May 24 2012
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Cultura

Juan Bosch / De Cristóbal Colón a Fidel Castro

La Corona inicio rápidamente la colonización del Nuevo Mundo, la expedición de Nicolás de Ovando (1502) marcó el comienzo de la población de Las Antillas, el origen del imperio español en América y la incorporación del pueblo hispano a la tarea colonizadora .
(Fragmento de La colonización de América Latina rescatado por Edgardo Filloy).

 

Los hechos

 

Los reyes delegaron los asuntos de América en el Consejo de Indias, y los colonos españoles en Las Antillas recibieron repartimientos de indios (institución parecida a la encomienda medieval castellana), explotaron yacimientos auríferos y ensayaron el cultivo de la caña de azúcar. Los primeros resultados fueron descorazonadores: la dificultad que entraña todo proceso de culturización y los excesos de los encomenderos motivaron una alarmante despoblación indígena.

 

Como única esperanza surgió el descubrimiento de nuevas tierras, pronto convertido en realidad con la empresa mexicana de Hernán Cortés. La prosperidad no volvería a Las Antillas hasta mucho más tarde, con la difusión de las plantaciones azucareras.

 

Los excesos de los colonos suscitaron una espléndida reacción humanitaria, a cargo de los dominicos, que el hispanista norteamericano Lewis Hanke ha calificado de “lucha española por la justicia en la conquista de América”. El domingo antes de Navidad de 1511, el dominico fray Antonio de Montesinos predicó un sermón revolucionario en la isla Española. Comentando el texto bíblico Soy una voz que clama en el desierto, Montesinos dio el primer grito en nombre de la libertad humana en el Nuevo Mundo, cuyo campeón, a partir de 1515, fue otro dominico —antiguo encomendero, que había renunciado a los indios por escrúpulos morales—, fray Bartolomé de las Casas.

 

El rey reunió una Junta de teólogos y promulgó las llamadas Leyes de Burgos (1512), que constituyeron el primer intento legal de proteger a los indios.

 

Muerto Fernando el Católico, el regente de Castilla, cardenal Cisneros, envió a Las Antillas, en calidad de comisarios, a tres frailes Jerónimos, cuyo breve mandato se caracterizó por la moderación. Con el nuevo monarca, Carlos I, pueden considerarse terminados los ensayos para dar paso a una entidad política y cultural nueva: las Indias Españolas, el primer sistema colonial organizado de la época moderna.

Entre el descubrimiento colombino y la sumisión de los incas por Pizarro, que marcó el fin de las grandes conquistas, transcurrió menos de medio siglo (1492-1536). “La más extraordinaria epopeya de la historia humana”, la conquista de América, fue realizada en menos de veinte años (1519: Cortés en México; 1536, Pizarro en Perú). Además, fue obra de un número increíblemente corto de españoles: la expedición de Cortés constaba de 416 hombres, y sólo 170 siguieron a Pizarro en su avance hasta Cajamarca. La enorme capacidad personal de aquellos conquistadores y sus acompañantes, su superioridad moral y técnica, hicieron posible tal milagro. Económicamente, los gastos de la expedición recaían sobre los propios organizadores, o sea, en su casi totalidad, sobre elementos particulares. No es exagerado afirmar que la conquista de América le salió gratis al Estado español.

 

Por el contrario, los beneficios que aquellas tierras rindieron al Erario merecen el calificativo de fabulosos. Efectivamente, el tesoro real tenía derecho, según vieja tradición, a un 20 por ciento de los metales preciosos que produjeran las minas del reino. Y, desde 1540 aproximadamente, con el hallazgo de los casi míticos filones de Zacatecas y Potosí, el Nuevo Mundo comenzó a manar oro y plata, hasta el punto de transformar la estructura económica del mundo civilizado.

 

Doscientos mil kilos de oro y diecisiete millones de kilos de plata cree el profesor Hamilton que atravesaron el Atlántico en un siglo; cifras que otro estudioso del tema, Ramón Carande, estima conveniente duplicar, si queremos estar más cerca de la verdad. Aquella riada enorme, al no encontrar en la Península una banca o industria capaces de absorberla, se desparramó Europa adelante, hasta llegar a los últimos confines del mundo. Los plateados reales españoles eran moneda corriente en Londres, en Amberes, en Lyon y en Génova, y se comerciaba con ellos en los mercados de ciudades tan lejanas como El Cairo o Bagdad.

 

La quinta parte del torrente, al menos en teoría, debió revertir sobre el Estado. Sin aquellos fabulosos aportes no hubiera sido posible el sostenimiento del imperio durante siglo y medio, ni se hubiesen podido mantener los exorbitantes gastos militares, administrativos o diplomáticos. En el dispositivo general de la monarquía católica, el Nuevo Mundo desempeñaría un papel imprescindible, sirte quo non. En este sentido, lo que resultó América, excepto en el breve período de la conquista, fue, más que una avanzada, un respaldo, como la retaguardia de España.

 

Con respecto a las consecuencias culturales de la conquista y colonización de América, no debemos olvidar que el siglo XVI significó la mayor mutación jamás habida del espacio humano; por lo que se refiere a España, produjo la elaboración de una nueva frontera —concebida como un complejo de relaciones humanas y de unas coordenadas culturales de entendimiento— que se caracterizó por la triple unidad humana de comunicación, economía y relación cultural y que, aunque resultado de una larga maduración, se convirtió en la más expresiva manifestación de vitalidad humana y creadora de sus protagonistas.

 

En treinta años —los que transcurren entre el primer viaje colombino y la primera circunnavegación— se construyó la geografía de un Atlántico transversal, basada en el conocimiento de todas sus estructuras: rutas, vientos, islas, costas. La longitud y anchura del gigantesco continente fue prácticamente delineada en otros treinta años, estableciéndose de tal modo la base para una estructura de relaciones humanas, de profunda síntesis antropológica, estética, religiosa y cultural. Se trata de una inmensa experiencia, en la cual se configuraron los sistemas de ideas, se escribieron las opiniones, iniciándose una polémica de implicaciones teológicas, éticas y políticas, se fundaron ciudades, se organizaron cabildos, se crearon gobernaciones, comenzaron la producción económica y el estudio hasta los más altos niveles universitarios.

 

Las consecuencias

 

Hasta mediados del siglo XVI puede hablarse de la Era de los conquistadores. Es la etapa, en tantas ocasiones mitificada de forma artificiosa, de realización material del sometimiento de las poblaciones americanas en nombre de una serie de intereses de todo tipo. América se convertiría en escenario de controversia de una amplia serie de ideas, tensiones y proyectos nacidos en una Europa que se vuelve ya hacia el océano Atlántico, abandonando las limitaciones supuestas por la localización de su eje económico en el Mediterráneo.

 

Los siglos XVI, XVII y XVIII estarán definidos sobre el territorio americano por el común elemento de la lentitud y la estabilidad estática. El historiador francés Fernand Braudel ha establecido una serie de tipos que la historia de los pueblos adopta a lo largo de los siglos; en función de dicha clasificación, la evolución histórica de América Latina durante estos siglos se concreta perfectamente en su idea de la “historia inmóvil”. Mientras en la mitad norte del continente el espíritu puritano importado de Europa establecía las bases necesarias para el posterior desarrollo social y material que se manifestaría en el momento de la emancipación política, la América ordenada según usos ibéricos se estancaba en todos los planos hasta convertirse de forma creciente en fácil presa de intereses de potencias ajenas a ella.

 

El también historiador francés, especialista en temas hispánicos, Pierre Chaunu habla de este prolongado periodo de la historia americana en líneas que alcanzan grados de expresión insuperables. Así, establece la etapa que media entre los años centrales del siglo XVI y los primeros del siglo XIX como de “una historia estática… donde los acontecimientos se desarrollan únicamente con una majestuosa lentitud, donde los hechos se desarrollan en profundidad, en las estructuras sociales de un mundo situado en proceso de creación”. Esta idea debe ser tenida en cuenta de forma permanente ante toda consideración de la evolución histórica de la América de raigambre ibérica.

 

El inmenso espacio americano habría de servir como ámbito de aplicación directa, y prácticamente libre de trabas, de los principios dominantes en las estructuras colonizadoras. El nuevo continente serviría como escenario de representación de formas de organización que en el viejo ya no eran susceptibles de aplicación práctica, América —se ha dicho en multitud de ocasiones— sería la posibilidad de plasmación de las exageraciones que en todos los aspectos había generado la culturé peninsular. Una colonización española y portuguesa, ejemplar en tantos aspectos, sería no obstante elemento de fermento de usos que, en definitiva, irían dirigidos en contra de los intereses de los pueblos ordenados según ellos. Todo triunfalismo referente a esta cuestión, actitud de la que se ha abusado generosamente durante cinco siglos, debe considerar esta realidad.

 

La implantación de las formas de organización social y económica vigentes en Europa supondría una labor ardua y prolongada. Las mismas dimensiones del continente americano precisaban ya de por sí de una acomodación de aquellos principios nacidos bajo ópticas espacialmente más reducidas. Los tres siglos largos de nominal dominación europea supondrían para América el hecho de la destrucción de su anterior pasado indígena, para ser sustituido por estructuras foráneas que en sus lugares de origen ya demostraban la nocividad de su naturaleza.

 

España y Portugal instalarían en sus territorios americanos de control las instituciones políticas, económicas y sociales que definían por entonces a sus propios ordenamientos internos. Esto haría posible la existencia de dualidades especialmente marcadas que permitían la coexistencia de universidades de tipo europeo con estructuras de explotación del indígena qué, en teoría, contradecían los principios vigentes en las respectivas metrópolis. La obra de Bartolomé de las Casas, denunciando esta situación, serviría para establecer un primer paso en la concienciación acerca de estos problemas, a los que los poderes europeos no serían capaces de dar respuesta adecuada.

 

Durante estos tres siglos, la presencia ibérica en territorio americano haría realidad un hecho de especial trascendencia: el fenómeno del mestizaje. La América española y la América portuguesa ofrecerían modelos de convivencia que, contando con todos sus elementos de carácter negativo, servirían para establecer normas de aplicación en situaciones similares. La denominada América Latina sería ordenada en base a postulados de índole económico-religiosa que posibilitarían este encuentro entre elementos de los dos sectores enfrentados.

 

A principios del siglo XIX, la invasión francesa de los dos países ibéricos que controlaban los destinos de América en sus sectores meridionales iniciaría el proceso de emancipación de los mismos. A partir de esos momentos, España y Portugal —debilitados de forma irreversible— se limitarían a observar la progresiva pérdida de sus territorios coloniales, a los cuales habían exportado sus formas de organización. América Latina accedía a la independencia contando con el decisivo elemento negativo de su fraccionamiento, y se entregaba materialmente a la dominación real de las potencias que entonces emergían como dominantes en la escena internacional.

 

Lo que sería denominado neocolonialismo habría de constituir el esquema de ordenación de los territorios americanos emancipados de las decadentes Coronas española y portuguesa de principios del siglo pasado [el autor escribe en el siglo XX]. Los protagonistas del proceso independentista no podían imaginar que la salida del control ibérico, tradicional y paternalista, iba a suponer la inclusión de sus países en la órbita del más decidido imperialismo de signo tecnificado. Primero la Gran Bretaña, situada en el punto álgido de su poderío ultramarino, y a continuación los Estados Unidos, actuarían con absoluta discrecionalidad sobre los espacios económicamente más interesantes de la América colonizada por las naciones peninsulares.

 

En una primera etapa, América Latina habría de convertirse en un instrumento complementario de la economía europea. La masiva emigración afectada hacia aquellas latitudes por parte de los continentes laborales excedentes en el Viejo Continente aliviaría el panorama social del mismo. De forma paralela, la América meridional servía como útil centro de producción de materias primas que los países más desarrollados precisaban para su consumo. La intervención europea sobre América Latina cedería más adelante su lugar a la norteamericana. Los Estados Unidos, convertidos en primera potencia mundial, comenzaban a actuar de forma directa sobre sus vecinos iberoamericanos.

 

La presencia norteamericana en este espacio manifestaría una amplia gama de formas, yendo desde el mantenimiento del control económico de los países integrantes del bloque de tradición ibérica hasta la intervención armada en los casos en los que su influencia parecía hallarse en peligro. La historia contemporánea de América Latina no supone de esta forma más que una continuación de su evolución durante la etapa colonial. Las formas de dominación no son hoy más sutiles que entonces, ya que a nadie se le oculta

 

la verdadera realidad de la situación, pero sí han adquirido niveles más elevados de eficacia.

 

Durante más de tres siglos, españoles y portugueses habrían de proceder a realizar una política de colonialismo que, en definitiva, no reportaría a las respectivas metrópolis unos beneficios demasiado significantes. Las colonias supondrían, además, en muchas ocasiones una pesada carga para las economías europeas que poseían oficialmente su dominio. Concluida la etapa colonial, América Latina entraría en un proceso impuesto desde el exterior y definido por la sistemática explotación de todos sus recursos humanos y materiales. Este hecho, mantenido hasta hoy mismo, se alza de esta forma como rasgo determinante de validez general para todos los países integrantes del espacio referido.

 

América Latina se encuentra sumida en una crisis de crecimiento de la que por el momento se manifiesta incapaz de salir. La permanente inestabilidad política, unida a la desarticulación de sus sociedades, encuentra su negativo complemento en un ámbito económico asimismo deficiente desde el punto de vista estructural.

 

El panorama se presenta, así, bajo rasgos nada optimistas; América Latina precisará de un largo período de tiempo para lograr la verdadera emancipación de sus pueblos, que vaya más allá de lo que constituyó su proceso teóricamente independiente, el cual solamente sirvió para sustraerla de una dominación y entregarla a otra más eficaz e inhumana. 
——
Fuente De Cristóbal Colón a Fidel Castro por Juan Bosch – Editorial Sarpe.

 

Addenda
Fechas clave

 

1483
Cristóbal Colón propone a Portugal alcanzar la India por el Atlántico, dado el encarecimiento de los productos orientales y la inseguridad de las rutas terrestres utilizadas hasta entonces para su transporte. El perfeccionamiento de la cartografía y del transporte marítimo (invención de la brújula, construcción de las primeras carabelas, así como la idea de la esfericidad de la Tierra, son las condiciones que permiten, en teoría, realizar la empresa con posibilidades de éxito.


1485
Al ser rechazado el Plan Por Portugal, Colón llega a España. Establece relación con el duque de Medinaceli, con los frailes del monasterio de La Rábida, en la provincia de Huelva, y con los hermanos Pinzón y Pedro Alonso Niño.

1486
Tras la Primera entrevista con los Reyes Católicos, celebrada en Alcalá de Henares, Colón logra el apoyo de Luis de Santángel, tesorero de la Santa Hermandad y contable de la Real Casa; pero la Junta que estudia el proyecto lo desecha.

1492
Nueva entrevista con los monarcas en Granada; las condiciones económicas y las prerrogativas que exige son finalmente aceptadas en las Capitulaciones de Santa Fe; Colón obtiene los títulos vitalicios y hereditarios de virrey, almirante y gobernador, con poderes jurisdiccionales sobre las tierras a descubrir; se le adjudica el 10 por 100 de las riquezas halladas. El 3 de agosto salen del puerto de Palos, en Huelva, las carabelas «Pinta», «Niña» y «Santa María» con unos 100 hombres: el 12 de octubre descubren la isla Guanahaní (más tarde llamada San Salvador), Cuba y Santo Domingo; en la última se funda el fuerte Navidad, primer establecimiento europeo en el continente americano.


1493
Colón regresa a España. Desembarca en Barcelona y se entrevista con los reyes en el mes de abril. El 25 de septiembre parten de Cádiz diecisiete nuevas carabelas, las cuales transportan al Nuevo Mundo 1.500 hombres con instrucciones para la evangelización, comercio y colonización de estas tierras. Se funda la primera ciudad, llamada Isabel en honor de la Reina Católica, entre las ruinas del fuerte Navidad, destruido por los indios. Realizan viajes a Cuba —que Colón cree ser la India— y a Jamaica; vuelven a Santo Domingo, entonces llamada La Española, donde el gobierno de Colón produce descontento. Se plantea el problema de la esclavitud indígena.


1495
En el mes de octubre desde la metrópoli se envía a La Española un representante real. Colón entrega el gobierno a su hermano Bartolomé y regresa a España para defenderse de las acusaciones que se le hacen. 

1498
El 30 de mayo, Colón realiza su tercer viaje al Nuevo Mundo. Salen de Sevilla y Sanlúcar seis carabelas, que siguen dos rutas: una va hacia La Española y la otra hacia el suroeste. Descubrimiento de Trinidad y de la desembocadura del Orinoco. En el mes de agosto llegan a distintos puntos del continente, que Colón sigue creyendo ser las Indias orientales.


1500
El portugués Pedro Alvarez Cabral descubre el Brasil, al tiempo que Vicente Y. Pinzón llega a su costa nordeste y a las bocas del Amazonas. Juan de la Cosa traza el primer mapa de las tierras exploradas. Tras su regreso a La Española, Roldan encabeza una sublevación contra Colón. Bobadilla es enviado a esta isla por los reyes con plenos poderes, y procesa a Colón, que es enviado a España en calidad de preso. Esto conlleva la supresión de sus privilegios, salvo los títulos de virrey y almirante. 


1502
Nicolás de Ovando es enviado a La Española como gobernador de la isla, con amplios poderes judiciales. Pacifica la isla. Hernán Cortés intenta embarcar en esta expedición, pero un accidente sufrido en una aventura galante se lo impide. El 11 de mayo, Cristóbal Colón sale con cuatro carabelas, iniciándose así su cuarto viaje. Se le prohíbe dirigirse a La Española. Llegada a la costa centroamericana (actuales Honduras y Panamá). 


1505-1508
En las juntas de Toro y de Burgos, en las que participan, entre otros, Amerigo Vespuccio y los hermanos Pinzón, se estudia la posibilidad de hallar un paso a través del continente que conduzca a las Indias orientales. Igualmente se crea el puesto de Piloto Mayor, para el que es nombrado el afamado marino italiano Amerigo Vespuccio.


1513
Viajes menores de exploración y conquista de América. Mediante establecimiento de compañías comerciales y el apoyo financiero de la Corona o de algunos banqueros extranjeros, Alonso de Ojeda, Amerigo Vespuccio, los hermanos Pinzón, Juan de la Cosa, Alonso Niño y otros marinos recorren las costas americanas, desde el Brasil hasta las Antillas mayores: Trinidad, Venezuela, Colombia, Panamá, las bocas del Amazonas y el Orinoco. Hernán Cortés participa en la expedición de Diego Velázquez a Cuba, en la que no ocupa un cargo militar, limitándose a desempeñar funciones burocráticas. En Cuba ejerce actividades muy diversas: es agricultor, ganadero, buscador de oro, negociante, etc. De los relatos de Amerigo Vespuccio se desprende que las tierras descubiertas forman un nuevo continente, al que Martin Waldseemüller propone, en su obra Cosmographiae Introductio, que se dé el nombre de «América». Vasco Núñez de Balboa cruza el istmo de Panamá y descubre el océano Pacífico.


1515
Expediciones de Juan Díaz Solís por las costas uruguayas y el río de la Plata: se busca un paso entre los océanos Atlántico y Pacífico. Retroceso de los conquistadores españoles ante los indios.


1518
Diego Velázquez confía a Hernán Cortés el mando de una expedición cuyo objetivo lejano es la conquista del imperio azteca. El conquistador extremeño parte de la ciudad de Santiago en el mes de noviembre, antes de la fecha prevista, con 11 barcos y 700 hombres.


1519
Primera circunnavegación de la Tierra. Femando de Magallanes, portugués al servicio de Castilla, alcanza por occidente las islas de las Especias. Uno de sus cinco navíos, el «Victoria», al mando de Juan Sebastián Elcano, regresará a Sevilla tras una travesía de 1.124 días. Queda probada, así, la esfericidad de la Tierra. La expedición de Hernán Cortés se dirige a Yucatán, donde el conquistador funda la ciudad de Veracruz; desde aquí inicia la penetración hacia el interior de México en un viaje de exploración en el que también se buscan riquezas. En el mes de noviembre llega a la capital azteca, Tenochtitlán, siendo bien recibido por el emperador entonces reinante, Moctezuma, que se reconoce vasallo del rey de Castilla.


1520-1521
Tras la sublevación de Tenochtitlán, Hernán Cortés, nombrado capitán general, somete todo el imperio azteca y realiza expediciones a Yucatán y Honduras, que son anexionadas a Nueva España; Carlos V implanta una sólida organización administrativa en estos territorios.


1531
Francisco Pizarro comienza la tarea conquistadora del territorio del imperio inca, que se prolongará hasta 1533. A partir de ese momento proliferará la creación de Audiencias en los nuevos territorios, siguiendo a la inicial, creada en Santo Domingo en 1511; le seguirán México (1529), Panamá (1538), Santa Fe y Guadalajara (1548}, Buenos Aires (1661), etc.


1535
Creación del virreinato de la Nueva España, que engloba a la totalidad de la América Central —sin Panamá—, a las Antillas y a la zona costera de la actual Venezuela. Auge en las tareas de explotación de plata en México. Esta ordenación del territorio americano basado principalmente en sus características físicas habrá de constituir uno de los mayores cuidados de la administración colonial. 

1543
Creación del virreinato de la Nueva España, con capitalidad en Lima, que ordena a la totalidad de la extensión de América del Sur, excepto la costa venezolana. Creación de las Audiencias de Lima y Guatemala. Promulgación de las denominadas Leyes Nuevas, destinadas a conseguir la extinción definitiva de las encomiendas; el fracaso más señalado seguirá a este discreto intento reformador.


1559
Creación de las Audiencias de la Plata de los Charcas, y, pocos años más tarde, de las de Quito y Chile.


1560
Finalización del proceso de promulgación de edictos acerca de la liberación de los indios esclavizados, que se había iniciado diez años antes.

1563
Vasco de Puga escribe su famosa obra de gran influencia política, titulada Provisiones, cédulas e instrucciones para el gobierno de Nueva España. 
Creación de la Audiencia, tribunal especial de apelación con jurisdicción para todos los territorios de América, instrumento unificador de las tareas jurídicas hasta entonces dispersas en organismos varios.


1601
Reglamento que rige el trabajo efectuado por indígenas bajo control peninsular. Se prohibe, por el mismo, la existencia de jornaleros situados en régimen de esclavitud.


1640
Separación de las Coronas de España y Portugal, que se habían unido en 1580 en la persona de Felipe II. Creación del cargo de virrey en Brasil, que reside en Bahía hasta el año 1763, en que pasa a instalarse en Río de Janeiro.

1642
El denominado Conselho da India pasa a convertirse en Conselho Ultramarino, para englobar a la totalidad de las posesiones portuguesas extraeuropeas.

1701-1707
Abolición legal de las encomiendas cuyos titulares tengan su residencia en España, y de todas las encomiendas que cuenten con menos de cincuenta indios.


1720
Abolición legal de la totalidad de las encomiendas existentes, con excepción de las de Yucatán, que se mantendrán hasta 1787.

1764
Inicio de la creación de las Intendencias en las circunscripciones siguientes: Cuba (1764), La Plata (1782), Perú (1784), Chile (1786) y Nueva España (1790). Todo ello dentro
del mismo proceso de ordenación territorial, en momentos en que ya se preparan los fermentos de la emancipación nacional.


1771
Inicio de una década señalada por la abundancia e incidencia de los levantamientos indígenas en contra de las condiciones impuestas por los colonizadores: revueltas de negros en Colombia, de los indígenas ecuatorianos, de los nativos de la región del Orinoco y de otras regiones de Venezuela, sobre todo.


1775
Frustrado ataque portugués lanzado contra Montevideo, dentro de un clima bélico entablado entre las dos respectivas potencias coloniales.


1776
Unificación de la administración para las colonias sudamericanas de Portugal. Creación del virreinato del Río de la Plata en Brasil con capitalidad en Río de Janeiro.


1780
Revuelta encabezada por Tupac Amaru en Perú, que constituyó la más grave de esta naturaleza observada durante toda la etapa colonial, ya que tuvo repercusiones en otros ámbitos geográficos y en otros sectores sociales. Dos años antes, en 1778, España y Portugal decidieron mediante un tratado de paz poner fin a sus mutuas rivalidades, que afectaban directamente a sus posesiones coloniales.


1790
En España se produce la disolución de la Casa de Contratación, que ya había abandonado Sevilla para instalarse en la ciudad de Cádiz.


1800
El movimiento independentista de América Latina surge como consecuencia de un amplio proceso previo, que arranca de dos supuestos básicos: el ciclo de las revoluciones burguesas, iniciado en Inglaterra en el siglo XVII, y del que constituyen jalones decisivos las revoluciones de la América anglosajona y de Francia; y la formación interna de una conciencia criolla emancipadora, frente al estatismo monárquico metropolitano, de talante claramente autoritario.


1803 -1809
A raíz del levantamiento del pueblo español contra el invasor francés, el elemento criollo latinoamericano proclama su adhesión a Fernando VII y acata la autoridad de la Junta Suprema Central. Sin embargo, aparecen ya hombres como el caraqueño Francisco de Miranda, que desde Londres desarrolla actividades anticoloniales, y Simón Bolívar, que tras sendas estancias en España y Francia regresa a Venezuela, donde inicia actividades anticoloniales clandestinas.


1810
Los representantes americanos en las Cortes de Bayona formulan una serie de peticiones: igualdad entre americanos y españoles; libertad de agricultura, industria y comercio; supresión de monopolios y privilegios; abolición de la nota de infamia entre mestizos y mulatos y de la trata de esclavos.


1811
Madura el ideal emancipador en las mentes de los próceres de la independencia. Surgen tensiones independentistas en Argentina, Uruguay, México y Ecuador. Tras la disolución de la Junta Suprema Central se organizan juntas americanas, que a su vez organizan ejércitos e inician, con carácter de soberanía, relaciones con Gran Bretaña y Estados Unidos. Así, en México el cura Manuel Hidalgo lanza el Grito de Dolores, con el que se inicia la insurrección de Querétaro. También estallan sublevaciones en Venezuela, Colombia y Argentina.


1812
En general, triunfan los movimientos revolucionarios latinoamericanos, convocándose varios congresos, a los que sigue la promulgación de constituciones liberales, la proclamación de la independencia y la adopción del régimen republicano.


1813
Apoyado Por el ejército y la aristocracia, el virrey mexicano aplasta la rebelión en dicho país. Hidalgo es fusilado. No obstante, el movimiento independentista se prolonga bajo la dirección del cura Morelos. Bolívar se subleva en Venezuela y proclama la independencia de este país. El Ayuntamiento de Caracas le confiere el título de Libertador.


1815
La metrópoli empieza a restaurar el régimen colonial, salvo en determinadas ciudades de México, Venezuela y Argentina.


1817
El venezolano Manuel Palacio Fajardo justifica las teorías emancipatorias: tiranía de las altas autoridades; injusta administración de justicia; monopolio económico; aislamiento de las colonias; desdén mantenido por la metrópoli hacia los criollos y su apartamiento de los cargos de administración y gobierno.


1819
En Venezuela, Bolívar es elegido presidente de la República en el Congreso de Angostura. Dicho Congreso aprueba la Ley Fundamental de la República de Colombia, que comprende la unión de Venezuela, Nueva Granada y Quito. La Gran Colombia, independiente de la antigua metrópoli, seguirá unida hasta 1830, en que las disensiones entre los sucesores de Bolívar provocan su disgregación. En Argentina, con la ayuda de patriotas chilenos (O’Higgins), San Martín cruza los Andes y, tras las victorias de Chacabuco y Maipú, consigue la independencia de Chile. El Congreso se traslada a Buenos Aires, donde redacta una Constitución unitaria, centralista y autoritaria. 


1820
A consecuencia de la revolución liberal de Riego en España, se consolida el movimiento emancipador. Tras la entrevista en Guayaquil de San Martín y Bolívar, este último prosigue la campaña para la emancipación.

1821
Proclamación de la independencia de México, tras la cual se desata el proceso emancipador en Centroamérica. México se declara República Federal y abole la esclavitud.


1826
Congreso de Panamá: fracasa el proyecto de Bolívar de una unión sudamericana. México interviene, junto al resto de las naciones interesadas, en dicho Congreso. Proclamación de independencia de la República autónoma de Uruguay.

1846
Guerra entre México y Estados Unidos a causa de la anexión de Texas a la Unión: Taylor se apodera de Matamoros, Monterrey y Saltillos. Tras la ocupación de Nuevo México por las tropas de Kearney, la escuadra del Pacífico se apodera de los puertos de California.


1848
Tratado de Guadalupe-Hidalgo: México cede a Estados Unidos Nuevo México, Arizona, California y parte de Colorado (casi el 50 por 100 del territorio mexicano emancipado). Proclamación de la independencia de la República Dominicana.

1898
Guerra hispano-norteamericana: la flota norteamericana bombardea San Juan de Puerto Rico. Tratado de París: España renuncia a su soberanía sobre Cuba, Puerto Rico y Filipinas, perdiendo así sus últimas colonias de ultramar.


1914-1918
La evolución de los diferentes Estados de América Latina se ve perturbada por profundos cambios sociales, económicos y políticos: la estructura social se transforma debido al incremento de la población, las migraciones internas, la explotación de nuevas tierras y las consecuencias de la urbanización e industrialización.


1919-1928
La estructura económica latinoamericana del período se caracteriza por el mercantilismo de la época colonial y sus tradicionales monocultivos, la falta de capital para la industrialización, la escasez de mano de obra especializada y el atraso de la agricultura, unido a unas deficientes reformas agrarias. Con respecto a las estructuras políticas, las causas que provocan la crisis de la democracia son las enormes diferencias económicas entre las clases sociales, la formación de partidos revolucionarios y democráticos, la intervención militar en los Estados Unidos y la democracia presidencial (siguiendo las directrices políticas de los Estados Unidos) que favorece la instauración de dictaduras.


1929
Varios congresos y conferencias panamericanos propugnan la unidad política latinoamericana: en el VII Congreso de La Habana se crea un tribunal de arbitraje obligatorio para todos los Estados americanos; en la Conferencia Interamericana de Buenos Aires se firma un pacto de paz entre 21 Estados americanos (según el modelo del Pacto Briand-Kellog).


1934 – 1940
En la Conferencia de Panamá se prohiben las acciones de guerra en una zona neutral de 300 millas marinas en torno al continente, salvo Canadá. En la Conferencia de ministros del Exterior en Río de Janeiro, ya iniciada la II Guerra Mundial, se decide la intervención en la guerra contra las potencias del Eje (excepto Argentina y Chile). La política de intervención directa de los Estados Unidos después de la I Guerra Mundial es abandonada por Roosevelt y sustituida por la política de buena vecindad: el nacionalismo latinoamericano reacciona contra la penetración masiva del capital norteamericano. En México, presidencia de Lázaro Cárdenas y poder ininterrumpido del Partido Revolucionario Mexicano, integrado por comunistas, liberales radicales, la Confederación de Trabajadores Mexicanos y la Confederación Nacional de Campesinos. En Argentina, creación del GOU (Grupo de Oficiales Unidos) de Juan Domingo Perón, de signo heterogéneamente fascista, que propugna un refuerzo de las fuerzas policiales, la disolución del Congreso, la creación de organizaciones represivas especiales, la formación militar para ambos sexos a partir de los diecisiete años y una organización económico-corporativa.

1941 -1948
América Latina depende del mercado mundial, principalmente de Estados Unidos, lo que origina crisis sociales y político-económicas. Las principales características del período son: explosión demográfica, éxodo rural, miseria extrema en los suburbios de las grandes ciudades, inflación, bajo nivel de vida, analfabetismo y acusadas diferencias sociales.


1950-1955
Carta de la ODECA (Organización de los Estados Centroamericanos). Junto a las instituciones tradicionales (gobiernos militares, partidos oligárquicos, dictaduras presidenciales) aparecen dirigentes populares, organizaciones comunistas y movimientos nacionales de extrema izquierda. En Cuba, golpe de Estado de Fulgencio Batista. Fidel Castro, abogado en La Habana, presenta cargos contra él.


1956
Tras el fracasado ataque al cuartel de Moncada, que obligó a los participantes al exilio en México, se produce el desembarco de Fidel Castro y sus seguidores desde el «Gramma» y la penetración de la guerrilla en Sierra Maestra. En el resto de Latinoamérica se llevan a cabo tentativas para resolver la crisis por medio de una integración militar y política (OEA), reformas agrarias y una incipiente industrialización (sin embargo, con escasez de trabajadores especializados y de capital necesario). El capital privado se invierte en valores efectivos (propiedades), en la especulación o en el extranjero; el capital extranjero’ reclama una mayor seguridad, pero su control y sus excesivos beneficios mantienen el subdesarrollo.


1958
El 21 de agosto, dos columnas dirigidas por Camilo Cienfuegos y Ernesto «Che» Guevara abandonan Sierra Maestra con dirección a las Villas. Ocupación de varias ciudades y victoria revolucionaria en Yaguajay y Santa Clara; comienza la marcha sobre La Habana. Huida de Batista y su Gobierno.


1959
Banco Interamericano de Desarrollo. Liberación de La Habana y Santiago de Cuba por Fidel Castro y su grupo. Tras el triunfo de la revolución cubana, los Estados Unidos intervienen directamente contra la expansión de los movimientos democráticos nacionales y sus intentos de liberarse de la dependencia económica norteamericana. Radicalización popular.


1960-1961
Declaración de La Habana. Los Estados Unidos rompen sus relaciones con Cuba. Desembarco y derrota de tropas mercenarias en la bahía de Cochinos. Se crea el Mercado Común Sudamericano o LAFTA (Asociación Latinoamericana de Libre Cambio). El presidente norteamericano John F. Kennedy anuncia la creación de la organización denominada Alianza para el Progreso.


1962
Segunda Declaración de La Habana. En el mes de octubre, crisis del Caribe y boicot económico de varias naciones a Cuba. Bloqueo de la isla por la marina de guerra yanqui.


1966
Conferencia Tricontinental de La Habana contra el imperialismo, con asistencia de representantes de gobiernos y organizaciones de 82 países.
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Se agradece a Edgardo Filloy —fotógrafo y conservador de materiales iconográficos históricos— el regreso sobre Juan Bosch. El libro fue publicado por Editorial Serpa, Barcelona, hacia 1985/6; hay versiones por otras casas, como Anagrama, por ejemplo.

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