Sep 15 2014
3550 lecturas

Participaci贸n ciudadana

Periodismo, consumo, capitalismo

En Argentina, el periodismo y la prensa en sus versiones escrita, verbal o televisiva, en muchos casos, hoy responde a los intereses de las grandes corporaciones nacionales y multinacionales, imponen la agenda y los temas que la sociedad deber谩 digerir, ese ser铆a el t茅rmino adecuado.
Sencillo es ver como el profesional que tiene que informar, es limitado a veces por voluntad ajena y otras por razones econ贸micas, y esa informaci贸n nunca va a llegar 鈥減ura鈥 como deber铆a ser a su oyente o lector. Incluso deber谩 dar esa informaci贸n con cierta orientaci贸n, respondiendo a c谩nones preestablecidos siempre por su 鈥渆mpleador鈥, que tender谩n a formar la opini贸n del oyente, lector o televidente. El receptor de la informaci贸n tendr谩 as铆 sobre dicha noticia o hecho una reflexi贸n ya creada, procesada por personas ajenas a 茅l.
Joseph Pulitzer sol铆a decir al respecto que: 鈥淓l poder para moldear el futuro de una Rep煤blica estar谩 en manos del periodismo de las generaciones futuras, periodistas corruptos har谩n naciones corruptas, periodistas honestos har谩n naciones honestas鈥, evidentemente Pulitzer se hab铆a dado cuenta de la potestad que la informaci贸n tendr铆a en el futuro.
Es sabido que una buena noticia no vende por si, a diferencia de una mala noticia que si repercute en la sociedad, entonces, esa noticia 鈥渘egra鈥 es la que le va a dar a una editorial o una compa帽铆a la posibilidad de imponerse ante el lector. Ese lector es visto como un consumidor, como una persona que demanda bienes o servicios de un productor, es decir, es un agente econ贸mico con una serie de necesidades, de lo cual se desprende que no es part铆cipe del producto que se le vende; el que compra una heladera la compra por la necesidad de que sus alimentos se mantengan en condiciones comestibles, pero no participa de la creaci贸n de ese bien de consumo; en la informaci贸n en cambio es parte, porque en el corto o largo plazo la informaci贸n lo llevara a tomar una decisi贸n desde elegir a qui茅n lo gobernara hasta que heladera es la mejor para sus necesidades. Por eso el lector-receptor como persona debe estar informado libremente para poder dar y pensar su propia opini贸n sobre los temas que le llegan y le importan como ciudadano libre. Esa diferencia en el periodismo de nuestro pa铆s deber铆a prevalecer en favor del lector-receptor u oyente-receptor, de lo contrario se le estar铆a imponiendo el pensamiento que le arrima la informaci贸n.
El periodismo actual, en la mayor铆a de los casos, por razones econ贸micas, sociales y lo peor por pol铆ticas del poder que se pretende imponer, no es optimista, por aquello de que el optimista tiene un proyecto, el pesimista, una excusa. A veces con ese pesimismo el periodismo malintencionado busca el camino a lo que dijimos, instalar un tema en la sociedad que a la alarga beneficiara a los grupos de poder a los que responde.
Manda la noticia en crudo y despu茅s le manifiesta una orientaci贸n pesimista al receptor, qued谩ndole a este una sola sensaci贸n de inseguridad, de abandono, de vac铆o, que llega incluso a la estigmatizaci贸n del propio destinatario de esa informaci贸n enviciada.
Es sabido que esa actitud, en nada envidiar铆a a un sistema fascista de gobierno, en la que el estado debe imponer el pensamiento del estado paternalista el cual deber谩 ser asumido y generalizado en toda la sociedad.
En el verdadero periodismo la informaci贸n debe ser brindada sin tapujos, sin mensajes de orientaci贸n que hagan tomar una posici贸n al receptor, lo que si debe existir desde un principio un nexo entre el periodista y el receptor, que debe ser lo m谩s libre posible. Debe el periodista suponer y dar por hecho que al que dirige la informaci贸n o noticia, la sabr谩 analizar y examinar por sus propios medios. La escuela francesa de periodistas de la 茅poca post-gaullismo a esa actitud profesional la llama 鈥渘ouvelles entach茅e鈥 (noticia no viciada).
La noticia o la informaci贸n debe llegar al lector-receptor u oyente de manera totalmente imparcial, que no exista ning煤n mensaje subliminal. Lo mismo debe pasar si el periodista es un analista o comentarista de una noticia, en esta situaci贸n es donde mayor precauci贸n deber谩 tener, para no influir sobre el receptor.
No se puede concebir que a una sociedad que dice ser democr谩tica se le indique, forme, o tergiverse su pensamiento al ciudadano y se lo oriente a decidir su voluntad soberana de elegir su destino por medio de formaci贸n de pensamientos proveniente de una manifestaci贸n que se encuentra viciada con el 煤nico fin del provecho propio de la empresa, compa帽铆a, editorial o grupo de poder, para la cual trabaja y por la cual el periodista pasa a ser un simple vocero, desvirtuando al periodismo.
Se habla que el periodismo es el 鈥渃uarto poder鈥, pero cuando el ingl茅s Edmund Burke acu帽o dicha frase en el siglo XVII el mundo era testigo de los cambios que se iban a produciendo. La Revoluci贸n Francesa, la Independencia de los Estados Unidos, La Revoluci贸n Industrial, todos acontecimientos que hicieron que el com煤n de la gente comenzara a pensar que pod铆a ser art铆fice de su destino. La informaci贸n paso a ser necesaria para saber en qu茅 situaci贸n se encontraba esa persona en el contexto en que habitaba, ya el hombre no necesitaba que un rey o un se帽or feudal le dijese lo que suced铆a a su alrededor. El rol hab铆a cambiado.
Esas comunicaciones en gacetillas que reemplazaron a los bandos del rey-feudal, fueron los antecesores de los futuros diarios, peri贸dicos y revistas. Nunca se imaginaron el extraordinario poder que alcanzar铆a m谩s tarde en todos los pa铆ses libres, el informar y el estar informado.
Pero tambi茅n estos tiempos modernos han hecho que la prensa no se limitara a reflejar la opini贸n p煤blica, sino que tambi茅n pueda crear esa misma opini贸n p煤blica. La forma es proporcionando la casi totalidad de la informaci贸n con la que 茅sta cuenta en cualquier momento dado, siendo uno de los generadores del denominado 鈥渕ainstream鈥 (corriente generalizada o intereses comunes). Eso perjudica al receptor y lo orienta a buscar lo que el proporcionador de la informaci贸n le interesa y le brinda.
La libertad de prensa debe ser la existencia de garant铆as con las que los ciudadanos tengan el derecho de informar y ser informado, primero, de los actos del gobierno y luego de los de sus conciudadanos, adem谩s de organizarse para la edici贸n de medios de comunicaci贸n cuyos contenidos no est茅n controlados ni censurados por los poderes del Estado. Todos los ciudadanos de un pa铆s democr谩tico pueden publicar sus ideas libremente y sin censura previa. Garantizando a esos ciudadanos y al periodismo y a la empresa la libertad de informar sin tapujos, nunca mejor las palabras del periodista y pensador polaco Ryszard Kapuscinski: 鈥淧ara ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los dem谩s, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias y sus necesidades de informaci贸n鈥
Es sin ninguna duda una disyuntiva para muchos periodistas, m谩s aun ejerciendo la noble profesi贸n de informar en un sistema capitalista, donde la corrupci贸n a veces es parte del mismo sistema sociopol铆tico, en donde la sociedad de consumo marca las pautas del 茅xito o fracaso, llegando a ser absorbidos por ese juego que los lleva muchas veces a vender su alma.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.