Abr 20 2020
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CulturaSociedad

Tiempos crueles

A las amenazas existenciales a la vida econ√≥mica, a la estabilidad del clima y a la democracia ahora tenemos que agregar el bicho que, de pronto, empieza a multiplicarse y a crecer en medio del silencio de nuestros √≥rganos que, seg√ļn algunos, pone a prueba el futuro de la especie humana. La muerte nos rodea y el tejido se deshilacha. Una maldici√≥n de Dios, dicen los evangelistas judeocristianos. La venganza de la Madre Naturaleza, dicen los ecologistas.

Los sentimientos apocal√≠pticos se introducen f√°cilmente en los an√°lisis de los comentadores sociales. Estamos al borde de la depresi√≥n econ√≥mica m√°s profunda de los √ļltimos 100 a√Īos. Los trabajos desaparecer√°n, los sistemas de salud sufrir√°n una crisis devastadora y los ahorros desaparecer√°n.¬† C√≥mo gestionar la ansiedad ante el coronavirus | El HuffPost Life

Lo cierto es que la pandemia ha expuesto a la luz del d√≠a el orden global neoliberal competitivo. Hoy d√≠a la idea m√°s peligrosa ser√≠a la de volver a creer que todo lo que necesitamos es retornar a la normalidad de antes. Un antes que, obviamente, ya era una cat√°strofe. Un sistema al servicio de la multiplicaci√≥n del dinero privado que depreda el desarrollo de la vida, la naturaleza y las organizaciones civiles… y que necesita ser eliminado radicalmente.

El problema es que las promesas milenarias de renovaci√≥n, mas all√° del dolor y del caos, no son del todo convincentes. No sabemos c√≥mo llegar all√≠, desde aqu√≠. Pareciera que es m√°s f√°cil imaginar m√°s devastaci√≥n ecol√≥gica, m√°s nacionalismos totalitarios, m√°s vigilancia electr√≥nica y m√°s control corporativo. Es como si hubi√©ramos perdido el sentido hist√≥rico de nuestro √ļltimo objetivo, suponiendo que alguna vez lo hemos tenido.

¬ŅNo es el caso de que siempre hemos vivido con el presentimiento de que estamos a punto de llegar a una encrucijada? La crisis, el quiebre, el colapso de las estructuras, a la vuelta de la esquina. Una esquina bien grande, eso si. El derrumbe total del capitalismo sin embargo, no viene y, de alguna manera, siempre se las arregla para continuar existiendo.

Y ahora, de pronto, pensamos que esta vez realmente est√° ocurriendo, justo ah√≠, al frente de nuestros narices. Cientos de caminos se nos abren. Algunos nos llevan directamente a una sociedad infernal, otros al mismo lugar en que est√°bamos y, unos pocos, a ese bello mundo con el que nos atrevemos a so√Īar.

En Venezuela los ni√Īos mueren de hambre | corpusalmaEn¬† 2019 cinco millones de ni√Īos murieron de hambre, sumados a 162 millones de malnutridos, un mill√≥n de suicidios en el mundo y setenta mil muertes por sobredosis, solo en EU… ¬ŅPor qu√© los gobiernos no declaran estados de emergencia frente a estas calamidades?¬† ¬ŅPor qu√©, en lugar de sonar la alarma frente a la destrucci√≥n nuclear o ecol√≥gica, eligen magnificar esos peligros?

El punto no es que el Covid-19 no sea malo y que las medidas tomadas sean exageradas. El punto es que si implementamos cambios tan radicales en contra del virus, ¬Ņpor qu√© no implementamos tambi√©n cambios para esas otras condiciones que amenazan la existencia misma de la humanidad?

La respuesta no es un misterio. Frente al hambre mundial, la adicción, el suicidio o el colapso ecológico se requiere el cambio total de nuestra forma de vida, empezando con el cambio radical de las estructuras económicas actuales, cosa que las elites dirigentes y las instituciones y medios informativos que les sirven no están dispuestos a permitir. La pandemia es, en cambio, una crisis a la que se puede responder sin modificar el statu quo.

Esta es, como dice el escritor Charles Eisenstein, una crisis frente a la cual el control funciona. Cuarentena, aislamiento, distanciamiento social, bloqueos, lavado de manos, control de movimientos, disciplina corporal…

Covid-19 es una amenaza que los gobiernos creen saber cómo enfrentar. La mayoría de los otros desafíos que hoy encaramos no responden a la fuerza. Los antibióticos y las cirugías no son capaces de contener las enfermedades autoinmunitivas, la adicción o la obesidad. Los rifles automáticos, los tanques y los misiles con los que se arman los ejércitos son inservibles para eliminar el odio o la pobreza y la policía y las cárceles son incapaces de eliminar el crimen. Un policía de la Ciudad tiene COVID-19 | COVID-19, Policía, efectivo

Este nuevo virus, en cambio, recuerda esos días cuando las enfermedades infecciosas cedían frente a la higiene y la medicina moderna y la naturaleza sucumbía a la conquista tecnológica. La dominación y el control funcionan cuando la causa de nuestros males viene de afuera, cuando es producido por lo Otro.

Si hay algo para lo que el ser humano es bueno es para luchar en contra de un enemigo que pone a prueba la validez de sus tecnolog√≠as, sistemas sociales y visi√≥n del mundo. De ah√≠ que frecuentemente los gobiernos conciban el peligro como enemigo: el terrorismo, el trafico de drogas, las enfermedades. Y ahora, cosa que no es rara, el Covid-19 llama a las armas, a reorganizar la sociedad porque, como dice Emmanuel Macron, ‚Äúestamos en guerra‚ÄĚ.

Doctores, enfermeras, ambulancias, bomberos y empleados de supermercados y del transporte son los que están en el frente de batalla y los héroes del momento.

Y, al igual que en la guerra, todas las actividades y los lugares donde pretendemos ir son clasificados de acuerdo a lo que es permitido o prohibido bajo estricta vigilancia policial. ¬ŅQu√© otra cosa, si no la amenaza a la vida, como en tiempos de guerra, es la que merece control total? Por supuesto que tenemos que protegernos y tomar todas las medidas posibles, pero, al mismo tiempo, ¬Ņno podr√≠amos tambi√©n aprovechar esta pesadilla para examinar todo el sistema?

El Covid-19 eventualmente desaparecer√°, pero, cuando lo haga… ¬Ņtodav√≠a estaremos dispuestos a entregar la decisi√≥n final sobre nuestros cuerpos a las autoridades y a mantener todos los servicios de vigilancia y control que hoy se han impuesto?

Probablemente muchos de los controles en efecto se van a relajar en unos pocos meses. Pero, no es imposible imaginar que algunos de estos cambios moment√°neos puedan transformarse en algo permanente si consideramos que la reinfecci√≥n siempre es posible. En este escenario el virus no es solo una amenaza a la vida personal y colectiva, sino tambi√©n a las instituciones democr√°ticas… o lo poco que queda de ellas.

Desde tiempos inmemoriales las sociedades han identificado el progreso con el aumento del control sobre el mundo: la conquista del fuego, la domesticaci√≥n de animales, el dominio de las fuerzas naturales y el ordenamiento de la sociedad de acuerdo a la ley y la raz√≥n. Y la revoluci√≥n cient√≠fica y la tecnolog√≠a a la que dio origen, le dio un nuevo impulso al dominio del mundo natural y a las ciencias sociales que ahora empiezan a usar los mismos medios y m√©todos para dise√Īar la sociedad perfecta.

Por eso no es de extra√Īar que los administradores sociales reciban con benepl√°cito la oportunidad para afianzar su control en beneficio, como ellos dicen, del bien com√ļn. Un bien com√ļn bien poco com√ļn.

¬ŅSer√° que la perfecci√≥n del control es el resultado final de la fantas√≠a del yo independiente que se inici√≥ con el modernismo y que se exacerba en el neoliberalismo, como algunos analistas proclaman? Esta es la narrativa del individuo autosuficiente viviendo en un mundo lleno de Otros, en un medio cercado de agentes gen√©ticos, sociales y econ√≥micos, compitiendo unos con otros, en donde el sujeto tiene que protegerse y dominar para prosperar.

Ciertamente, √©sta no es la √ļnica forma de ver a los seres humanos. Cuando los entendemos como seres relacionales, interdependientes, podemos ver que uno rebalsa en los otros y los otros rebalsan en uno. Es el instante en que ya no buscamos al enemigo como la soluci√≥n de cada problema, sino buscamos por los imbalances en nuestras relaciones. Cada encrucijada nos enfrenta con profundas elecciones. Volver al mundo de antes es volver nuevamente a la exclusi√≥n, a la desesperanza, a la obcena desigualdad y destrucci√≥n natural.

En medio del actual fárrago de noticias falsas, rumores, narrativas políticas, teorías de la conspiración y estrategias de contención contradictorias nos quedamos al final de cuentas sin saber exactamente que está pasando. Y este no saber lo llenamos con opiniones. La cosa es que cuando tenemos opiniones siempre bloqueamos algo para mantener nuestros puntos de vista.

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