg贸 a los 11.952.064, y se ubic贸 en la primera posici贸n ampliamente por encima del libertario ganador.

Estamos ante la proliferaci贸n de lo que aqu铆 proponemos llamar el ciudadano desafectado, que no coincide linealmente con quienes no ejercen su derecho al voto pero explica al menos una parte de esa tendencia en crecimiento. La desafecci贸n es la etapa superior del descontento, en tanto va m谩s all谩 del voto castigo (directamente dirigido a cuestionar al gobernante de turno) e incluso del voto bronca (que manifiesta su disconformidad con la totalidad de la oferta), para expresar algo as铆 como una desconexi贸n respecto de la l贸gica misma de la representaci贸n pol铆tica. Eligen no creer. Ya no esperan nada. Tal vez muchos de ellos se definan a 煤ltimo momento, pero se rigen por par谩metros que nada tienen que ver con la deliberaci贸n ideol贸gica o program谩tica. Para reconstuir el v铆nculo entre estas personas y la decisi贸n colectiva de los asuntos comunes es preciso un reseteo profundo del sistema pol铆tico.

Rockanroll

El segundo aspecto clave es la emergencia, en el doble sentido de la palabra聽emergencia, de una nueva fuerza pol铆tica que en apenas dos a帽os se convirti贸 en la m谩s votada a nivel nacional, pese a todos los pron贸sticos y en contra del deseo del establishment local. El fenomenal triunfo de聽Javier Milei聽y聽Victoria Villaruel聽desmiente a quienes se burlaron de sus pobres performances provinciales, sin reparar en algo obvio: el libertario sintoniza con el extendido malestar popular. Y gana todas las discusiones pol铆ticas que encara, poniendo a la defensiva a sus rivales y proponiendo lo que la mayor铆a de la poblaci贸n parece desear: un cambio decidido de rumbo, un futuro distinto capaz de ilusionar.

Este gigantesco envi贸n de legitimidad electoral le otorga ahora al l铆der ultraliberal un poder inmediato para incidir en el curso de los acontecimientos, lo cu谩l se verific贸 al instante con la devaluaci贸n del d贸lar oficial que adopt贸 el Banco Central. Toda la iniciativa est谩 de su lado. De no cometer errores, su camino a la presidencia podr铆a ser imparable. La gran pregunta es si para concretar esa marcha hacia la Casa Rosada necesitar谩 desestabilizar al actual gobierno. Y si en el caso de que as铆 sea, logre llevar a la pr谩ctica ese deseo. La principal batalla pol铆tica, por lo tanto, puede librarse antes de octubre.

Que sea lo que pueblo quiera

La derrota del oficialismo resulta inapelable, pese a los signos de astucia que sus principales referentes emiten al insinuar que el escenario de tres tercios podr铆a favorecerlos, por una rara carambola electoral. Lo cierto es que el peronismo pas贸 de 12 millones 200 mil votos en 2019 (47,79%) a obtener 7.058.830 (32,43%) en 2021, para tocar fondo anoche con menos de 6 millones y medio de adherentes (27,27%), lo que significa una ca铆da de casi la mitad del electorado en apenas cuatro a帽os, y estando en el poder. Pero si ponemos el foco ahora en el llamado 鈥漜andidato de la unidad鈥 la sangr铆a es a煤n m谩s elocuente: 7 millones de votos tirados a la basura, y un descenso desde las alturas de haber ara帽ado la mitad del electorado a un piso de apenas el 20%, un quinto de los sufragios en juego. Un dato menos num茅rico evidencia hasta qu茅 punto el peronismo enfrenta un dilema de largo alcance: por primera vez desde 1945, es decir desde su nacimiento, el peronismo qued贸 tercero en una elecci贸n presidencial.

Tres postales ilustran la crisis de las tres corrientes que conformaron la coalici贸n en 2019. Toma 1, el presidente Alberto Fern谩ndez votando solo y demacrado en la sede de la Universidad Cat贸lica de Puerto Madero, barrio de la oligarqu铆a porte帽a posmoderna. Toma 2, la esposa del candidato a presidente聽Malena Galmarini聽perdi贸 la interna del peronismo en su propio terru帽o, poniendo de manifiesto el grado de hidroponia del massismo. Toma 3, el kirchnerismo fue derrotado por primera vez en la gobernaci贸n de Santa Cruz y perdi贸 la elecci贸n presidencial en la provincia a manos de Milei, una afrenta muy dif铆cil de digerir para el legado ping眉ino.

Corta vida al macrismo sin Macri聽

La irrupci贸n de聽La Libertad Avanza聽dej贸 en terapia intensiva tambi茅n a la tradicional coalici贸n opositora.聽Juntos por el Cambio聽es otro de los perdedores de la jornada de ayer. A pesar de haber conseguido el segundo puesto, su lugar en el eventual balotaje de noviembre est谩 seriamente amenazado. Sin embargo, al interior de esta fuerza se alternan n铆tidos ganadores y estruendosos fracasos. Entre los primeros descolla el ex presidente Macri, no s贸lo porque logr贸 retener el distrito madre a trav茅s de su primo, no s贸lo porque festej贸 el triunfo en la interna presidencial de su candidata m谩s af铆n, sino tambi茅n porque su hip贸tesis de que ya madur贸 el consenso social para imponer una transformaci贸n liberal en serio parece haber sido confirmada por la votaci贸n.

En cuanto a Patricia Bullrich, el triunfo contra la maquinaria electoral de su contrincante la termina de convertir en una de las figuras con m谩s proyecci贸n en el escenario pol铆tico que viene, pero quiz谩s haya salido del comicio con menos posibilidades de llegar a la presidencia que antes. Tal vez por carecer de un c谩lculo razonable para reunir los votos que precisar铆a para acceder a la segunda vuelta, termine convirti茅ndose en una aliada de Milei en la tarea de demoler lo que queda del gobierno todista.

El m谩s grande perdedor de las primarias 2023 fue Horacio Rodr铆guez Larreta. El que dispon铆a de la mejor herramienta electoral e inagotables recursos econ贸micos, al que la mayor铆a de los analistas daban como casi seguro pr贸ximo presidente, sac贸 apenas el 11% de los votos. No ser铆a demasiado arriesgado vaticinar, incluso en un pa铆s donde todo vuelve y se recicla, que estamos ante el fin de la carrera pol铆tica de la fr铆a m谩quina de gestionar, el h茅roe de los moderados. Seguramente seguir谩 siendo funcionario y participar谩 de futuras elecciones, pero ha perdido la posibilidad de ser el conductor de su propio proyecto. A sus plantas rendido un rat贸n.

Romper la pared

La suma de los votos conquistados por Massa y Larreta, los dos pol铆ticos profesionales por excelencia, los genios de la rosca, los preferidos del c铆rculo rojo, los rivales que corren hacia el centro para finalmente darse un beso, apenas supera el guarismo que alcanz贸 el payaso loco. Si algo parece demostrar esta elecci贸n es que de la grieta no se sale por arriba, construyendo puentes en las alturas, sino que la salida es por el costado, en una especie de 茅xodo respecto de lo pol铆ticamente correcto. El problema no ser铆a la falta de acuerdos, sino la naturaleza de los consensos existentes que imposibilitan cualquier desenlace, sea del signo que sea.

Para las fuerzas populares y progresistas esta elecci贸n ha sido un golpe dur铆simo. Los peores temores se han confirmado: la ultraderecha extrae su potencial de los votantes j贸venes, tambi茅n entre los sectores empobrecidos, incluso en los territorios perif茅ricos, porque consigue representar la rebeld铆a contra el orden existente, a todas luces injusto.

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