Jul 20 2016
5137 lecturas

Participación ciudadana

El delito, circunstancial o estructural

 

En nuestra sociedad la principal problemática actual es, por mucho, el tema del delito. La delincuencia ha echado raíces profundas, tan profundas que se han insertado en pocas décadas en las instituciones de los países, asentándose mayormente en los países periféricos como el nuestro.
Para poder comprender el delito es necesario saber que la Sociolog√≠a Criminal, desde sus or√≠genes en el siglo XIX, se present√≥ como una ciencia que pretend√≠a ver la problem√°tica de la delincuencia en la sociedad, especialmente del mundo occidental, encontrando en la ‚Äúcausalidad‚ÄĚ la pol√≠tica para la prevenci√≥n de las conductas tipificadas como delictuales.
La nueva ciencia se preguntaba el ‚Äúpor qu√©‚ÄĚ de aquellas conductas dentro de una sociedad, as√≠ se desarrollaron respuestas biol√≥gicas o psiqui√°tricas como la del italiano Cesare Lombroso, representante del positivismo criminol√≥gico, llamado en su tiempo la nueva escuela (Nuova Scuola), que adhieren tambi√©n sus connacionales Enrico Ferri y Raffaele Garofalo.
O respuestas pedagógicas, en donde la conducta delictiva es fruto de las vivencias personales de cada individuo. Fundaron y acotaron el foco de análisis de esta disciplina convocando visiones ético-morales, historicistas, penalistas y económico-políticas.
Esas dos grandes escuelas del ‚Äúnovecento‚ÄĚ, que se mantuvieron entrado el siglo XX, pretendieron dar soluci√≥n al problema delictual comenzando un rico debate sobre la materia en miles de textos. Lo cierto es que un debate fruct√≠fero no fue la soluci√≥n al tema delictual, ya que es muy dif√≠cil para una sociedad poder incorporar teor√≠as que en las mesas de debate parecieran funcionar pero en lo cotidiano son dif√≠ciles de aplicar, d√°ndose as√≠ el ejemplo del arquitecto y el alba√Īil: en los planos el arquitecto cree poder hacerlo y en los hechos el alba√Īil sabe lo imposible que es que el proyecto salga id√©ntico a lo que el profesional pretende.
Desde terminada la Segunda Guerra Mundial varias escuelas de sociología criminal integradas por criminólogos, abogados, psiquiatras, psicólogos y por supuesto sociólogos, en universidades estadounidenses y europeas, fueron avanzando en la teoría de que el delito y su sujeto activo, el delincuente, son producto de las contingencias que sufre dicha sociedad, y esta es la que determinará si la delincuencia está en ascenso o retroceso. Es decir, las políticas de estado que llevan a cabo los distintos gobiernos ante sus gobernados son las que definen el panorama delictivo de la sociedad en cuestión.
Lo que debemos saber, es que mucho se habla y comenta sobre el delito y la violencia, pero poco es lo que se investiga a nivel acad√©mico y menos a√ļn a nivel pol√≠tico. Por esto la sociedad ya no conf√≠a ni entiende a las instituciones del estado que le deben brindar soluciones. La impunidad, incapacidad, inacci√≥n, ausencia de estrategias y arca√≠smo de criterios y organizaciones, sumado a la corrupci√≥n, son algunos de los resultados visibles de una sistema que no funciona y ciudadanos que con sus impuestos reclaman urgentemente una soluci√≥n al problema de la delicuencia.
Es com√ļn que la poblaci√≥n se queje y, a veces, se horrorice con lo que ocurre, es decir, con los resultados; pero presta poca o ninguna atenci√≥n a las causas. En este camino, los hechos se repiten una y otra vez. Si bien con el delito nunca se podr√° acabar, si podr√≠a ser reducido a l√≠mites considerables.
Al delito se lo debe diferenciar en ‚ÄúCircunstancial‚ÄĚ o ‚ÄúEstructural‚ÄĚ, comprendiendo esta dicotom√≠a se podr√° establecer la pol√≠tica para comenzar a solucionarla.
La delincuencia circunstancial surge en una sociedad que ha atravesado un momento imprevisible como una guerra, un plan de gobierno equivocado o un hecho fortuito de √≠ndole natural. Llevan a una sociedad a que parte de su poblaci√≥n, por necesidad en la mayor√≠a de los casos, tienda a delinquir af√≠n de satisfacer sus necesidades b√°sicas, pero la base educacional e institucional no se ve afectada; esta situaci√≥n es conocida acad√©micamente como ‚Äúdelincuencia de subsistencia‚ÄĚ. El caso m√°s significativo es la posguerra: Alemania, Jap√≥n e incluso la vencedora Gran Breta√Īa vieron incrementarse sus √≠ndices de criminalidad, a niveles nunca vistos. La base educacional en dichas sociedades funcion√≥ y lograron √≠ndices bajos de criminalidad a corto tiempo. La caracter√≠stica de esta modalidad es que no merma la organizaci√≥n de la sociedad: las instituciones en el peor de los casos son sacudidas pero las consecuencias son m√≠nimas, pues un cambio de situaci√≥n pol√≠tica-econ√≥mica bastar√° para que dicha sociedad encauce los √≠ndices de criminalidad. Un buen plan de gobierno a esos efectos determinar√° el cambio y la diferencia.
En cambio la delincuencia estructural es aquella que tiene lugar cuando se corrompen las instituciones de la sociedad. Es producto de la desidia de muchos a√Īos de las llamadas ‚Äúpol√≠ticas tapa agujeros‚ÄĚ: negar la delincuencia, manifestar desde el estado mismo que ‚Äúla inseguridad es una sensaci√≥n‚ÄĚ, hasta incluso llegar a decir que es fruto de los cambios antropol√≥gicos de la evoluci√≥n humana. Como se ve, la delincuencia llega as√≠ a perforar el orden. Para la superaci√≥n de la delincuencia estructural se necesitar√° una pol√≠tica de estado a largo plazo; no es solo con m√°s fuentes de trabajo y ocupaci√≥n que se podr√° disminuir el delito, sino que es necesaria educaci√≥n. Este proceso es prolongado en el tiempo, las actuales generaciones ser√°n parte de una etapa de cambios, y ser√°n las generaciones venideras las que ver√°n los resultados finales.
Es muy probable que los gobernantes de un pa√≠s que atraviesen esta situaci√≥n nieguen que sea necesaria una pol√≠tica a largo plazo, al contrario, pueden incluso sostener equivocadamente que con una mayor vigilancia, m√°s polic√≠as, mayores sanciones en sus c√≥digos penales y m√°s trabajo en la sociedad se puede lograr una soluci√≥n a corto plazo. Un estudio sobre la delincuencia, como la que atraviesa la Rep√ļblica Argentina actualmente, ha determinado que se necesitar√≠an varias d√©cadas para llegar a disminuir los √≠ndices delictivos actuales. Este estudio ha determinado que bastar√≠a con: lograr que la parte m√°s postergada de la sociedad tenga acceso a una buena educaci√≥n p√ļblica y a un trabajo digno regulado; a la clase media concientizarla sobre los perjuicios que ocasiona la corrupci√≥n, que presenta un efecto ‚Äúboomerang‚ÄĚ; y a la clase pudiente o alta hacerle reflexionar que la concentraci√≥n de poder econ√≥mico en sus manos sin una l√≥gica distribuci√≥n de la misma s√≥lo acarrea un efecto devastador en sus negocios o actividades.
Por eso, esta nueva tendencia criminológica hace énfasis en que es necesario saber qué clase de delito está atravesando una sociedad y en consecuencia actuar.
Ya sabemos que la delincuencia es un fenómeno social muy peligroso, saber que decenas de personas mueren a causa de ella y quedan damnificadas física o psíquicamente, es saber que debemos hacer algo al respecto.
Hay que tener muy en cuenta que debemos tratar de reducir la delincuencia, ¬Ņpero c√≥mo? La escuela alemana ha determinado que para atenuar la delincuencia el camino es la educaci√≥n. √Čsta debe ser prolongada, constante y eficiente. Soluciones m√°gicas al respecto no existen, pensar como dec√≠a un ex gobernador bonaerense ‚Äúmetiendo balas‚ÄĚ es contraproducente. Ello lo √ļnico que generar√° es una sociedad m√°s violenta. La ecuaci√≥n al respecto es sencilla: una sociedad con represi√≥n violenta genera hechos delictuales cada vez m√°s violentos.
La famosa ‚Äútolerancia cero‚ÄĚ (1), doctrina puesta en pr√°ctica de forma notable en la ciudad de Nueva York, no fue acompa√Īada por una endurecimiento de las penas, al contrario, la educaci√≥n tuvo mucho que ver al respecto. La mejora en la calidad de vida de ciudadanos de barrios neoyorkinos considerados bajos (El Bronx o Brooklyn), hicieron su parte. Basta recordar el famoso S√≠ndrome Brooklyn (2).
Solo la educaci√≥n es el pilar m√°s importante de una sociedad, siendo la √ļnica v√≠a que puede dar soluciones efectivas y concretas a la lucha contra el delito. Las soluciones, que las hay, deber√°n llegar siempre de la mano de la formaci√≥n y de la educaci√≥n. Y esto principalmente solo puede hacerse a trav√©s de la familia y de los centros destinados para tal fin, con la ayuda invalorable del estado.

Notas:
(1)Tolerancia Cero: es un enfoque de política de seguridad ciudadana que se basa en castigar severamente cualquier infracción legal sin importar la gravedad de la falta cometida, reduciendo al máximo el retardo entre la comisión del delito y la respuesta judicial. La tolerancia al delito es eliminada, por lo que no se tienen en cuenta circunstancias atenuantes a la hora de castigar delitos o faltas.

(2)Síndrome Brooklyn: Es una teoría desarrollada para explicar el fenómeno por la cual un integrante de una familia marginal, se revela a su destino de seguir el mismo camino que su grupo familiar, tratando de encontrar una salida al ambiente hostil y marginal que lo rodea, así es que comienza a alejarse de las malas amistades de su barrio y comienza a darle prioridad al estudio, como a distintas actividades deportivas, religiosas y/o sociales, sirviendo esto de contención al mismo, evitando por su propia voluntad de ser estigmatizado.

* Abogado e historiador argentino.

 

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario