Ene 4 2023
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Opini贸nPol铆tica

La deriva sin l铆mites del neoliberalismo uruguayo dirigido por Lacalle Pou

En poco tiempo se aceler贸 un proceso de grandes transformaciones mundiales que cambiaron las bases sobre las cuales se asentaban las relaciones internacionales. En realidad, vivimos en un mundo donde los poderosos ejercen el poder y utilizan su influencia -pol铆tica, militar, tecnol贸gica y comercial- en su propio beneficio, con escasa o nula atenci贸n a los problemas de los miles de millones de desamparados.

Vivimos en un mundo marcado por la hegemon铆a y la dominaci贸n. Hegemon铆a de los ricos que imponen sus condiciones, sus m茅todos y su filosof铆a, que someten a una dominaci贸n por聽 parte de los pa铆ses industrializados o del primer mundo sobre los pa铆ses pobres y sus poblaciones.El Secreto MEJOR guardado de los RICOS y PODEROSOS - ZARZA

En este sentido las relaciones de comercio internacional son una parte esencial, un aspecto sustancial, tal vez una pieza clave de este sistema de dominaci贸n. Es la piedra angular de esta construcci贸n. La base en que se sustenta esta concepci贸n es la presunci贸n del absoluto y ben茅fico poder regulador del mercado y la bondad de la especializaci贸n en la producci贸n en funci贸n de las ventajas comparativas que cada econom铆a nacional goza.

La idea de los economistas de este corte se basa en que la competencia desata la innovaci贸n, eleva la productividad y conduce al descenso de los precios. La suposici贸n, elevada al rango de doctrina, define la interdependencia como un elemento superior a la autonom铆a, la competencia mejor que la cooperaci贸n y el consumo, un ideal de vida.

Pero para dar lugar al libre comercio internacional, los pa铆ses pobres deben abrir y desregular sus econom铆as, es decir eliminar la protecci贸n del aparato productivo nacional y suprimir todos los condicionamientos que traban la circulaci贸n de servicios y mercader铆as, zambull茅ndose -sin salvavidas-聽 en el mercado global.

El Estado debe ceder paso al mercado y abstenerse de interferir en 茅l y en este aspecto el gobierno uruguayo del presidente Luis Lacalle Pou hace gala de un elocuente pragmatismo. De esta forma, el orden social neoliberal se apropia de los avances cient铆ficos y tecnol贸gicos para fundamentar una pol铆tica de cambios estructurales m谩s acordes con los tiempos de la revoluci贸n inform谩tica y cibern茅tica.

El discurso inicial cambia y legitima las decisiones de gobernabilidad en el necesario proceso de reformas estructurales que permitan al Estado hacer frente a los nuevos retos de la devaluada pero a煤n vigente 聽鈥済lobalizaci贸n鈥. Gobernabilidad para estar al d铆a en el tiempo de la cibern茅tica, la inform谩tica, la realidad virtual y el ciberespacio de las comunicaciones.

En este sentido, impulsar las reformas en el orden estatal se convierte en un programa fundamentalista e irreversible. Y en esta din谩mica surgen varios tipos de reformas, acu帽adas bajo el manto o pretexto de la modernizaci贸n, que se consideran b谩sicas para garantizar una adecuaci贸n total de las funciones del Estado.

Reforma del proceso de gobierno o gesti贸n p煤blica, reforma de la ense帽anza, reforma de la constituci贸n pol铆tica del Estado, y reforma de la Seguridad Social, entre otras.聽聽

La reforma del proceso de gobierno en la gesti贸n p煤blica centrada en aplicar pol铆ticas de privatizaci贸n, desincorporaci贸n y desregulaci贸n de la actividad p煤blica estatal, que abarque la privatizaci贸n de empresas p煤blicas consideradas estrat茅gicas como telecomunicaciones, transporte, hidrocarburos y el茅ctricas.

Reformas del r茅gimen pol铆tico, buscando nuevos pactos sociales m谩s acordes con los procesos de desincorporaci贸n y desregulaci贸n de la actividad p煤blica estatal, promoviendo los cambios precisos en los procesos electorales. En esta din谩mica se impone la reforma de la Carta Magna. Se trata de dar legitimidad al conjunto de transformaciones en la relaci贸n p煤blico-privado nacidas de la aplicaci贸n de la doctrina neoliberal del Estado.

El conjunto de institutos, normas y nuevos derechos de los inversores y las corporaciones que se han venido desarrollando -ya en el gobierno de centroizquierda del Frente Amplio- permitir谩n hacer realidad el sue帽o del neoliberal m谩s fundamentalista que podamos imaginar.

Las consecuencias de esta pol铆tica econ贸mica son inevitables: d茅ficit end茅mico de la balanza comercial, endeudamiento para afrontarlo, necesidad de exportar cada vez m谩s para pagar deudas que por v铆a complementaria est谩n bajo baj贸 el control de la banca internacional, los grupos 鈥渂uitres鈥 de inversores, el FMI y el Banco Mundial.

La promesa del desarrollo sigue siendo una promesa falsa. Ofrece como meta ilusoria para los pa铆ses pobres en v铆as de desarrollo, el nivel de vida y bienestar que ostentan las sociedades desarrolladas, lo que incluye el consumo y el despilfarro conocidos. Se oculta el hecho de que el desarrollo alcanzado por los pa铆ses industrializados se obtuvo en sus or铆genes y actualmente se sustenta, en buena medida, en la explotaci贸n del mundo subdesarrollado, la sobreexplotaci贸n de los recursos del planeta y la contaminaci贸n incesante. Ese desarrollo prometido es imposible.

Vivimos en una falacia para la galer铆a, reciclando viejas recetas ya que esta pol铆tica econ贸mica que nos impusieron formalmente desde 1989, con el llamado Consenso de Washington, no ha sido m谩s que una nueva colonizaci贸n de los mercados disfrazada de un nuevo sistema de desarrollo.

*Periodista Uruguayo residente en Ginebra. Fue Miembro de la Asociaci贸n de Corresponsales de prensa de Naciones Unidas en Ginebra (ACANU). Analista Asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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