Abr 8 2019
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Econom铆aSociedad

La batalla por la alimentaci贸n del futuro

驴C贸mo vamos a asegurar la alimentaci贸n de una poblaci贸n de 8 mil 500 millones de personas para 2030? La mayor铆a de la poblaci贸n piensa que la 煤nica forma de lograrlo es mediante la agricultura comercial de gran escala, que hoy domina el mercado mundial de alimentos. Esa es la respuesta equivocada.

La lucha por los alimentos de ma帽ana comienza hoy. La forma de producirlos en la actualidad afecta la producci贸n de una alimentaci贸n nutritiva y un medio ambiente saludable en el futuro. La agricultura comercial de gran escala, intensiva en capital y en insumos agroqu铆micos, no solamente no es la respuesta a las necesidades de producci贸n y conservaci贸n, sino pone en peligro el abasto alimentario mundial del futuro. Es urgente revalorizar la agricultura que se rige por los principios de la producci贸n agroecol贸gica.

En Estados Unidos se ha publicado un libro de gran valor por el investigador Timothy A. Wise. Su t铆tulo es Eating tomorrow y es el resultado de cinco a帽os de investigaciones en M茅xico, Estados Unidos y varios pa铆ses africanos (Zambia, Malawi y Mozambique). La l铆nea conductora del an谩lisis es la pregunta sobre los sistemas agr铆colas para alimentar a una poblaci贸n mundial en crecimiento. La respuesta se orienta de manera convincente hacia la agricultura de peque帽a escala, que hoy sigue dominando la producci贸n mundial de alimentos (70 por ciento de los producidos en el planeta proviene de la agricultura campesina). Esta actividad productiva se desarrolla en unidades peque帽as, y aunque con frecuencia se trata de tierras que no son de la mejor calidad las t茅cnicas de manejo de suelos, agua y recursos gen茅ticos de estos peque帽os productores les permiten obtener rendimientos suficientes para satisfacer las necesidades familiares y llevar excedentes al mercado.

Las t茅cnicas de producci贸n de esos productores pobres descansan en un saber campesino milenario basado en la agrobiodiversidad. Esa forma de producci贸n va contra casi todos los principios de la producci贸n capitalista, que prefiere la uniformizaci贸n (monocultivo), la mecanizaci贸n y el uso intensivo de agroqu铆micos (fertilizantes y plaguicidas). La producci贸n comercial en grandes unidades es la que mejor se presta para aplicar los principios que privilegian la generaci贸n de ganancias antes que la de alimentos. Pero esa rentabilidad del complejo agr铆cola capitalista est谩 dejando un rastro t贸xico en el medio ambiente. El mejor ejemplo es el estado de Iowa, en Estados Unidos, que Wise califica de epicentro de una cat谩strofe ecol贸gica y social.

Las corporaciones que dominan la producci贸n agr铆cola y ganadera en Estados Unidos manejan las unidades productivas como si fueran una f谩brica de telas. Lo que importa es la rentabilidad. Pero el complejo de la agroindustria sigue degradando acu铆feros con nitratos, plaguicidas, pat贸genos, desechos farmac茅uticos y hormonas. Un resultado es la llamada 芦zona muerta禄, en el Golfo de M茅xico, producida por el escurrimiento de nutrientes provenientes de la agricultura comercial de gran escala. Adem谩s, las pr谩cticas de roturaci贸n y monocultivo siguen teniendo un impacto que deteriora las propiedades productivas de la tierra. En ese esquema la producci贸n agr铆cola se encuentra entrelazada con gigantescas f谩bricas de carne, en las que millones de cerdos y pollos son objeto de un proceso de hacinamiento extremo con una huella t贸xica de dimensiones b铆blicas.

El problema no es s贸lo ambiental. Aunque muchas unidades de producci贸n siguen siendo propiedad de una familia, la verdad es que esos propietarios no controlan el proceso productivo. La mezcla de producto (agr铆cola y ganadero), as铆 como los insumos necesarios, as铆 como cu谩ndo llevar todo el producto al mercado, son decisiones que las familias no controlan: son las grandes corporaciones las que determinan las l铆neas de producci贸n y la combinaci贸n de insumos.

Esas grandes corporaciones dominan los mercados de semillas, granos, carne, fertilizantes y plaguicidas. Est谩n integradas horizontal y verticalmente, y los nombres de estos gigantes son bien conocidos: Monsanto, Dupont, Syngenta, Cargill, Archer Daniels, Tyson, Smithfield. Las familias propietarias de granjas se han convertido en una especie de vasallos medievales de estas corporaciones. Y aunque el american dream tiene un lugarcito buc贸lico para las familias due帽as de un predio, la verdad es que hoy la mayor parte de esas familias recibe ingresos anuales insuficientes para cubrir el costo de operaci贸n bajo los par谩metros impuestos por estas grandes corporaciones. Muchas familias viven por debajo de la l铆nea de pobreza y han perdido sus tierras. Estados Unidos tiene ya desde hace a帽os un problema agrario de grandes dimensiones.

El an谩lisis de Tim Wise muestra c贸mo la pol铆tica agr铆cola tiene a帽os castigando la peque帽a agricultura y otorga privilegios exorbitantes a las grandes corporaciones. El costo puede ser muy alto, pues est谩 en juego la sustentabilidad de la producci贸n de alimentos en todo el planeta.

Alejandro Nadal
Economista. Es miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.

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