May 22 2022
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Opini贸nPol铆tica

Crecen movilizaci贸n del pueblo y temor del poder en Argentina

Todos, absolutamente todos, somos testigos en la Argentina de los diferentes modos que repercuten los reclamos, movilizaciones, paros, protestas, de distintos sectores del pueblo afectados por las pol铆ticas p煤blicas del Estado. Estas respuestas de los sectores populares generan broncas y miedos en quienes ven, en esas justificadas reacciones, restricciones a sus libertades.

En esas circunstancias piden la intervenci贸n del Estado, que niegan muchas otras veces. No son pocas las oportunidades en las cuales reclaman mayor represi贸n sobre quienes salen a quejarse por los efectos cotidianos de las decisiones estatales. El objetivo de tal actividad, de organizaciones del pueblo, es se帽alar la insatisfacci贸n frente a una medida o situaci贸n demandando su reparaci贸n o cambio para que los reclamantes encuentren una satisfacci贸n a su pedido o necesidad.

Es obvio que tal reclamo puede tomar diversas formas y tener objetivos distintos, seg煤n los protagonistas, el momento y lugar de su ejercicio.

De todos modos se puede advertir que, seg煤n las 茅pocas, tales expresiones tienen ejes centrales que van evolucionando. Para citar solo un par de ejemplos, en la d茅cada de los ’80 la mayor parte de esos reclamos ten铆an que ver con el fin de la dictadura, el genocidio producido y para terminar con la apertura econ贸mica y su efecto: la consecuente desindustrializaci贸n, pero desde hace algunos a帽os, tales demandas son 鈥揺n t茅rminos generales- protestas, por la situaci贸n econ贸mica y social que atraviesa el pa铆s y que tienen en ampl铆simos sectores populares sus principales afectados.

Es l贸gico que tales reclamos impacten sobre la sociedad y el poder en la medida que expresen una demanda suficientemente amplia, capaz de congregar multitudes y obstaculizar el funcionamiento del gobierno o instituciones a las que se dirige.

Movimientos sociales protestaron en reclamo de "trabajo genuino y alimentos" - Poltica ArgentinaEl poder del actual Estado demanda gobernabilidad. El reclamo de los insatisfechos produce 鈥揹e maneras que su apreciaci贸n sobre la correlaci贸n de fuerzas se lo indique- la ingobernabilidad del sistema que los perjudica, buscando una respuesta a su demanda y/o creando condiciones para una nueva forma de participaci贸n.

Cuando estos reclamos se incrementan y renuevan su fuerza, frecuencia y presencia en diferentes espacios p煤blicos, sin encontrar respuestas -por parte del gobierno encargado de d谩rselas- estamos frente a una situaci贸n muy particular: Las instituciones estatales se manifiestan 聽incapaces de cumplir con sus obligaciones de bregar por el bien com煤n o el inter茅s de las grandes mayor铆as.

A partir de esa situaci贸n crecen las perspectivas de estallidos sociales, esos que conmueven profundamente a nuestras sociedades. Octubre del 45鈥, liberando a Per贸n y dando nacimiento al peronismo, fue uno de esos momentos; el Cordobazo del 69鈥, con sus perspectivas de cambios profundos, fue otra circunstancia del mismo car谩cter.

Aqu茅l 鈥溌ue se vayan todos!鈥, del 19 y 20 de diciembre 2001, marc贸 un punto de inflexi贸n en la sociedad que abri贸 las esperanzas y las puertas a las mejores decisiones de N茅stor Kirchner desde la presidencia. Hoy, ante la dolorosa situaci贸n presente, avanzan las perspectivas de nuevas y dispersas rebeld铆as tras las cuales se puedan encauzar las energ铆as contenidas de nuestro pueblo.

Da la impresi贸n que el conocido principio de avanzar desde la periferia al centro vuelve a recuperar el sentido estrat茅gico que le permita al campo popular seguir acumulando fuerzas, en su capacidad de organizaci贸n, movilizaci贸n y las alianzas sociales y pol铆ticas necesarias para producir las transformaciones que la realidad demanda.

Crece la preocupaci贸n del poder

Desde hace un tiempo, se est谩 incrementando la movilizaci贸n popular. Desde distintos lugares advierten sobre la posibilidad de un estallido social. Es un谩nime el convencimiento que la presencia de un importante grupo de organizaciones sociales, muchas de ellas simpatizantes del oficialismo gobernante, es un instrumento para evitar que se produzca una situaci贸n de este tipo, aunque ello les signific贸 haber cedido gran parte del control callejero que ten铆an.

Cuando esas movilizaciones alcanzaron su techo y parec铆an estancarse en repetitivos 鈥渕arch贸dromos鈥, la Unidad Piquetera, que 鈥搈ayoritariamente- agrupa a las organizaciones sociales de oposici贸n, convoc贸 a una Marcha Federal que parti贸 desde los extremos del Noroeste, Noreste, Cuyo y la Patagonia. Unas cien mil personas, con delegaciones de todas las provincias, recorrieron miles de kil贸metros hasta llegar al s铆mbolo del poder, la Plaza de Mayo.Marcha piquetera: c贸mo es el itinerario de la masiva protesta

Tra铆an a cuestas todas sus historias, sus tradiciones y necesidades. Ese encuentro de necesitados, su interacci贸n f铆sica y comunidad de voluntades, les permiti贸 avizorar la fuerza que ten铆an y entrever la posibilidad de cambiar la realidad. Parec铆an encarnar el ensayo general de una patriada liberadora que comienza a vislumbrar que nada es eterno y que la situaci贸n se puede transformar.

Desde distintas capillas ideol贸gicas avisan que esta situaci贸n est谩 alcanzando l铆mites insostenibles. En d铆as recientes, Jaime Dur谩n Barba, el ecuatoriano que fuera el gur煤 de Mauricio Macri, dio su visi贸n cr铆tica y asustada por estas perspectivas. 鈥淰a a darse una rebeli贸n interna de los piqueteros y planeros, puede ser un l铆o聽 espantoso鈥, sostuvo. Lo hizo en un reportaje por la CNN advirtiendo que a los que reciben subsidios la plata no les alcanza y demandan aumentos que al gobierno le resulta dif铆cil de afrontar.

La hegemon铆a del poder econ贸mico concentrado hace que los mayores subsidios los reciban, bajo las formas m谩s diversas, las grandes empresas; le siguen los otorgados a sectores medios 鈥損untualmente- a trav茅s de los subsidios a las tarifas de los servicios p煤blicos y quedan por 煤ltimo los subsidios a los m谩s pobres.

Son 茅stos justamente quienes sobreviven 鈥揺n gran medida- merced a esas ayudas. Su situaci贸n puede transformarse en el detonante de generalizadas rebeld铆as. Es que el 22% de los hogares recibe alg煤n apoyo de este tipo, pero all铆 solo se destina entre 1,2 y 1,5% del PBI.

*Analista pol铆tico y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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