May 25 2012
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CulturaSociedad

Ya no tenemos nada que ver en la tele

Pregunto: 驴es acaso la televisi贸n de hoy d铆a, instructiva? Sin necesidad de hacer ninguna investigaci贸n no hay c贸mo equivocarse si, a la pregunta que he formulado, la respuesta es no. Un no rotundo. Porque muchas personas se quejan, desde hace rato, que no tienen nada ver en la televisi贸n.| ALBERTO MALDONADO S.*

 

Y es gente que, en su mayor parte, paga la televisi贸n pagada, o sea el TVCable o el DirecTV, que son las dos formas de la televisi贸n pagada en el Ecuador. Supuestamente, uno tiene 50 o 100 canales disponibles; pero muy pocos que valga la pena ver.

 

Me explico y comienzo con una pregunta 鈥渋nocente鈥. 驴Era mejor la televisi贸n de anta帽o? Sinceramente no lo s茅; pero, era evidente que por lo menos hab铆a la intenci贸n de servir de algo al televidente, en especial si eran ni帽os. Y fue curioso el fen贸meno que se dio. Los programas que supuestamente se preparaban para aquellos, eran pesados, poco atractivos. No recuerdo nombres; pero en Venezuela (mucho antes de Ch谩vez) tuvieron que cerrar un canal que estuvo dedicado a los adolescentes, porque 鈥渘o lo ve铆a nadie鈥. Tampoco puedo decir si, para tomar esa decisi贸n, se hizo alg煤n estudio de campo, sobre el tema.

 

Igual que muchas personas que ya han pasado de los primeros 芦60 inviernos禄, recordamos que el deterioro 鈥攄e las telenovelas, por ejemplo鈥 fue paulatino pero persistente. De pronto, comenzaron a inundar nuestras pantallas chicas las telenovelas venezolanas, cada cual m谩s atrevida que otra. Y los mexicanos (verbi gratia) que al comienzo nos mandaban telenovelas con alg煤n sentido hist贸rico (la revoluci贸n mexicana) de pronto se uni贸 al carro y Televisa comenz贸 a producir esos bodrios. Igual los argentinos.

 

Y en todo lado, se impuso 鈥渓a norma鈥. Como en Espa帽a, donde tras la muerte de Franco (1975) se impuso 鈥渆l destape鈥 Por esos tiempos, mujeres y hombres compet铆an en quien era m谩s mal hablado, entendida esta proyecci贸n en quien dec铆a las palabrotas que, en los varones sonaban tan mal, anta帽o. Solo que las f茅minas, se quedaron con la costumbre; y es muy com煤n que en la vieja Espa帽a y entre los j贸venes (m谩s mujeres que hombres) y en esta Am茅rica Latina, ellas les dan largo a los muchachos sobre quien dice m谩s palabrotas (antes, se hablaba de malas palabras, pero el diccionario de la Real Academia, se ha encargado de que hablemos de palabrotas y no de malas palabras)

 

驴Y los ni帽os aprenden algo de los 鈥渢ransformen鈥? Una ni帽a, de apenas cuatro a帽os cumplidos, dec铆a que no pod铆a dormir pensando en el peludo que hab铆a visto en alg煤n programa. Y ni siquiera para los gringos son buenas esas pel铆culas, que nos vienen del Jap贸n.

 

En EEUU Tarz谩n, Superm谩n y otros pasaron de moda y han muerto. Hoy se ve en horarios de ni帽os cualquier cosa, a pretexto de que es para ellos. Y no pueden ser m谩s aburridos (para los viejos); por lo menos Walt Disney hizo las cosas con gracia y con buena m煤sica. Pero
las porquer铆as de hoy, para los ni帽os y las ni帽as (que las ven los viejos y viejas) no tienen parang贸n.

 

En materia de 鈥渆ducaci贸n鈥 las telenovelas no se guardan nada, desde hace rato. El amor f铆sico, entre parejas con frecuencia del mismo sexo es cosa com煤n y corriente. Si las pel铆culas o las telenovelas, para lanzar alg煤n gancho, han de ser entre dos t贸rtolos (del mismo sexo) que se quieren.

 

Y si de guerras se trata (o de matanzas) no hay como el cine de hoy. Un amigo cont贸 que en los primeros cinco minutos de una misma serie, murieron 10 actores, que luego aparecieron (reaparecieron) en otras tomas. Y as铆 por el estilo.

 

Hoy, dec铆a otro amigo, solo le queda ver alguna cosa en el Animal Planet y el Discovery Chanel. Lo malo es que son pel铆culas y documentales repetitivos. No s茅 si por el costo que deben tener y por el gusto de quienes los producen, pero en estos canales se repite una y otra vez, lo mismo y lo mismo. Hasta el cansancio.

 

S贸lo nos quedan los canales que transmiten, a la distancia, los partidos de f煤tbol. Con alguna dificultad se puede ver un Real Madrid contra Barcelona (de Espa帽a, porque en Ecuador tenemos el Barcelona de Guayaquil) Y en estos canales, y en otros, parece que es buen negocio obligar al pobre televidente a que pague algo m谩s para ver 鈥攃omo no puede ser de otra manera, algunos partidos de f煤tbol, en vez de goles, dan pena.

 

Y as铆 por el estilo.

 

Ni ni帽os y ni帽as, ni adolescentes, ni j贸venes, ni maduros, ni viejos tienen mucho que ver en la televisi贸n de estos tiempos; salvado que haya fan谩ticos (casi) de tales o cuales. Los programas de los ni帽os los ven los viejos y los de los viejos los ni帽os. Un padre de familia se quejaba de que sus hijos aprenden r谩pido lo que no deben a trav茅s de la televisi贸n. Y los viejos y viejas no tienen nada que aprender, como no sea los vicios que a trav茅s de la televisi贸n se ven a cada momento.

 

A prop贸sito, 驴qui茅n o qui茅nes nombran a los famosos? Porque en televisi贸n aparecen y desaparecen los 鈥渇amosos鈥 y por algo se dice que lo que no est谩 en la televisi贸n de estos tiempos 鈥渘o existe鈥.

 

Y conste que no estoy ni me cuento entre los mojjgatos. Yo recuerdo con cari帽o a un amigo (ya fallecido) que hablaba contra las telenovelas venezolanas; pero que no quer铆a perderse un solo cap铆tulo de Los Ricos tambi茅n lloran y ordenaba (en los tiempos en que los maridos todav铆a daban alguna orden) a la se帽ora que los grabara, para poder verlos despu茅s de su trabajo. Y conste que esa telenovela arranc贸 m谩s de una l谩grima en los que alguna vez fueron los pa铆ses socialistas.

 

Yo estoy a favor de la desmitificaci贸n del sexo en escuelas y colegios, no como anta帽o, que uno deb铆a 鈥渄escubrir鈥 por sus propios medios los asuntos relacionados con tan importante tema. Solo que ese 鈥渄escubrimiento鈥 era maligno y lleno de dudas, en especial porque pon铆a lo suyo la Iglesia. Hoy comparto el criterio que desde la escuela (con mayor raz贸n, en los colegios) se deben impartir instrucciones precisas sobre el tema de la sexolog铆a. Y no como una 鈥渘ovedad鈥 ya que la relaci贸n sexual (estoy hablando de la relaci贸n normal entre un hombre y una mujer) se viene dando desde hace miles de millones de a帽os. Y no ha pasado nada. Digo que antes, por intuici贸n, nuestros mayores ten铆an esas relaciones sexuales. De lo contrario, no existir铆amos en la faz de la tierra, ni como hombres ni como mujeres (o como gays o como lesbianas).

 

Los due帽os de estos negocios (porque son negocios; y algunos, en grande) son los que claman porque supuestamente se est谩 limitando la llamada libertad de prensa 鈥攄e ellos鈥 cada vez que se quiere pedir que no sigan intoxicando a la gente, cada vez y cuando promueven los discursos baratos y las redes nacionales e internacionales, porque supuestamente se est谩 limitando dicha libertad.

 

El problema (de la Tv. basura y la radio idem) no es nuevo. Solo que en estos tiempos es, cada vez, m谩s desechable. En el mundo entero y no solo en Ecuador.

 

Hace a帽os, unas dos sex贸logas, creo que espa帽olas, ensayaron una suerte de programaci贸n ciertamente educativa y profil谩ctica, sobre el tema del sexo. No s茅 si por propia decisi贸n o porque los due帽os de esos productos consideraron barata la clase la suspendieron. Y
con ello, la posibilidad de que la Tv cumpla con una de sus tantas obligaciones sociales. Y no es tan solo la Tv. basura. Porque eso es lo que se est谩 imponiendo, en todo el mundo. El programa tan barato y populachero de la se帽ora Laura, es popular en este Ecuador. Y todos saben (o se supone que lo saben) que los y las actores de ese programa (que en Per煤 fue prohibido porque do帽a Laura era una de fichas que manejaba el se帽or 鈥渃hino鈥 Fujimore) han recibido algo o alg煤n 鈥減remio鈥 por ir a pelear en la televisi贸n.

 

No sigo porque me han de decir que soy enemigo de este medio comunicacional. Igual con las redes radiales. Yo conozco de aldeanos que, en lugar de poner una tienda de barrio en alg煤n pueblo de nuestra geograf铆a, pusieron una radio de pueblos, como no puede ser de otra manera.

 

No quiero citar el caso de un radiodifusor de pueblo que dijo, para que todo el mundo le oiga el d铆a de la inauguraci贸n, que no se apoyen mucho a los radiooyentes que asist铆an al acto inaugural, porque iban a romper las 鈥渕谩mparas鈥 (as铆, con acento en la primera s铆laba)- Y el de ese otro radiodifusor de pueblo, que ofrec铆a a sus radioyentes dos canciones musicales y un parte mortuorio, por cada 10 sucres (el sucre era la moneda interna de Ecuador) O el de ese otro, quite帽o, que ofrec铆a un viaje, de Quito a Latacunga, siempre y cuando 鈥渟e ponga en cuatro鈥… Y a帽ad铆a: en cuatro horas.

Por lo menos, hab铆a cierta gracia en estas barbaridades. En esos tiempos, desde luego, no exist铆an las estad铆sticas de la UNESCO (de las Naciones Unidas) que son para todo el mundo. Incluidos los radiodiofusores
鈥斺
* Periodista.

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