Mar 27 2016
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Libro de la semana

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Paraguay: Contar de golpe, de Varela y Larsen

Hace dos a√Īos, cuando cerr√°bamos la primera edici√≥n de ‚ÄúContar de Golpe‚ÄĚ, sab√≠amos que Am√©rica Latina estaba sufriendo cambios importantes con respecto al escenario en el cual hab√≠amos empezado a escribir un a√Īo antes. La muerte de Hugo Ch√°vez, el crecimiento de algunas fuerzas pol√≠ticas conservadoras en todo el continente, y cierta p√©rdida de iniciativa por parte de los sectores populares en varios pa√≠ses ya prefiguraban una reconfiguraci√≥n del panorama social y pol√≠tico en Nuestra Am√©rica. Sin embargo en esos primeros meses de 2014 no nos hubi√©semos imaginado un avance tan poderoso de la derecha, especialmente aquella propensa a fogonear planes desestabilizadores, como el que se est√° viviendo en estos primeros meses de 2016.

La victoria del macrismo en Argentina, y especialmente los ataques que sufren hoy los gobiernos de Brasil y Venezuela, nos remiten al clima de hostigamiento permanente que precedi√≥ el golpe de estado parlamentario que destituy√≥ a Fernando Lugo en Paraguay en 2012. Muchas de las informaciones que llegan de Caracas y Brasilia guardan cierto parecido con las estrategias que estudiamos para hablar de Paraguay, desde la idea de ‚ÄúGolpe Blando‚ÄĚ, o la de ‚Äúguerra de baja intensidad‚ÄĚ, cuyo principal fin es desbaratar a un gobierno cuyos intereses se contraponen o funcionan de estorbo a los planes de algunos de los sectores de poder.

As√≠ sucedi√≥ con Lugo, y a cuatro a√Īos de junio de 2012, podemos analizar las repercusiones de aqu√©l cambio de mando abrupto: se expandieron los cultivos transg√©nicos, se profundiz√≥ la hist√≥rica concentraci√≥n de la tierra, se privatizaron los servicios p√ļblicos y se ampli√≥ la militarizaci√≥n del pa√≠s contra la protesta social.

Con sus peculiaridades locales, lo que sucedió en Paraguay es un modelo que hoy intenta avanzar en América Latina de la mano de partidos, movimientos y sectores mediático-empresariales que incluyeron en el abanico de sus estrategias para la toma del poder, la desestabilización y el derrocamiento de gobiernos democráticamente electos.

El Golpe de Estado de Honduras en 2009 y el de Paraguay en 2012 resultaron ser los dos ensayos mejor logrados. Y hacia 2016 la fuerza de estas intentonas golpistas parecen gozar de mayor vigor y apoyo.

Entre las herramientas que en todos los casos se pusieron en juego para llevar adelante este tipo de planes, decidimos concentrarnos en una de las m√°s importantes, de extraordinaria actualidad y, quiz√°s, la m√°s poderosa: la prensa.

Las empresas mediáticas ejercieron y ejercen un papel de primerísimo plano en la preparación y ejecución de la desestabilización, a partir del interés de sus grupos empresarios en articulación con otras ramas industriales y financieras.

El caso paraguayo es paradigm√°tico en este sentido porque reune detr√°s de los due√Īos de los medios a constructoras, supermercados, agroindustrias y bancos, que trabajaron para generar un terreno m√°s propicio para sus negocios. Desde los diarios, radios y pantallas de TV, se encargaron de fomentar el rabioso rechazo a las pol√≠ticas gubernamentales de Fernando Lugo, pero cubrieron con un manto de aparente normalidad las administraciones ap√≥crifas que corrieron a ese gobierno, elegido por el voto de la mayor√≠a.

En todos los casos, los argumentos fueron similares: los gobiernos populares estaban empapados de corrupción, ineficacia o ineptitud.

Alentados por sus pares en el extranjero, los medios difundieron informes, editoriales, entrevistas, videos y audios con el objetivo de estimular nervios sensibles al miedo y la indignación de amplios sectores de la población.

Pero para que el engranaje funcione, fue necesario contar con el trabajo de miles de personas que se dedicaran a escribir, entrevistar, investigar y grabar: los periodistas.

Es preciso desmitificar su rol y su labor. No siempre hay una correa de trasmisión entre los intereses del grupo mediático por el que trabajan y su producción. Existen actos de resistencia silenciosa en las redacciones, que no encuentran espacio en las páginas de los medios, pero que no por eso dejan de ser importantes en el intento de frenar o combatir las intentonas golpistas.

En Contar de Golpe decidimos analizar cuál fue el rol de aquellos periodistas que rechazaron seguir el mandato de los patrones de los medios antes, durante y después del golpe de estado a Fernando Lugo. Experiencias que expresan la complejidad de la labor periodística cuando la presión política sube hasta el tope, y como la dignidad de los trabajadores muchas veces se enfrenta al servilismo disfrazado de ética profesional. Entendemos que las conclusiones de este libro pueden servir para analizar los casos actuales en América Latina, inclusive en aquellos adonde no esté en marcha una desestabilización política propiamente dicha.

Es importante destacar el rol de las organizaciones sindicales de los trabajadores de prensa, espacios indispensables para constituir un mayor clima de conciencia acerca de la labor cotidiana y sus implicaciones.

El crecimiento de este tipo de gremios en algunos lugares de Am√©rica Latina (como es el caso, en el √ļltimo a√Īo, del SiPreBa en Argentina), dan cuenta de una necesidad que trasciende las reivindicaciones gremiales, y que en situaciones de presi√≥n por parte de los medios para operar sobre la realidad pol√≠tica se vuelven vitales.

La vinculaci√≥n entre los periodistas y los movimientos sociales y organizaciones populares tambi√©n resulta un factor de fortalecimiento de la resistencia dentro de los medios. Adem√°s de ‚Äúfuente‚ÄĚ de informaci√≥n, los colectivos funcionan en muchos casos de reaseguro, lugar de debate y acompa√Īamiento para muchos comunicadores. Y, especialmente, la existencia de medios comunitarios, alternativos y populares, se presenta como un ant√≠doto insustituible para hacer frente a la distorsi√≥n informativa de los grandes medios privados.

Es en estos √ļltimos donde los v√≠nculos con organizaciones y el trabajo sindical se expresan, convirti√©ndose inclusive en espacios en los que los mismos periodistas de medios comerciales encuentran lugar para difundir lo que las patronales desechan por considerar inconveniente.

Ponemos nuevamente en circulaci√≥n este material entonces, porque sus reflexiones no se han agotado y, por lo contrario, entendemos que vuelven a surgir en la actualidad con a√ļn m√°s fuerza. ¬†

pdf_iconContar de golpe – J Varela F Larsen

 

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