Oct 20 2023
102 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Palestina: Capital de los pueblos del mundo

Si el conflicto en Ucrania ameritaba abandonar las explicaciones tautol贸gicas de la prolongaci贸n de la pol铆tica por otros medios, para hacer una cr铆tica ontol贸gica de los acontecimientos, lo que hoy ocurre en nuestro Cercano Oriente, demanda un esfuerzo anal铆tico a煤n mayor.

Ante la construcci贸n del relato desde miradas occidentales, el espacio-tiempo formal que se manifiesta en la Tierra Prometida se fundamenta en la dualidad del relato dominante. Esta dualidad se relaciona directamente con los conceptos de superioridad, que se basan, en primer lugar, en la superioridad atribuida a la humanidad y la inferioridad impuesta a la naturaleza, percibi茅ndola como una entidad inanimada que podemos controlar a nuestro antojo.

El problema, en la agenda p煤blica denominada 鈥淚srael-Palestina鈥, surge cuando una minor铆a de la sociedad comienza a imponer su voluntad y a tratar a las personas como si fueran objetos, consider谩ndolas parte de la naturaleza. Esto ha llevado a que las mayor铆as se conviertan en seres inertes, listos para ser explotados de la misma manera que la naturaleza.

En 煤ltima instancia, hay una reducci贸n sistem谩tica a seres casi humanos, o incluso, no-humanos. Esto llev贸 a unas mayor铆as a ser materia-inerte dispuesta a ser explotada, como la naturaleza. Son, finalmente, (somos) un ser (no-ser) casi-humano.

El caso de nuestra reflexi贸n es particularmente ilustrativo. Por estos d铆as se viraliz贸 en X un video donde una madre israelita le preguntaba a su hija 鈥溌縌u茅 quer铆a ser cuando ser谩 grande?鈥. La ni帽a le contest贸 鈥淎ndar en un jeep matando 谩rabes鈥. La respuesta maternal fue una sonrisa, un abrazo y un 鈥淓xcelente鈥.

En pleno siglo XXI pareciera que estamos en los momentos de la esclavitud. Se ha establecido una dualidad marcada entre los israelitas (blancos, europeos, racionales), considerados superiores, y los palestinos (negros, 谩rabes, fundamentalistas), percibidos como inferiores y equiparados a seres animales, parte de la naturaleza o incluso cosas.

Por supuesto, esta misma l贸gica y estos mismos par谩metros se reflejan en diversas din谩micas actuales. Como el Norte frente al Sur, lo desarrollado en contraposici贸n a lo subdesarrollado, democracias en comparaci贸n con autocracias, propietarios versus trabajadores, entre otros ejemplos. En esta din谩mica, los pa铆ses centrales se presentan como aquellos que tienen la 鈥減osibilidad de鈥, mientras que los pa铆ses dependientes carecen de la 鈥渃apacidad de鈥.

El dualismo del explotador debe alimentarse para que los explotados nunca tengan la posibilidad -y ni siquiera de pensar en tener la posibilidad- de una vida mejor.

Los palestinos se ven privados de la posibilidad de ejercer plenamente sus derechos, un hecho que les es negado de manera sistem谩tica por parte de los opresores y el sistema en su totalidad. El conflicto se aborda y se presenta sin considerar su otredad, su identidad, su exterioridad, sin tener en cuenta la existencia de Palestina y su rica historia.

La organizaci贸n del conflicto se reduce a una dicotom铆a entre una calidad de vida plena con todos sus derechos, representada por el sionismo, y la condena a un ostracismo salvaje por parte del pueblo palestino. Esta situaci贸n se asemeja a un estado de barbarie, de seres sin voz, equiparados a cosas inanimadas o incluso animales. Estos individuos son destinados, o m谩s bien, forzados por un destino opresor, a un submundo que los clasifica como 芦los m谩s intensamente oprimidos禄 y los sume en un estado de 芦no-ser禄.

Sin embargo, es importante destacar que este 芦no-ser禄 tambi茅n conlleva la posibilidad de un 芦ser禄. En esencia, podemos afirmar que ser palestino equivale a ser un s铆mbolo de liberaci贸n. El ostracismo pol铆tico que enfrentan tiene el potencial de transformarse y dar paso a una liberaci贸n palestina, simplemente por ser palestinos. Somos palestinos, y en esta identidad reside nuestro potencial para ser verdaderamente libres.

Piedad selectiva聽

Los poderes concentrados tienen una capacidad intr铆nseca de velar la realidad que le permite seguir sosteniendo y reproduciendo su sistema de explotaci贸n. La apropiaci贸n de la riqueza social tiene un mecanismo fundamental de expropiar la sangre y el sudor de las clases subalternas, ya sea en los campos, las f谩bricas o en los frentes de batalla. La sangre de estas clases se derrama y se consume porque es un componente vital del sistema.

Para responder al inter茅s capitalista, dicha sangre circula a trav茅s de la propaganda y el periodismo de guerra y, en funci贸n de la conducci贸n del conflicto, la sangre derramada, cual mercanc铆a, aparece por las pantallas de los medios masivos de comunicaci贸n, determinando cu谩les v铆ctimas son leg铆timas y cu谩les, criminales.

La sangre palestina derramada por d茅cadas no es ajena a esta l贸gica, ocultada de manera vergonzosa y v铆ctima de la piedad selectiva; el mundo, sobre todo el occidental, parece olvidar el exterminio sistem谩tico por parte del sionismo. A lo largo de las d茅cadas, numerosas masacres y actos de violencia聽 han dejado cicatrices imborrables en la memoria del pueblo palestino. Estos actos de brutalidad han generado un sufrimiento incalculable y han contribuido a la perpetuaci贸n del conflicto.

Al 2023, la ONU reconoce 5,9 millones de refugiados palestinos. El Instituto Espa帽ol de Estudios Estrat茅gicos (IEEE) calcula que este n煤mero alcanza los 7 millones. N煤meros oficiales ante lo cuales deber铆amos, en lugar de hablar de guerra, estar hablando de genocidio del pueblo palestino.Foto: Un ni帽o refugiado palestino juega con una rueda en el campo de Ain Al Helweh, cerca de la ciudad libanesa de Sid贸n, en octubre de 2013 (Reuters)

Esta es una historia de aniquilamiento, protagonizada en primer lugar por los grupos terroristas sionistas Haganah, Irg煤n y Stern, que fueron los precursores de lo que hoy conocemos como las Fuerzas de Defensa Israel铆es (IDF). As铆 es, el ej茅rcito israel铆 tuvo sus ra铆ces en estos grupos terroristas y paramilitares, lo que pone de manifiesto la dualidad en la percepci贸n occidental.

La prensa al servicio de los poderosos mantiene un plan para legitimar sus acciones mercenarias, bas谩ndose en el silencio o en la exageraci贸n de la muerte de las v铆ctimas que se consideran 芦leg铆timas禄. Este plan sit煤a a espectadores de un lado y del otro en todo el mundo, manteniendo una asimetr铆a de poder que persiste y se impone.

La intifada y la audacia Palestina

Uno podr铆a pensar que, ante semejante historia de opresi贸n, el pueblo palestino podr铆a considerarse exterminado material y moralmente. Lejos de ello, su resistencia hist贸rica y su audacia nos muestran a los pueblos del mundo que estamos destinados a vencer.

Aqu铆 nos detendremos sobre el concepto de audacia, presente en toda la teor铆a revolucionaria de la historia, como un factor decisivo. El diccionario lo define como 鈥渃apacidad para emprender acciones poco comunes sin temer las dificultades o el riesgo que implican鈥. Fue Danton en la Revoluci贸n Francesa quien llama a las fuerzas revolucionarias a pararse sobre este valor para enfrentarse al r茅gimen. S贸lo actuando de esta forma se podr谩 contraponer una fuerza tan implacable que tuerza las relaciones claramente desfavorables para las clases subalternas, audacia para comprender la situaci贸n y obrar en consecuencia. Las intifadas palestinas son un ejemplo de eso.

Los palestinos, agotados por d茅cadas de ocupaci贸n, encabezaron manifestaciones masivas, huelgas y desobediencia civil. Su lucha se centr贸 en la b煤squeda de libertad y en poner fin a la ocupaci贸n. 鈥淧iedras contra balas鈥, en el conflicto en las costas surorientales del Mar Mediterr谩neo, es m谩s que una consigna de d茅cadas.

La ocupaci贸n sionista de Cisjordania y Gaza cre贸 una profunda divisi贸n entre los territorios palestinos y el Estado de Israel. Los palestinos se enfrentaron a restricciones de movimiento, confiscaci贸n de tierras y la construcci贸n de asentamientos israel铆es en sus territorios. Esta opresi贸n se tradujo en un aumento de las tensiones y la insatisfacci贸n acumulada.

Durante las intifadas, Israel caus贸 da帽os sin precedentes a la econom铆a y la infraestructura palestina. Israel volvi贸 a ocupar zonas gobernadas por la Autoridad Palestina y comenz贸 la construcci贸n del muro de separaci贸n, que, combinada con la construcci贸n masiva de asentamientos, destruy贸 los medios de vida de las comunidades palestinas.

De colonos-colonizados y antinomias. El sionismo

Tanto por su origen, como su l贸gica pr谩ctica de opresi贸n y explotaci贸n hist贸rica, el sionismo puede ser definido s贸lo de una manera: es una forma determinada de colonialismo impulsada por grandes grupos econ贸micos concentrados a nivel global sobre nuestro cercano oriente. Desde all铆, se desarrolla su praxis de ocupaci贸n y violencia, como proyecto de conquista de un territorio geoestrat茅gico en la disputa entre capitales a nivel global.

Como todo coloniaje, el sionismo necesita que la violencia, ejercida en los momentos de ocupaci贸n, sea reactualizada por los colonos, para restablecer su relaci贸n con los colonizados. Lo que significa en primer lugar, que debe darse una idea de s铆 mismo, para que las pr谩cticas de exterminaci贸n, robo y explotaci贸n instauradas por El sionismo pol铆tico-religioso en Am茅rica Latina 鈥 El Independientegeneraciones precedentes, sean reasumidas por las nuevas generaciones. Los colonos, en Israel, como en todas las colonias, reactualizan estas pr谩cticas super谩ndolas hacia un sistema de valores erigido en la alteridad, es decir, un esquema de valores estructurado en la definici贸n de un otro-distinto-del-hombre, que suponga una permanente amenaza para los propios hombres. En lunfardo es igual a 鈥減alestino malo鈥.

Los colonos no solo perciben al colonizado como alguien diferente, sino tambi茅n como su enemigo declarado. Es importante destacar que este reconocimiento no depende de motines, insurrecciones o resistencias por parte de los colonizados. Al contrario, es la violencia ejercida por los colonos la que se revela como una necesidad constante. Dicho de otra manera, el colono reconoce la violencia inherente en el colonizado, incluso en su inacci贸n, como una consecuencia natural de su propia violencia y como su 煤nica justificaci贸n. Este hallazgo nos hace tomar conciencia del papel de la violencia en la colonia, donde se autojustifica, siempre present谩ndose como una respuesta inducida y un acto de leg铆tima defensa.

A estas alturas queda m谩s que claro que el sionismo ha establecido este estatuto de violencia definiendo al pueblo 谩rabe y palestino como este otro inhumano que, por su salvajismo y maldad, debe ser tratados como una amenaza permanente.

Qu茅 sabemos sobre los supuestos 40 beb茅s decapitados por Ham谩s en Israel脡sta es tambi茅n la ret贸rica que los medios masivos de comunicaci贸n occidentales construyen como la 煤nica interpretaci贸n posible del conflicto. La sangre de los cientos de v铆ctimas de los hechos m谩s actuales circula cual mercanc铆a por nuestros tel茅fonos, televisores y radios, con el 煤nico prop贸sito de erigir este relato, mientras se justifica la avanzada militar israel铆, con la misma l贸gica que este pa铆s justific贸 sus exorbitantes gastos en defensa (ocupando durante 13 a帽os consecutivos el primer lugar en la tabla de pa铆ses con mayor gasto militar en relaci贸n a su PBI hasta el 2020 y alcanzado el a帽o pasado el decimocuarto puesto).

De esta manera, los verdaderos intereses del sionismo quedan al descubierto. Bajo una supuesta protecci贸n del pueblo israelita, la cual carece de veracidad cuando se analizan los hechos concretos, se oculta un proyecto colonial de explotaci贸n y opresi贸n contra el pueblo palestino, por parte de capitales de origen occidental.

Una menci贸n expl铆cita merece la enorme caterva de funcionarios del gobierno y el parlamento argentino, jugando descaradamente a favor del Estado que fue c贸mplice de la dictadura civico-militar argentina, como lo muestran en detalles numerosos documentos (Kohan, 2009).

En este estado de situaci贸n se encuentra nuestro hermano pueblo palestino. Arremetido por la explotaci贸n y violencia de la 鈥減az鈥 israel铆, sufre sistem谩ticamente desde hace m谩s de 70 a帽os la opresi贸n colonial todos los d铆as. Ya hemos establecido que esta violencia debe actualizarse permanentemente, por medios simb贸licos y materiales. El pueblo palestino la sufre como un constre帽imiento cotidiano de su libertad, como una reducci贸n impuesta desde afuera de su propio campo de posibilidades o, si se quiere, viven en la imposibilidad de sus propias vidas, arrojados al exilio de la vida y la muerte.

En este estado de cosas, es que se sucedieron los ataques militares de Ham谩s contra la poblaci贸n Isreal铆. En una acci贸n militar que asombr贸 al mundo, lograron penetrar las infranqueables defensas de Israel -y su poderoso servicio de inteligencia- y hacerse con el control de sus territorios ancestrales. Tanto por el desequilibrio de fuerzas, en el que no cabe ninguna duda que se encontraban en clara desventaja, as铆 como tambi茅n por su efectividad militar, estas acciones parecen tomar la 茅pica de un David contra un Goliat.

Y son estas mismas acciones, las que hoy parecen necesitar explicaci贸n, como si la situaci贸n no diera por s铆 misma instrumentos para hacerla inteligible. Desde una ignorancia mal actuada, los medios de comunicaci贸n califican el accionar del grupo Ham谩s como violento, terrorista y radical, como si no se tratase de la misma violencia a la que el pueblo palestino est谩 sometido cotidianamente.

Ante las condiciones de imposibilidad en las que se encuentra Palestina, parece que el grupo Ham谩s ha tomado un 煤nico escape: oponer a la negaci贸n total la negaci贸n total, negar la opresi贸n colonialista, que necesita de su dispersi贸n, por una unidad cuyo contenido se determine en el combate. La violencia desesperada de estas acciones, no es m谩s que la asunci贸n de la desesperaci贸n en la que se encuentra inmerso el pueblo palestino, y toda su violencia es la negaci贸n de su imposibilidad.

Enti茅ndase bien, no se trata aqu铆 de hacer condenables o no las estas acciones, cuyas v铆ctimas civiles tambi茅n nos duelen, porque siempre los muertos los pone el pueblo. Se trata m谩s bien de establecer que oprimido y opresor son una pareja que se produce mutuamente, y que la violencia del insurgente es la misma que la del opresor, nunca ha habido otra.

Se tratar铆a entonces de comprender que los insurgentes palestinos comienzan su vida por el final sabi茅ndose muertos en potencia, pero el dolor y la angustia de las p茅rdidas pasadas, de su tierra arrasada y de su pueblo diezmado, hacen que no s贸lo acepten el riesgo, sino la certidumbre de una muerte en combate, prefiriendo vencer a sobrevivir. 鈥淣osotros sembramos el viento, 茅l es la tempestad鈥 establec铆a Sartre (1961) en su prefacio a los Condenados de la Tierra, de Frantz Fanon, y esta frase es hoy m谩s patente que nunca, para un occidente que parece olvidar su propio pasado de violencia y masacre, y se sorprende ante la tempestad palestina.

Capital de los Pueblos libres del mundo

Para analizar de fondo el accionar palestino, no puede dejar de mirarse el conflicto en perspectiva hist贸rica. Dicho accionar se enmarca en 100 a帽os de ostracismo pol铆tico, la llamada 鈥渙stracismocracia鈥, donde sus cuerpos sienten la presi贸n del sufrimiento de los que ya no est谩n, sienten el silencio estremecedor de cada campesino, trabajador, ni帽o y ni帽a y mujer asesinada en cada una de las masacres llevadas a cabo por el fundamentalismo sionista, ese que cree que las tierras de Jerusal茅n (鈥渟ion鈥) son de su exclusiva propiedad, forzando atrozmente la conversi贸n de una religi贸n, el juda铆smo, en una naci贸n, la israelita.

Justo Jerusal茅n, la ciudad m谩s importante de las tres grandes religiones monote铆stas de la humanidad, que abraza la historia, las tradiciones y la cultura de, por lo menos, el 50% de los habitantes del planeta que confiesan una religi贸n.

Es en este punto donde debemos reiterar que las Fuerzas Armadas de Israel nacieron de las entra帽as de grupos terroristas y paramilitares, que ejecutaron un plan sistem谩tico de exterminio y exilio palestino, que llevaron adelante 鈥渓a Nakba鈥 (Tragedia). Por mandato hist贸rico, por el sufrimiento colectivo, por el grito silenciado, por las l谩grimas secas y la sonrisa triste, es que la operaci贸n 芦Diluvio Al-Aqsa鈥 es un antes y un despu茅s en la historia reciente de este conflicto.Israel's Prime Minister Netanyahu, Wife Sara, Visit Jerusalem's Western Wall - I24NEWS

Hoy los sionistas tambi茅n pueden sentir y decir que no podr谩n dormir tranquilos nunca m谩s, Goliat sentir谩 en cada minuto y en cada segundo el asedio de David. Se mostr贸 al mundo que Palestina existe, se mostr贸 al mundo que Palestina tiene soberan铆a sobre su destino, se mostr贸 al mundo que, con poco, Palestina tiene su poder instituyente y es un poder soberano, y que un d铆a los pueblos oprimidos vencer谩n, incluido el pueblo de Israel, que tomar谩 conciencia del genocidio llevado a cabo por el gobierno fascista de Israel y su poderosa 茅lite militar, econ贸mica y financiera.

El relato hegem贸nico continuar谩 construyendo este otro inhumano, para justificar su propio salvajismo y violencia, su propia inhumanidad. Sin embargo, pareciera que la hegemon铆a cultural y pol铆tica sionista se est谩 esmerilando. Palestina se est谩 convirtiendo en la capital de los pueblos libres del mundo, de su resistencia y su lucha, en donde la realidad ya no ser谩 煤nicamente la necesidad de vivir la imposibilidad de vivir, sino que se volver谩 la realizaci贸n pr谩ctica por intentar un mundo en el que la imposibilidad de la vida humana sea el 煤nico imposible.

 

*Mag铆ster en Pol铆ticas P煤blicas y Desarrollo (FLACSO). Analista senior del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la), autor del libro Nueva Fase: Trabajo, Valor y tiempo disponible en el capitalismo del siglo XXI

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *


El periodo de verificaci贸n de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la p谩gina.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.