La flaca Alejandra
LN
Detrás de una película lo importante no es el aparato o la parafernalia ad hoc; como detrás de toda obra de arte lo importante es que haya vida. Carmen Castillo pudo, en la investigación y realización de su documental, encontrar vida en el páramo de los recuerdos sobre traición, exilios y muerte. Todo un mensaje a la sociedad chilena, que se niega a aceptar la realidad de su historia.
Estrenado en 1994 el documental La flaca Alejandra conforma probablemente el mayor esfuerzo realizado hasta entonces por el universo cultural chileno en orden a reconocer las amargas turbulencias del pasado inmediato y, a partir de la verdad que eso permite, poner al día las cuentas con la miseria humana. No es gratuita la elección del personaje cuyo "nombre de guerra" es el de la película.
Marcia Merino, la flaca Alejandra (izquierda), delató –pero no fue su única delación– en setiembre de 1974 el lugar donde se ocultaba su jefe político, Miguel Enríquez, la entonces compañera de éste y otros camaradas. Carmen Castillo, herida, salvó la vida luego del asalto a la casa de la calle Santa Fe (objeto de otro filme de la autora, producido en 2005); Enríquez y otros, no. El resto es historia conocida y repetida en Chile: prisión, tortura, pérdida del hijo, exilio.
(Publicado originalmente en la revista digital Piel de Leopardo, puede leerse Calle Santa Fe, el soplo de la memoria, de la periodista Lucía Sepúlveda) en esta ubicación: www.surysur.net/?q=node/4189.
Si algo deja en claro La flaca Alejandra es que si bien parece cierto que la historia la escriben los vencedores –en este caso los golpistas militares y civiles de 1973– no debe dejar de considerarse que lo hacen con pluma prestada por el general Pirro. A 35 años transcurridos desde la asonada comienza a desmoronarse el edificio levantado por la dictadura, sus ideólogos, cómplices y epígonos. En más de un sentido la ya inútil confesión y autojustifcación de "la Flaca" evidencia la caída de las primeras piedras.
Lo notable del filme es que la objetividad con que se asumen los hechos narrados, y las sensaciones, emociones y sentimientos que se desprenden de la narración, no enturbian las imágenes ni pretenden encauzar al espectador hacia ningún tipo de conclusiones.
La película fue premiada en 1994 con la FIPA D'or y en 1995 con el Nestor Almendros Award.
Ficha técnicca
Realización:Carmen Castillo y Guy Girard
Guión: Carmen Castillo
Fotografía: Maurice Perrimond
Montaje: Annick Breuil
Sonido: Cormine Gigor
Producción: Ina, France 3, Channel 4 (1994)




Puede que sea el arte la más inútil manifestación de las expresiones humanas; pero completando la frase: inútil mirado desde un punto de vista económico. El arte no es un trabajo –aunque cueste mucho trabajo–; el arte no produce nada –aunque sea la más elevada forma de producción–; el arte no es progreso ni produce revoluciones –aunque nada revoluciona más que el mero contacto con una obra de arte.
No se trata aquí de elogios ni jactancias, alabados es un ceremonial de despedida, De la última despedida a los que emprenden el viaje del que no se regresa. Alabados es un ritual de adiós a los difuntos cuyas raíces se hunden en un tiempo irremediablemente robado.



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