Sep 23 2014
1817 lecturas

CulturaOpinión

Las guerras sin fin; derechos (in)humanos

Desde hace alg√ļn tiempo nuestras razones y art√≠culos son como materia pesada y est√©ril, no son solo nuestras palabras, sino nuestras acciones, las que nos dejan sin luz y esplendor frente a la barbarie del neoliberalismo belicista. La muerte de las Naciones Unidas tal vez no sea, indefectible pero al igual que las guerras que se suceden, est√° programada desde hace tiempo.

No se trata de una sobreestimación de la coyuntura actual, fruto de la megalomanía del pensamiento periodístico sino de una constatación meditada, una situación de hechos que se avala con signos palpables.

En esto el tiempo act√ļa muchas veces como las lenguas de Esopo siendo lo mejor y lo peor de las cosas, el agente de la creaci√≥n y el de la destrucci√≥n donde suscita lo nuevo y acumula las ruinas. Una aristocracia de funcionarios que se reservan las relaciones publicas y la integridad de los privilegios de la organizaci√≥n, dignidades y cargos que se dan m√°s por fortuna que por m√©rito, frente a la rareza opuesta marcada por algunas, -cada vez menos- Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) conforman la realidad onusiana. Pero mucho antes que surgiera este impulso permanente a la guerra, el sismo geopol√≠tico que produjo la ca√≠da del muro de Berl√≠n, condenaba paulatinamente el Consejo de Seguridad, ya que no era, ni es, representativo del nuevo (des) orden mundial en el concierto de naciones, dado que su mecanismo de decisi√≥n est√° paralizado por la multiplicaci√≥n de crisis y conflictos perif√©ricos. Aunque si, debemos reconocer que estos estados utilizaron el marco de la ONU como un centro multifuncional para justificar las decisiones b√©licas.
Pero cada d√≠a la ONU nos aporta una fantas√≠a nueva y nuestros humores se mueven con los del tiempo, ya que los pensamientos de los mortales mudan seg√ļn las conveniencias, fluctuando entre diversos criterios.
No es desacertado juzgar la organizaci√≥n onusiana por los rasgos m√°s comunes de su historia, pero dada la inestabilidad de nuestras costumbres y opiniones vertidas en la ret√≥rica abusiva de algunos hombres de Estado, que enga√Īan hasta los buenos historiadores, obstin√°ndose en formar en nosotros una contextura s√≥lida y perseverante, alineando e interpretando todos los actos a su conveniencia, o disimul√°ndolos cuando no se pueden desvirtuarlos.
De ah√≠ que las naciones belicosas comenzaron a conceder premios a la ¬ęvirtud de la complicidad ¬Ľ otorgando por ejemplo, clausulas beneficiosas para los intercambios comerciales, haciendo m√°s f√°cilmente el motivo de que la verdad sea falsa o viceversa, y as√≠ se condena un pa√≠s, o su Presidente al frente del mismo

En nuestro tiempo de americanización de la economía mundial es fácil encontrar el paralelismo a dicha coyuntura, es también un momento crucial de la humanidad, en que el derecho internacional está experimentando una profunda transformación en su praxis social, adecuando su funcionamiento a los intereses económicos.
La Comisi√≥n de Derechos Humanos que llevan a cabo anualmente en Ginebra es el reflejo cabal del actual estado del mundo. Todos pueden participar en la farsa y fingir ser honrados en el escenario mundial del humanismo, entre las violaciones de los convenios internacionales, o la generaci√≥n del espectro de la desocupaci√≥n masiva o la ignominia de los bombardeos, medidos por el bar√≥metro de los da√Īos colaterales cuyas v√≠ctimas inocentes son mujeres, ni√Īos y viejos. La guerra transformada en una prerrogativa o m√©rito del capricho de una superpotencia, es en realidad el testimonio de nuestra imbecilidad y cobard√≠a.
Pero hasta las fieras en las sombras de su jaula, cuando se olvidan de la selva parecen dulcificarse, sin abandonar por lo tanto su instinto, ya que la sangre de sus víctimas recorre aun sus fauces.
Esta es la manera como se desgastan y marchitan los imperios arrastrando complicidades de ocasi√≥n, para repartirse los beneficios, ya que en esas elevadas fortunas es raro el sentido com√ļn…. languidez , silencio y suspiros desde el fondo de una sala act√ļan como un manto silencioso de expertos sin coraje , incapaces de hacer de las interminables Secciones de los DDHH un instrumento portador de dignidad, y cre√≠ble, que sea capaz de condenar sin ambig√ľedad al ¬ępoder de la sinraz√≥n¬Ľ, violador en m√ļltiples ocasiones del derecho internacional… para poner fin a esta barbarie belicista, sin quedar encerrados en la l√≥gica de la inercia legal del anquilosamiento o ego√≠smo de algunos pa√≠ses frente a la aton√≠a de otros.

Solo as√≠ se podr√° responder a las necesidades de cada momento hist√≥rico… el desaf√≠o actual generado por las guerras debe ser vencida con el arma de la eficacia atinada e irrenunciable de las movilizaciones, abordando las discusiones de forma seria y coherente por la PAZ.
¬ŅPor qu√© nuestro lenguaje com√ļn tan f√°cil para condenar a los m√°s d√©biles se torna oscuro e ininteligible en las orillas del lago Leman frente al poderoso? ser√°n los signos de nuestros tiempos callar y otorgar.

*Miembro de la Plataforma Descam Ginebra y del Consejo de Redacción del Hebdolatino

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario