Mar 18 2023
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Cultura

El intelectual

Hist贸ricamente tendemos a pensar que el intelectual es aquella criatura que surge de la academia. Y no sin raz贸n. Las c谩tedras en el siglo XIX proporcionaron la oportunidad de seguir l铆neas de investigaci贸n con impunidad, sin temor a ser censurado, desafiando las creencias establecidas que pasan por verdades universales. Hoy d铆a, este valor acad茅mico parece estar en su etapa terminal, cuando los intereses del mercado y las ideolog铆as dominantes empiezan a determinar los objetivos acad茅micos sin mucha consideraci贸n por lo que conoc铆amos como 鈥渁utonom铆a intelectual鈥, algo esencial para quien vive de la producci贸n y distribuci贸n de ideas.

Si no recordamos mal, en los a帽os 60 la figura m谩s reconocida del intelectual era la representada por ese extraordinariamente atractivo escritor, filosofo y activista Jean Paul Sartre. A pesar de escuchar ciertas declaraciones en algunos c铆rculos sobre la anulaci贸n del intelectual, 茅ste sigue siendo relevante hoy d铆a al igual que en los 60. Y una de las razones de ello es que el intelectual 鈥渃l谩sico鈥 o 鈥渦niversal鈥, como se le llamaba en aquella 茅poca, todav铆a se puede ver vivo y coleando en este mundo posmoderno. Puede ser reinterpretado y reinscrito, pero no erradicado.

Sartre, despu茅s del evento de 1968, abandona el 鈥渃oncepto cl谩sico鈥 de la figura del intelectual a favor de uno comprometido con la lucha social. La divisi贸n del trabajo que opera en la sociedad moderna, dice, significa que diferentes tareas que tomadas en conjunto constituyen la praxis, son separadas y asignadas a diferentes grupos de especialistas. Estos especialistas tienen control sobre la evaluaci贸n de los usos a los que ponen a su conocimiento y su realizaci贸n se deja a las clases trabajadoras, con excepci贸n del cirujano. Estos te贸ricos no son intelectuales, aunque es de este grupo de donde muchos de ellos salen.

El 鈥渋ntelectual鈥 es, seg煤n Sartre, alguien que se da cuenta de la oposici贸n entre una b煤squeda de verdad pr谩ctica, con todas las normas que implica, y una ideolog铆a dominante, con su sistema de valores tradicionales. Si el t茅cnico del conocimiento acepta la ideolog铆a dominante o se adapta ella, entonces no es un intelectual, sino meramente un funcionario subalterno de la s煤perestructura, un te贸rico pr谩ctico de la clase dominante. Pero… 鈥渟i el t茅cnico del conocimiento pr谩ctico toma consciencia de la particularidad de su ideolog铆a y no puede reconciliarse con ella, entonces el agente del conocimiento pr谩ctico se convierte en un monstruo, es decir, un intelectual, alguien que atiende a lo que le preocupa y a quien otros se refieren como hombre que interfiere en lo que no le concierne鈥.

Esta es la raz贸n de por qu茅 para Sartre no se puede tener un intelectual que no sea de izquierda. Su papel es liberarse a s铆 mismo de esta ideolog铆a. Pero, esto no puede hacerlo simplemente estudi谩ndola, porque es 鈥渟u propia ideolog铆a鈥. La 煤nica forma en que el intelectual puede realmente distanciarse de la ideolog铆a dominante es adoptando el punto de vista de sus miembros m谩s desfavorecidos. Los intelectuales, de esta manera, calman sus consciencias culpables mediante el uso del conocimiento y poder que han adquirido como miembros de la burgues铆a y de su propio condicionamiento como peque帽o burgu茅s.

Las clases desfavorecidas est谩n en contradicci贸n con la de la burgues铆a, al igual que la clase intelectual, pero carece del conocimiento t茅cnico o, mejor a煤n, de la conciencia reflexiva de su situaci贸n. En consecuencia, no pueden hablar por s铆 mismas. Necesitan intelectuales para hablar por ellas y dar expresi贸n a su causa revelando la verdadera naturaleza de su situaci贸n.

El problema con 茅sto, sin embargo, es… 驴 por qu茅 el intelectual posee esta consciencia superior? 驴qu茅 es lo que exactamente legitima el reclamo intelectual para saber m谩s acerca de las clases desfavorecidas de lo que ellas mismas saben? Sartre reconoce expl铆citamente esta falta de legitimidad. El intelectual, dice, no tiene mandato de nadie. Pero, es precisamente la naturaleza contradictoria de la situaci贸n del intelectual la que le proporciona una funci贸n. Las contradicciones intelectuales son las contradicciones inherentes a cada uno de nosotros y a toda la sociedad. Al esforzarse por lograr una consciencia reflexiva de su situaci贸n, el intelectual hace un esfuerzo para lograr conciencia para todos.

Todo esto esta muy bien, pero la pregunta persiste: 驴qu茅 evidencia tenemos de que las contradicciones del intelectual son los de la sociedad en su conjunto? Y, mejor a煤n, 驴cuales son los medios con los que el intelectual logra una conciencia reflexiva mejor y m谩s profunda que cualquier otro? Sartre nunca se plante贸 estas preguntas. Simplemente dio por sentado que el intelectual puede actuar como el guardi谩n de la emancipaci贸n o humanizaci贸n del ser humano.

Intelectuales: nacimiento y peripecia de un nombre | Nueva SociedadEsta narrativa sartriana marxista s贸lo puede mantenerse impidiendo que las clases desfavorecidas se conviertan en narradores de su propia historia, restringi茅ndolas a las posiciones de meros destinatarios. El intelectual acaba hablando por las clases oprimidas, imponiendo en ellas sus puntos de vista de la misma manera que lo hace la burgues铆a. Como dice Guilles Deleuze, el intelectual acaba cometiendo el pecado de la 鈥渋ndignidad de hablar por otros鈥. Esta imagen del intelectual como el portador de lo universal y el proletariado como su forma oscura ha perdido hoy en d铆a su poder y el intelectual ya no tiene el llamado a desempe帽ar este papel.

脡sta fue principalmente la problem谩tica en la que el intelectual estuvo inmerso en el siglo pasado y sus respuestas en contra de las amenazas a la civilizaci贸n mundial generadas por la pobreza, la explotaci贸n econ贸mica, el genocidio y las guerras imperialistas.

Esta nueva centuria, a diferencia de la anterior, plantea nuevos desaf铆os y las amenazas a las que se enfrenta la humanidad hoy d铆a son de una naturaleza conceptual diferente. 驴C贸mo dividimos lo humano y lo no humano, divisi贸n cada vez mas cuestionada? Consid茅rense s贸lo estos tres desarrollos recientes: el mayor estatus moral y legal otorgado a los animales, la mayor culpa que se le da a los patrones de comportamiento espec铆ficamente humanos por varias crisis ecol贸gicas y los avances cient铆ficos y tecnol贸gicos masivos relacionados con el desciframiento del c贸digo gen茅tico y la proliferaci贸n de los c贸digos computacionales. La Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos de Naciones Unidas de 1948 no anticip贸 nada de esto. Los intelectuales necesitan hoy d铆a pensar en t茅rminos de una nueva Declaraci贸n para el siglo XXI.

Si por verdadero intelectual entendemos ese individuo que dice lo que piensa y no funciona como portavoz ideol贸gico de los intereses imperantes, entonces el requisito m铆nimo es que sus ingresos no dependan de la popularidad o la validez de lo que dicen. Algunos acad茅micos han utilizado su posici贸n para convertirse en intelectuales p煤blicos porque saben que incluso si dicen cosas muy impopulares, a煤n pueden conservar su trabajo, al igual que uno que otro periodista. Pero sus efectos, como podemos apreciar, han sido s贸lo marginales en los modos de reproducci贸n social. Joseph Schumpeter, por ejemplo, sarc谩sticamente explic贸 el surgimiento de los intelectuales como 鈥渦na v谩lvula de seguridad鈥 que se desahoga cuando la m谩quina capitalista comienza a sobrecalentarse.

Seg煤n Foucault, ese 鈥渋ntelectual universal鈥, el que hace uso de sus conocimientos, de su competencia y de su relaci贸n con la verdad en beneficio de las luchas pol铆ticas, naci贸 del jurista, del hombre que invoc贸 la universalidad de una ley justa, en ocasiones contra las profesiones jur铆dicas mismas, y que encuentra su m谩xima expresi贸n en el escritor, el portador de valores y significados en los que todos pueden reconocerse a s铆 mismos. Lo que hoy tenemos en cambio, dice, no es el 鈥渋ntelectual universal鈥, sino el 鈥渋ntelectual espec铆fico鈥, el que deriva su figura del experto en lugar del jurista.

En verdad, la creciente especializaci贸n del conocimiento ha servido para disminuir el papel de los acad茅micos como intelectuales. La autoridad del acad茅mico como intelectual est谩 ahora ligada al trabajo de Foucault en su 煤ltimo libro 鈥 Semanario Universidadinvestigaci贸n que se supone produce una forma de conocimiento y comprensi贸n que otros no tendr铆an. Foucault llama la atenci贸n sobre el hecho de que los intelectuales se han acostumbrado a trabajar no en el car谩cter de lo universal, ejemplar, justo y verdadero para todos, sino en sectores espec铆ficos, en puntos precisos donde est谩n situados, ya sea por sus condiciones profesionales de trabajo o sus condiciones de vida… vivienda, hospital, laboratorio, universidad y relaciones familiares y sexuales. Es este 谩mbito el que les permite ganar una conciencia m谩s concreta de las luchas sociales, que no siempre son las mismas del proletariado y las masas. Y, sin embargo, a pesar de esto, Foucault cree que ellos se han acercado tambi茅n al proletariado porque enfrentan cuestiones reales, luchas materiales y cotidianas y porque, aunque en forma diferente, act煤an en contra de las multinacionales, los aparatos jur铆dicos y policiales, los especuladores inmobiliarios, etc. que son los mismos adversarios del proletariado.

Esta nueva configuraci贸n hace posible rearticular categor铆as que previamente estaban separadas. La escritura, que hab铆a sido la marca sacrosanta del intelectual, ha desaparecido y reemplazada por conexiones transversales entre diferentes 谩reas de conocimiento -magistrados y psiquiatras, laboratoristas y soci贸logos, m茅dicos y obreros, cada uno en su propio campo-, han logrado participar en un proceso global de politizaci贸n de los intelectuales. Esto explica como, a medida que el escritor tiende a desaparecer como figura central, el conferencista y la universidad emergen ahora como 鈥渋ntercambiadores o puntos privilegiados de intersecci贸n鈥.

Este intelectual espec铆fico no est谩 libre de ciertos obst谩culos y del peligro de sumergirse en luchas meramente coyunturales, en demandas urgentes, pero solo dentro de sectores particulares que corren el riesgo de no lograr avances significativos por falta de estrategia global o del soporte limitado de peque帽os grupos. El precio de reclamar experiencia en un campo determinado los deja con una reducida relevancia en el discurso p煤blico. Es por 茅sto que el llamado 鈥渋ntelectual cl谩sico鈥 todav铆a tiene un papel relevante en el discurso social. Lo ir贸nico en Foucault, por ejemplo, es que contradice su propia tesis sobre el intelectual universal al continuar operando en mayor o menor medida dentro de esta tradici贸n.

No estar铆a dem谩s recordar que durante la Ilustraci贸n el papel p煤blico del intelectual era demostrar la capacidad de emitir juicios independientemente de las consecuencias concretas que tuvieran, cuyo prototipo intelectual estuvo encarnado en Francia en la extraordinaria figura de Voltaire.

En la medida en que los intelectuales adoptan una posici贸n 鈥渙bjetiva鈥 que simplemente muestra todos los lados del problema sin emitir juicios o, peor a煤n, reducirse a meros instrumentos de manipulaci贸n, corren el riesgo de perder toda relevancia o ser reemplazados por los llamados 鈥渆xpertos鈥, que en los canales de televisi贸n que denuncian, se burlan, vituperan y arremeten contra sus oponentes, generando m谩s calor que luz. Necesitamos como siempre intelectuales y fil贸sofos que inspiren discusiones, ideas criticas y escenarios alternativos en temas de naturaleza pol铆tica, social y 茅tica.

 

* Profesores de Filosofia chilenos graduados en la Universidad de Chile. Residen en Ottawa, Canad谩, desde el 1975. Nieves estuvo 12 meses preso en uno de los campos de concentraci贸n durante la dictadura de Augusto Pinochet. Han publicado seis libros de ensayos y poesia. Colaboran con www.surysur.net y el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)


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