Jul 24 2023
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Opini贸nPol铆tica

Una propuesta indecorosa

Si la derecha chilena fuera menos obtusa y refractaria, la verdad es que los partidos que la representan debieran acoger con entusiasmo la invitaci贸n del presidente Boric para firmar una declaraci贸n conjunta a prop贸sito de los 50 a帽os que se cumplen desde el golpe de estado de 1973. Con esta r煤brica el Jefe de Estado les quiere reconocer su vocaci贸n democr谩tica, incluso el m茅rito de ser defensora de los Derechos Humanos.

Pero lo m谩s incre铆ble de todo esto es que las autoridades del pa铆s busquen una conciliaci贸n hist贸rica entre las v铆ctimas y quienes fueron al menos los victimarios intelectuales del horror que se prolong贸 en Chile durante 17 a帽os con esa cruenta dictadura c铆vico militar encabezada por quien el mundo entero reconoce como uno de los peores genocidas de la historia universal. Cuando, para colmo, a煤n se extiende la impunidad respecto de los horrores practicados con el consentimiento de la derecha pol铆tica y empresarial que hasta ahora busca justificar el cruento atentado a La Moneda, el quiebre de nuestra institucionalidad y esa terrible secuela de homicidios, torturas, exilios como un sinf铆n de desprop贸sitos ampliamente conocidos.

Pinochet, como muchos de sus colaboradores no pudieron ser procesados y condenados por la justicia chilena, as铆 como todav铆a no se aclaran muchos de los pavorosos episodios contra la dignidad humana. Tampoco existe plena certeza de los delitos cometidos por la casta militar y pol铆tica a causa de su falta de probidad, en las que echaron mano de las empresas del Estado y desnacionalizaron los principales recursos naturales del pa铆s. Todo lo cual permanece, tambi茅n, en la impunidad gracias a los gobiernos civiles de la posdictadura siempre atemorizados por un nuevo alzamiento militar. Restringidos, adem谩s, por la Constituci贸n de 1980 (que todav铆a nos rige) y ese conjunto de leyes dictadas por quien lleg贸 a ostentar el t铆tulo de Presidente de la Rep煤blica, condici贸n que reci茅n hoy se busca borrar de los archivos oficiales.

En estos d铆as, en Estados Unidos se le quita la nacionalidad norteamericana a quien fuera el asesino del cantautor V铆ctor Jara y que, homicida que al igual que otros agentes, recibi贸 protecci贸n en el pa铆s que alent贸 y financi贸 el derrocamiento de un mandatario elegido por el pueblo. Una responsabilidad de la cual hoy busca sacudirse la Casa Blanca y la CIA, paralelamente a sus esfuerzos por cooptar las decisiones de nuestras nuevas autoridades. Empe帽ados en que sean ahora el litio, el hidr贸geno verde y otros recursos los que logren ser apropiados por sus transnacionales.

Nos tememos que la curiosa invitaci贸n de Gabriel Boric a todos los partidos que tienen representaci贸n en el Parlamento sea fruto solo de sus cavilaciones m谩s 铆ntimas, mientras viajaba a Europa a esa cumbre presidencial en que los pa铆ses m谩s poderosos de la Tierra se re煤nen con los del Tercer Mundo a manera de consolidar buenos negocios. Los que siempre resultan m谩s ventajosos para los que han oficiado siempre como conquistadores, no ya desde hace cincuenta a帽os, sino por m谩s de cinco siglos. Imaginamos que nuestro novel mandatario no recurri贸 al consejo y a la cr铆tica de varios de sus aliados que ya han expresado su renuencia a la invitaci贸n presidencial. Boric se distanci贸 de los dem谩s l铆deres latinoamericanos en Bruselas y exigi贸 un tono m谩s duro contra Rusia - LA NACION

En la esperanza, ciertamente, que se esclarezcan plenamente los delitos contra la democracia y los Derechos Humanos, antes de someterse a una conciliaci贸n forzada con quienes siguen empe帽ados en defender la Carta Fundamental legada por el Tirano, as铆 como el sistema econ贸mico y social que tiene brutalmente escindido al pa铆s entre los muy ricos y los dram谩ticamente pobres. Sectores pol铆ticos y empresariales que buscan perpetuar la inequidad fragrante que, de continuar as铆, nos asegura un nuevo y severo estallido social.

M谩s que contemporizar con la derecha, el autodenominado gobierno de izquierda debiera prometerse dejar en evidencia la tenaz oposici贸n que le ejercen estos sectores, optando mejor por un pacto serio y s贸lido con el mundo social que apost贸 al elegirlo, en la esperanza de justicia y ciertamente una democracia que se fundamente en la justa distribuci贸n del ingreso, en est谩ndares m谩s altos en materia educacional y una 茅tica severa en el uso de los recursos p煤blicos.

Objetivos, estos, en que no se aprecian avances razonables. Cuando, por el contrario, detonan nuevos actos de corrupci贸n en apenas un a帽o de gobierno.

 

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibi贸 en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federaci贸n Mundial de la Prensa.

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