Mar 22 2023
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Opini贸nPol铆tica

Inmigraci贸n en Chile: las cosas por su nombre

El gobierno chileno acaba de reconocer que en el pa铆s hay m谩s de veinte mil inmigrantes que se encuentran de forma irregular por la forma en que han entrado al pa铆s o por haber incurrido en delitos que hacen aconsejable deportarlos. Se nos dice, asimismo, que en la mayor铆a de estos casos se trata de venezolanos, bolivianos y colombianos cuya expulsi贸n significar铆a gastar unos 55 mil millones de pesos si se considera especialmente el costo en pasajes a茅reos. A todos ellos hay que sumar el flujo de nuevas personas y familias que llegan a diario, aunque se sabe que hay varios cientos o miles que est谩n abandonando por sus propios medios nuestro territorio, desilusionados por no haber encontrado trabajo y las condiciones de vida que so帽aron al venir aqu铆.

En la comprobaci贸n de que en muchos episodios de violencia y delincuencia que asolan al pa铆s se constata la acci贸n de inmigrantes, las autoridades est谩n siendo presionadas por la poblaci贸n que se siente justamente amedrentada, pero que en muchos se afecta por las campa帽as pol铆ticas y medi谩ticas que obviamente le imputan exagerada e irresponsablemente a los extranjeros el estado de convulsi贸n causado por aquellos reiterados asaltos y atentados contra la vida y la propiedad de nuestros habitantes.

La Moneda quiere intensificar ahora los esfuerzos por lograr la masiva deportaci贸n de los inmigrantes 鈥渋rregulares鈥, manifestando la peregrina intenci贸n que nuestros pa铆ses lim铆trofes se abran a la idea de recibirlos, acogerlos dentro de sus fronteras u obligarlos a transitar hacia sus pa铆ses de origen. Se quiere, por ejemplo, que los bolivianos no solo permitan el regreso de sus connacionales sino permitan el tr谩nsito de los que provienen de m谩s al norte de nuestra regi贸n. Al mismo tiempo, se expresa la intenci贸n de que el r茅gimen de Nicol谩s Maduro colabore activamente con la repatriaci贸n de muchos miles de venezolanos, incluyendo entre 茅stos a aquellas verdaderas bandas de delincuentes hace mucho tiempo involucradas en el narco y microtr谩fico de estupefacientes, llegando a organizar poderosos y criminales carteles de la droga que nadie est谩 dispuesto a recibir de regreso.

Severo problema afronta nuestro pa铆s si se considera que nuestro Gobierno y su Canciller铆a no han propiciado buenas relaciones con los diversos reg铆menes del Continente como para buscar una soluci贸n multilateral al respecto entre nuestras naciones. Cuando, por el contrario, el gobierno de Sebasti谩n Pi帽era hasta alent贸 la fuga masiva de venezolanos y otros a objeto de afectar la imagen de reg铆menes como el chavista y cubano. A lo anterior se agrega que reci茅n empieza a discutirse la necesidad de tener una pol铆tica inmigratoria nacional porque, verdad sea dicha, el empresariado nacional por m谩s de dos d茅cadas se mostr贸 complacido de que llegara 鈥渕ano de obra barata鈥 a sumarse a las faenas agr铆colas, mineras, forestales y otras del 谩mbito de los servicios.

Especialmente cuando se apostaba a una incierta bonanza econ贸mica, fundada en buena medida por los miles de trabajadores que llegaban al pa铆s.

No nos olvidemos que durante la Dictadura Militar cientos de miles de chilenos salieron al extranjero forzados por razones pol铆ticas y econ贸micas. Pr谩cticamente no hubo pa铆s de la tierra que no recibiera a la di谩spora chilena y, adem谩s, le brindara una acogida ejemplarmente hospitalaria, gracias a la cual hasta ahora se calcula en m谩s de un mill贸n los que se quedaron definitivamente en los pa铆ses de acogida. Pasada nuestra interdicci贸n ciudadana consta que muchos compatriotas han regresado por su propia voluntad y sin que nadie los haya compelido hacerlo. Salvo con algunos recursos ofrecidos por Alemania y otros pa铆ses europeos destinados a solventar el oneroso retorno y reinserci贸n de estos en nuestro pa铆s. Huelga decir, al respecto, que constan casos de exiliados chilenos que tuvieron una indecorosa conducta en el exterior con lo que arriesgaron diversas penas y sanciones que deliberadamente fueron tratadas con mucha discreci贸n a fin de no afectar la imagen de aquellos chilenos bien comportados y que se ganaron el afecto de las naciones anfitrionas.

Desde Chile, ahora la situaci贸n se aprecia muy poco sim茅trica. Por la frivolidad propia de la clase pol铆tica, la insolvencia medi谩tica y la ignorancia de muchos, el pa铆s prefiere achacarles a los inmigrantes gran parte de los trastornos en seguridad, llegando al extremo de asumir conductas xenof贸bicas con la intenci贸n de arrancar aplausos y eventuales sufragios. Desconociendo, as铆, lo que podemos comprobar todos los d铆as: la valiosa presencia de miles de trabajadores llegados a nuestro territorio que colaboran ejemplar y honestamente en las m谩s diferentes actividades agr铆colas y forestales, as铆 como en la industria, el comercio, ciudades y pueblos. Sin cuyo esfuerzo dif铆cilmente podr铆amos haber alcanzado los actuales 铆ndices productivos, as铆 como nuestro alto est谩ndar de pa铆s exportador.

Lamentablemente, nuestros gobernantes han seguido el camino de deslindarse de la suerte de nuestros pa铆ses hermanos, ejerciendo una supremac铆a que no se condice con nuestro precario nivel democr谩tico y esos agudos d茅ficits en materia de igualdad social, instrucci贸n p煤blica, vivienda y servicios sanitarios. Con pr谩cticas de corrupci贸n que se han igualado a las de los peores reg铆menes de nuestra regi贸n. Bajo la paradoja, adem谩s, de tener un gobierno de izquierda muy d贸cil a los intereses de las grandes potencias, cuanto de la oligarqu铆a nacional. Y que ahora escoge el camino de los estados de emergencia como de la represi贸n policial y militar para conjurar las justas demandas de nuestra poblaci贸n ind铆gena y de los millones de chilenos pobres e indigentes.

Agreguemos el asombro que nos produce que muy pocos se acuerden del derecho humano a la emigraci贸n consagrado universalmente y al cual tantas veces en su historia tantos chilenos tuvieron que recurrir para escapar de la pobreza y de las convulsiones pol铆ticas.

 

* Periodista y profesor universitario chileno de vasta trayectoria. Premio nacional de Periodismo y, Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federaci贸n Mundial de la Prensa.

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