Jun 23 2023
138 lecturas

Despacito por las piedrasOpini贸nPol铆tica

Allende en mi memoria

A 115 a帽os del nacimiento de Salvador Allende es momento de agradecer y recordar sus largos a帽os de lucha, su dif铆cil gesti贸n de gobierno y su admirable acto final de consecuencia pol铆tica y moral. Pero, sobre todo, quienes nos sentimos sus herederos reconocemos en su pensamiento y acci贸n aquellos aportes que, tarde o temprano, ayudar谩n a construir un Chile digno, con justicia social y democracia plena.

, en tinta verde | Cultura | EL PA脥S

Allende y Pablo Neruda

Mi padre, Oscar Pizarro Guti茅rrez, era miembro de una de las cuatro organizaciones que se unieron para formar el Partido Socialista en el a帽o 1933. A mi casa llegaba con frecuencia su amigo Carlos Charl铆n, quien hab铆a tenido una participaci贸n destacada en la rebeli贸n civil militar del 4 de junio de 1932 y, luego, en el gobierno socialista de 12 d铆as de Marmaduke Grove.

La militancia de mi padre hizo posible que conociera a Salvador Allende, en torno a la campa帽a presidencial de 1958, en mi casa de la calle Club H铆pico, cuando yo era estudiante del Liceo de Aplicaci贸n. Pero, en realidad, s贸lo en una oportunidad tuve un contacto m谩s estrecho con Allende, cuando era presidente.

En efecto, en octubre de 1971, con ocasi贸n de un seminario sobre la 鈥渢ransici贸n al socialismo, en la experiencia chilena鈥, organizado por el Centro de Estudios, que yo dirig铆a, el presidente Allende me invit贸 a almorzar a La Moneda, junto a los participantes extranjeros del seminario: Paul Sweezy, economista norteamericano, director de la famosa revista Monthly Review, Rossana Rosanda, resistente antifascista y fundadora de la revista Il Manifesto y Lelio Basso, destacado intelectual y dirigente del socialismo italiano.

Reunidos en la mesa, el presidente Allende me pidi贸 que le contara sobre el trabajo realizado en el seminario. Le dije que las ponencias y discusiones hab铆an sido exitosas y un aporte para el proceso que viv铆amos en nuestro pa铆s. Sin embargo, le represent茅 mi preocupaci贸n, porque el diario Puro Chile, cercano al gobierno, hab铆a criticado duramente las opiniones 鈥渋zquierdizantes鈥 de nuestros invitados sobre el proceso de la Unidad Popular, otorg谩ndoles el 芦Huevo de Oro禄.

Allende presEl presidente, sin dudarlo un momento, me dijo lo siguiente: 芦Roberto, yo tambi茅n he recibido varias veces el Huevo de Oro, por cr铆ticas a iniciativas que he impulsado. Pero, no te olvides que la v铆a chilena al socialismo se caracteriza por la m谩s irrestricta libertad de prensa y que nuestro proyecto transformador debe ser un ejemplo de funcionamiento pleno de la democracia禄. Jam谩s he olvidado esas palabras.

Lo que me dijo en esa oportunidad simboliza la visi贸n del socialismo que Allende ten铆a para Chile. Crear una nueva sociedad en democracia y con libertades ampliadas para todas las familias, donde chilenas y chilenos pudiesen satisfacer sus necesidades materiales, asegurando a cada hombre, mujer, joven y ni帽o los mismos derechos y oportunidades en la vida.

Allende trascend铆a el pensamiento de su 茅poca. Mientras la guerra fr铆a divid铆a al mundo y las empresas norteamericanas hab铆an expoliado nuestras riquezas b谩sicas, el presidente pudo convencer y comprometer a toda la clase pol铆tica en la nacionalizaci贸n de las minas de cobre, mediante una ley en el Parlamento.

Por otra parte, mientras la revoluci贸n cubana empujaba a las juventudes latinoamericanas a adoptar la lucha armada para enfrentar a los poderes dominantes, Allende, en cambio, insist铆a en transitar desde el capitalismo al socialismo, sin violencia, mediante el ejercicio pleno de las libertades democr谩ticas y el respeto de los derechos humanos.Allende Presi

Su propuesta era: transformar radicalmente, pero en el marco de las instituciones vigentes. Reconoc铆a en Fidel Castro un ejemplo de lucha, pero no asum铆a sus m茅todos. Precisamente a ello se refiere Allende en una entrevista con el periodista Julio Lanzarotti: 芦Yo he dicho al pa铆s que mientras sea presidente habr谩 elecciones. Ha habido cinco elecciones complementarias y una elecci贸n general y nadie ha reclamado禄. Y agrega en otro p谩rrafo 芦este pa铆s es uno de los pa铆ses en que hay m谩s libertad de reuni贸n, de informaci贸n, de asociaci贸n y de prensa. Y le puedo afirmar categ贸ricamente que la democracia funciona ampliamente禄.

Mientras la revoluci贸n cubana empujaba a las juventudes latinoamericanas a adoptar la lucha armada para enfrentar a los poderes dominantes, Allende, en cambio, insist铆a en transitar desde el capitalismo al socialismo, sin violencia, mediante el ejercicio pleno de las libertades democr谩ticas y el respeto de los derechos humanos.

En el Pleno Nacional del PS, el 18 de marzo de 1972, cuando los socialistas endurecen sus posturas, el presidente Allende llama a la raz贸n. Rechaza los conceptos leninistas sobre el Estado, desplegando argumentos te贸ricos y pr谩cticos sobre la v铆a chilena al socialismo: 鈥淣o est谩 en la destrucci贸n, en la quiebra violenta del aparato estatal el camino que la revoluci贸n chilena tiene por delante. El camino que el pueblo chileno ha abierto, a lo largo de varias generaciones de lucha, le lleva en estos momentos a aprovechar las condiciones creadas por nuestra historia para reemplazar el vigente r茅gimen institucional, de fundamento capitalista, por otro distinto, que se adecue a la nueva realidad social de Chile鈥.

Durante sus tres a帽os de gobierno, Allende fue perseverante en la defensa de la democracia, pero sin renunciar a las transformaciones que necesitaba el pa铆s.

En efecto, el gobierno de la Unidad Popular impuls贸 transformaciones que multiplicaron las esperanzas de un mundo mejor en el pueblo chileno. La nacionalizaci贸n del cobre permiti贸 recuperar la riqueza que se llevaban las empresas norteamericanas; la profundizaci贸n de la reforma agraria hizo posible que campesinos y mapuches se beneficiaran de las tierras que trabajaban; el control p煤blico de la banca y de las empresas monop贸licas intent贸 terminar con la usura en el cr茅dito y los precios injustos a los consumidores; la participaci贸n de los trabajadores en las empresas fue un hecho in茅dito, que abri贸 puertas a una democracia econ贸mica; las universidades con educaci贸n para los obreros, se democratizaron; y, el arte y la cultura alcanzaron alturas reconocidas internacionalmente.

Simult谩neamente, durante los mil d铆as de la Unidad Popular la democracia y las libertades p煤blicas se potencian como nunca hab铆a ocurrido en la historia republicana. Estaban presentes peri贸dicos, radios y canales de TV de variado tinte pol铆tico, desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda; trabajadores, que nunca antes hab铆an podido manifestarse, multiplicaban los sindicatos y hablaban de igual a igual con los patrones, exigiendo sus reivindicaciones y aportando a las decisiones de las empresas; estudiantes que participaban en el destino de sus universidades, con los mismos derechos de las autoridades acad茅micas; campesinos que se organizaban y reun铆an libremente para acceder a la propiedad y cultivo de la tierra; y, mujeres y hombres en los barrios que se organizaban en juntas de vecinos.

No eran s贸lo las libertades de la democracia representativa, las que se desplegaban en el pa铆s, sino que hab铆a mucho m谩s. Se instala en Chile una democracia que potenciaba la participaci贸n de todos los ciudadanos y que, con formas directas, se incorporaban a la construcci贸n del pa铆s de la que antes se encontraban excluidos.

Allende no quer铆a un partido 煤nico, una prensa uniforme, ni un estado monol铆tico. Por el contrario, anhelaba que las opiniones fuesen variadas, que se abrieran las oportunidades para los j贸venes, las mujeres y las de todos aquellos que por d茅cadas hab铆an sido explotados y reprimidos por un sistema injusto.

El 11 de septiembre de 1973, los militares no s贸lo terminaron con el gobierno de la Unidad Popular, sino se clausur贸 un ciclo de largas d茅cadas de lucha y auge del movimiento popular en que la clase obrera, los campesinos, los intelectuales y la gente humilde de nuestro pa铆s fueron derrotados. La resistencia de la oligarqu铆a nacional y del imperialismo al proyecto de justicia social impidieron que se materializaran los anhelos de Allende.

Sin embargo, la experiencia de los tres a帽os de la Unidad Popular y la figura de Salvador Allende se han instalado en la memoria colectiva y no podr谩n ser erradicados de la historia.

Los asesinatos, el exilio, la represi贸n y el neoliberalismo no podr谩n borrar de nuestra memoria que durante los mil d铆as de la Unidad Popular, los obreros, los campesinos, los j贸venes y los desamparados pudieron expresarse con plenitud, hablar de igual a igual con los due帽os del capital y desafiar a aquellos que por d茅cadas hab铆an usufructuado de la riqueza y el poder en nuestro pa铆s. Ese periodo de felicidad no ser谩 olvidado. Y se lo debemos a Salvador Allende.

No s贸lo los trabajadores de nuestro pa铆s, sino los dem贸cratas del mundo entero han reconocido en Allende al l铆der que se propuso transformar a la sociedad chilena por medios pac铆ficos y respeto a las libertades p煤blicas. Nuestro pa铆s, que en el extremo del mundo quiso construir una sociedad m谩s igualitaria se conoci贸 en los lugares m谩s rec贸nditos de la tierra, gracias a la consecuencia, dignidad y valent铆a de un verdadero dem贸crata y revolucionario. Es el reconocimiento a un estadista que explica, al mismo tiempo, el repudio internacional al dictador que lo derroc贸 de forma artera: Augusto Pinochet.

No s贸lo los trabajadores de nuestro pa铆s, sino los dem贸cratas del mundo entero han reconocido en Allende al l铆der que se propuso transformar a la sociedad chilena por medios pac铆ficos y respeto a las libertades p煤blicas.
Lamentablemente, las transformaciones en favor de la igualdad y libertad, que generaron un desborde de alegr铆a popular, terminaron abruptamente. Con el triunfo de la dictadura se instal贸 un sistema pol铆tico excluyente y un modelo econ贸mico de desigualdades que han hecho retroceder a nuestro pa铆s en muchas d茅cadas.

La minor铆a olig谩rquica ha multiplicado la riqueza que producen todos los chilenos. La econom铆a se ha concentrado en la producci贸n de recursos naturales, terminando con la industria y cerrando puertas al trabajo decente. Las desigualdades en la salud, la educaci贸n y la hegemon铆a del pensamiento de los poderosos se manifiestan a diario en las filas de los hospitales, en el deterioro de las escuelas, en universidades que educan en un pensamiento 煤nico y con una prensa que protege los intereses de la clase dominante.

Los que tuvimos la fortuna de conocer los esfuerzos de Salvador Allende por transformar la sociedad probablemente comprendemos mejor que las nuevas generaciones la tragedia que signific贸 su derrocamiento. Se podr谩 discutir en torno a los errores del gobierno de la Unidad Popular; pero, lo indiscutible es que el presidente Allende estuvo siempre del lado de los trabajadores y de las libertades de los chilenos. Los grandes intereses internacionales y nacionales no aceptaron retroceder en el control absoluto de su poder, comprometiendo a los militares en la sucia tarea de restaurar la injusticia.

Salvador Allende, junto a Sim贸n Bol铆var y Augusto C. Sandino, se ha convertido en un referente para las luchas libertarias en Am茅rica Latina. Un revolucionario y antiimperialista que no retrocedi贸 en impulsar las trasformaciones que prometi贸 a su pueblo, sino que, al mismo tiempo, fue un firme defensor de la democracia. En el 115 aniversario de su nacimiento, y a 50 a帽os de su infausto derrocamiento, su legado sigue presente para alimentar las luchas actuales y futuras de quienes a帽oramos una patria justa y soberana. Por ello, Allende permanece en mi memoria.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *


El periodo de verificaci贸n de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la p谩gina.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.