Oct 17 2022
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Política

El derrumbe de la Democracia Cristiana chilena

El pa√≠s puede constatar, ahora con m√°s certeza, el fin de la Democracia Cristiana, sin duda el partido pol√≠tico de mayor gravitaci√≥n en Chile en los √ļltimos sesenta o setenta a√Īos. Una colectividad formada por aquellos j√≥venes de ayer que, rompiendo con el cat√≥lico Partido Conservador, optaron por formar un nuevo referente pol√≠tico, donde poner en pr√°ctica las enc√≠clicas sociales lanzadas al mundo por los papas romanos. Textos que¬† entregaron luces de lo que deb√≠a ser el compromiso de los cristianos en la pol√≠tica, despu√©s de lo sucedido con los reg√≠menes fascistas de Europa, las dos guerras mundiales y la consolidaci√≥n del marxismo leninismo y la Uni√≥n Sovi√©tica.

En solo un par de d√©cadas, el Partido Dem√≥crata Cristiano se convirti√≥ en el m√°s populoso y votado referente, elevando a la Presidencia de la Rep√ļblica a un carism√°tico l√≠der como Eduardo Frei Montalva, cuya administraci√≥n no tuvo necesidad de alianzas para imponer una s√≥lida hegemon√≠a y ponerse equidistantemente de los partidos de la derecha y de la izquierda socialista y comunista.La historia se repite: la Democracia Cristiana partida en dos, una vez m√°s - El Mostrador

Desde su fundaci√≥n, la Falange y la posterior Democracia Cristiana destac√≥ un sinn√ļmero de l√ļcidos dirigentes que r√°pidamente llegaron a ocupar esca√Īos en el Parlamento y los municipios del pa√≠s, al tiempo que pr√°cticamente todas las federaciones de estudiantes se colmaban con sus entusiastas militantes y el mundo del trabajo prend√≠a r√°pidamente con las propuestas que convocaban a los chilenos a una Revoluci√≥n en Libertad. Esto es, a recorrer un camino alternativo a los cambios impulsados por las agrupaciones de izquierda que se√Īalaban a Salvador Allende como su principal abanderado.

Con el triunfo de Frei hay quienes apostaron a que los falangistas har√≠an gobierno por lo menos por unos 50 a√Īos si se consideraba el enorme influjo que, adem√°s de Frei, demostraban un Radomiro Tomic, Bernardo Leighton y otros m√ļltiples pol√≠ticos que destacaban por la solidez de sus convicciones y lucidez de su palabra.

Desde el inicio, este partido tuvo un car√°cter mesi√°nico, muy bien expresado en lo que fue esa colosal Marcha de la Patria Joven. Parec√≠a que la conquista del poder solo se les daba por a√Īadidura a sus militantes empe√Īados en crear conciencia y consolidar organizaci√≥n popular, cuanto definir propuestas como la Reforma Agraria, la chilenizaci√≥n de nuestros yacimientos del cobre y la construcci√≥n de un nuevo modelo educacional. Adem√°s, por cierto, que optar solemnemente por una estrategia ‚Äúno capitalista‚ÄĚ de desarrollo, distinta al capitalismo y al estatismo.

Conocidos son algunos de los episodios en que esta colectividad exigi√≥ la honestidad y el buen comportamiento de sus conductores y candidatos, priv√°ndose de aquellos dirigentes con cualquier tacha √©tica o moral. Mostrando rigurosidad, incluso, respecto de la vida personal y familiar de sus militantes. Impositivo que con los a√Īos se relajara con el masivo fichaje de nuevos militantes.

Hoy por hoy nadie duda de las realizaciones¬† del gobierno de Frei Montalva. Tanto as√≠ que en la presentaci√≥n hace algunos a√Īos de un libro con sus discursos y art√≠culos, algunos de sus m√°s ac√©rrimos adversarios concurrieron a rendirle homenaje y, de no ocurrir su muerte o crimen pol√≠tico, seguramente habr√≠a sido el primer mandatario elegido democr√°ticamente despu√©s del r√©gimen de facto.

Pero el ritmo de los cambios, las expectativas pol√≠ticas y sociales superaron las propuestas dem√≥crata cristianas y el pa√≠s solo en seis a√Īos le dio la victoria a la Unidad Popular con un programa similar pero algo m√°s radical que el falangista. Lo tr√°gico fue la decisi√≥n de la Casa Blanca de apostar con ingentes recursos a la derrota de Allende. Proceso en que logr√≥ corromper a muchos dirigentes sociales y pol√≠ticos, entre ellos a aquellos dem√≥crata cristianos que, se sabe, alentaron posteriormente el derrocamiento del gobierno democr√°ticamente elegido.

Estos desacuerdos y conspiraciones provocaron una tensión muy aguda en la D.C, llevándola a sufrir dos importantes escisiones como la del MAPU y la de la Izquierda Cristiana, cuyos integrantes rápidamente se incorporaron a las huestes y a la administración gubernamental de Salvador Allende.

Con el Golpe Militar qued√≥ en evidencia el bochornoso papel cumplido por la directiva del PDC, presidida entonces por Patricio Aylwin, y que definitivamente alej√≥ a este partido de sus posiciones vanguardistas, llev√°ndolo a coincidir con las expresiones Patricio Aylwin, el presidente que guio a Chile hacia la democracia - The New York Timesderechistas que ya conspiraban contra el orden democr√°tico. Pese a la severa advertencia de Tomic en cuanto a que si se triunfaba con la derecha siempre ser√≠a √©sta la que ganar√≠a. Una prof√©tica sentencia que solo fuera tomada en cuenta por ese pu√Īado de militantes que el mismo 11 de septiembre de 1973 se pronunci√≥ p√ļblicamente en contra de la asonada militar.

Ya se sabe que lo que vino fue la clausura de todos los partidos políticos, las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y la fundación de un modelo económico neoliberal que tantos estragos causara y diera origen a la profunda desigualdad social chilena. Efectivamente, fue la derecha la que finalmente ganó para incorporarse al gobierno de Pinochet, con lo que no pocos demócrata cristianos fueron también reprimidos o forzados al exilio, salvo los que se rindieron desde el primer momento a la Dictadura.

Por mucho tiempo la DC vivi√≥ lacerada por una divisi√≥n interna entre los que apoyaron el Golpe y los que se mantuvieron fieles a sus valores democr√°ticos. Sin embargo, con el correr de los a√Īos, las heridas internas cicatrizaron y este Partido pudo incorporarse sin problemas a la lucha en contra de la prolongaci√≥n de Pinochet en el poder. En la an√©cdota, el mismo Leighton (el Hermano Bernardo), contra quien los militares atentaron contra su vida en Roma, termin√≥ por remover de su colecci√≥n de fotograf√≠as los parches con que hab√≠a cubierto los rostros de todos sus camaradas que apoyaron la insurrecci√≥n militar. Entre ellos el del mismo Frei, Aylwin y varios m√°s.

Digamos, de paso, que la izquierda ‚Äďya sea por convicci√≥n o c√°lculo- fue muy generosa a la hora de incorporar sin remilgos a los DC a las organizaciones pol√≠ticas y sociales antipinochetistas. As√≠ como se avino a pactar, m√°s tarde, la Concertaci√≥n y la Nueva Mayor√≠a como f√≥rmulas de gobierno para llevar a dos falangistas y dos socialistas a La Moneda. Y de no mediar actualmente el desinter√©s de la DC por integrarse al gobierno de Gabriel Boric, lo m√°s probable es que el Mandatario les habr√≠a reservado varios cargos ministeriales y de gobierno, tal como termin√≥ integrando a los socialistas autodenominados democr√°ticos.Elecciones Chile 2021: Gabriel Boric, la nueva cara de la izquierda en Am√©rica Latina | Internacional | EL PA√ćS

Es claro que la crisis actual de la Democracia no es ideol√≥gica. Menos, todav√≠a, cuando ya importan tan poco en el sistema pol√≠tico chileno las doctrinas de anta√Īo, rendidas como est√°n todas las colectividades al m√°s pat√©tico pragmatismo.

Lo que se perdió en la DC es la fraternidad, la gran camaradería de la que hizo gala por tantas décadas este Partido, imponiéndose finalmente en sus filas el oportunismo, la pugna por el poder y, por supuesto, la corrupción que compromete prácticamente a todo el sistema político nacional.

Sus militantes llegaron a parecerse a una verdadera secta religiosa, con ritos, costumbres y hasta formas de vestir que los tipifican. Pero actualmente son miles o decenas de miles los demócrata cristianos que han renunciado a su militancia, en silencio y sin las estridencias que prefieren asumir algunos. Hay que anotar, además, que prácticamente las más prominentes figuras han fallecido o han dado un paso al costado, cediéndole la conducción de lo que queda como partido a un conjunto de inexpertos y recién aparecidos. Sin capacidad de unificar a sus militantes ante desafíos tan importantes como el de votar por el apruebo o rechazo en el plebiscito de salida por una nueva Constitución. Menos todavía para ejercer coherencia frente a las decisiones en el Parlamento, de tal manera que ya nadie puede prever cuál posición adoptará el PDC frente a la reforma previsional, de la salud y en temas incluso considerados valóricos.

Ni qu√© decir respecto de la coyuntura internacional, donde tenemos dem√≥cratas cristianos completamente obnubilados por los intereses de las grandes potencias, como desafectados casi por completo de la suerte de las naciones latinoamericanas y del Tercer Auge y ca√≠da de la Democracia Cristiana: ¬ŅSe podr√≠a convertir en un nuevo Partido Radical? | Emol.comMundo. Algo que se lamenta mucho en un partido que fue referente continental y mundial, y desde sus inicios claramente manifest√≥ su postura anticolonialista.

Tarde llegan los expresidentes de la DC a exigir una Junta Nacional conciliatoria y que busque una nueva directiva para reencauzar a una colectividad que no tendría por qué dar por obsoletas sus ideas y posturas fundacionales, cuando el mundo entero está tan ávido de ideologías y consecuencia entre lo que se postula y se hace. Pero ni siquiera este desesperado gesto logra ser acogido por la intransigente directiva actual.

Difícil aspiración cuando lo que se aprecia en que quienes hoy militan aquí y en otras colectividades son intereses más que idearios. Ambiciones personales por sobre cualquier encomiable propósito. Un partido que ha ido sepultando las ideas contenidas en su magnífico legado contenido en esa colección de Política y Espíritu que todavía muchos atesoran.

Consignamos, en todo caso, que estas juntas nacionales lograron en el pasado el milagro de superar crisis internas muy profundas las que después de ácidos debates internos finalmente concluían con la entonación colectiva de la Eterna Cruz del Sur, el himno más emblemático de una colectividad que siempre presumió de su inspiración cristiana y vocación democrática.

* Periodista y profesor universitario chileno de vasta trayectoria. Premio nacional de Periodismo y, Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.

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